Lo que empezó como una broma terminó siendo la madre -y el padre, y el tatarabuelo, y el tío, y la bisabuela, y el padrastro-, de todas las batallas.
Sin embargo, Jorge Zelaya se ha comportado como esos generales que no pierden la calma a pesar de los misiles que estallan alrededor.
Es domingo y ya son casi las siete de la noche cuando me recibe en el portón de su casa. Anda vestido deportivamente con un pantalocillo azul y camisa roja. Saluda con una sonrisa y me invita a pasar.
Hay una pecera a la entrada. Primero nos sentamos en una sala, pero luego decidimos hacer la entrevista en el tercer piso. En el segundo, cerca de las gradas, hay un televisor encendido. Juegan los Yankees contra los Medias Rojas.
Dan las siete cuando Jorge Zelaya, el popular presentador del noticiero TVC, comienza a darnos su versión de la polémica que tiene con Salvador Nasralla.
Se le ve relajado y contesta sin apuros. “Él se resintió por una broma que yo hice”, dijo. “Yo jamás pensé que eso iba a provocar todo lo que ocurrió después”...
Yo lo he tratado a usted en varias ocasiones y se me hace difícil pensar que quiso agredir a Salvador Nasralla.
Eso no es cierto. Es más, yo he querido saber en el fondo el origen de este problema, pero no he tenido la oportunidad de conversar con él. Lo intenté en varias ocasiones, pero luego él dijo que prefería que yo no lo saludara y dejé de insistir.
¿Cree que esto le ha afectado a su imagen?
Más que a mí, a quien les afectó fue a mis hijos. Ellos estaban preocupados, me preguntaron qué era lo que estaba pasando, especialmente cuando alguien subió el vídeo a YouTube. Yo les expliqué, nos reunimos en familia y les aclaré todo.
¿Y como profesional?
Ni me abonó ni me afectó. La gente que me conoce sabe que yo soy incapaz de ir a agredir a alguien. Yo estoy en paz, aunque debo aclarar que un poco desencantado por la forma en que se dieron las cosas.
Salvador Nasralla dice que usted le quiso pegar.
No, no… -se defiende Jorge Zelaya-. Lo que ocurrió es que yo iba a grabar los avances del noticiero y creo que él se asustó, se sorprendió cuando yo dije: “Buenas noches, con permiso” al pasar por el pasillo; él estaba con dos de sus modelos. Lo demás es lo que se ve en el vídeo, su reacción…
¿Qué le dijo usted cuando él lo comenzó a insultar?
Yo me asusté cuando él empezó a gritar y le dije “Hey, hey, ¿qué le pasa?”. Como le dije anteriormente: Yo no quise agredirlo.
¿Qué provocó esta polémica?
No sé… Yo creo, me da la impresión, que tal vez tiene que ver porque yo no he tenido una relación cordial con Chelato, y el ingeniero Nasralla sí ha tenido una amistad bastante grande con Chelato. La única vez que yo pude hablar personalmente con él se dio una reacción similar a la que se ve en el vídeo y después de eso desistí.
¿Usted se sentaría a platicar con él para ponerle fin a esto?
Jorge se rasca a un lado del cuello: “Sí, yo lo hago sin ningún problema. Es más, lo reitero a través de este medio: Yo quisiera conversar con el ingeniero Nasralla para aclarar esto. Mire, no es bueno tener una mala relación con un compañero de trabajo”.
¿Usted le tiene rencor?
Mire, Óscar -responde, mientras me queda viendo fijamente con sus ojos verdes-, se lo digo con la mayor sinceridad del mundo: No le tengo rencor. El licenciado Ferrari me dijo que el ingeniero Nasralla le dijo que estaba resentido, porque yo había dicho que él le daba mala suerte a la Selección Nacional. Yo hice ese comentario, es cierto, pero…
¿Qué fue lo que usted dijo?
Yo estaba en el programa, al aire, iba a jugar la Selección Nacional y yo pregunté: “¿Quién lo va a narrar?”. Y me dijeron: “Ponce Morazán y Salvador Nasralla”. Y fue entonces que yo dije: “¿El ingeniero Nasralla? Pues ya perdimos”. Tengo que aceptar que no estuvo correcto, pero tampoco me imaginé que iba a tener tanta repercusión.
¿Fue a manera de broma?
Sí.
Después de que usted dijo eso, él se refirió a ese episodio. Incluso dijo que una señora se le había acercado llorando para contarle lo que usted había dicho…
Sí… Incluso me atacó de mono, que me habían sacado por corrupto de la política… Y yo quiero aclarar que yo no me he retirado de la política, yo sigo.
¿Por qué no lo demandó?
Porque hubiera sido para alargar un pleito que no tiene ningún sentido. Además, si me dijo que soy un mono de Palo Verde, pues yo no soy tan agraciado como el ingeniero Nasralla, pero tampoco me considero el más feo del país. No tengo complejo de ningún tipo.
¿En Televicentro los llamaron al orden?
Entiendo que hablaron con él, así como lo hicieron conmigo. Pero fue por separado. Yo dije que no tenía ningún inconveniente a sentarme a platicar con él. No sé qué habrá dicho él.
¿Cómo toma usted el hecho de que lo haya acusado de movidoso?
Pone su dedo índice en el labio y luego responde: “Sencillo: cuando hay una acusación contra una persona hay que demostrarlo, probarlo. En primer lugar, no le hace bien a la empresa donde trabajamos. En segundo, no muestra un buen nivel profesional de nosotros”.
¿Usted volvería a hacer ese comentario de que Salvador Nasralla le da mala suerte a la Selección Nacional?
Por supuesto que no. Yo le guardo mucho respeto a él como profesional. Decir por ejemplo “¿Va a narrar el ingeniero? Pues ya perdimos”… No, no, no, no estoy dispuesto.
¿Es cierto que en el Partido Nacional no lo quieren a usted?
Si fuera así no hubiera sido diputado en tres ocasiones. Ahorita también tuve oportunidad de participar, pero no quise por el trabajo. Habría que preguntarles a los líderes del partido si eso es así.
¿Usted vendió su diputación?
Estamos hablando de hace unos doce años. A mí me quisieron sacar del Congreso Nacional. Antes había inmunidad y se la querían dar a algunos dirigentes que tenían problemas, personas que habían estado en el gobierno de Rafael Leonardo Callejas. Yo se lo dije al licenciado Callejas y al abogado Ramos Soto: “Yo les vendo mi diputación por un millón de lempiras”. Claro, fue en una forma irónica.
Además de mono, él lo trató de homosexual.
Con semblante serio: “Como dicen, a las pruebas me remito. Yo tengo un hogar de veintitrés años, tengo cuatro hermosos hijos… A mí me dio risa, porque es primera vez en mi vida que me decían así”.
¿Usted le rayó el carro?
“Es una historia bien larga, pero la voy a contar. No lo había querido hacer público, pero es cierto, así fue. Yo llegué un sábado por la mañana a hacer el programa, fui en el carro de mi esposa, y me estacioné en el parqueo del ingeniero Nasralla”, dice antes de que yo lo interrumpa.
¿Lo hizo por molestarlo?
No, sino porque iba un poco tarde. Y como él casi nunca llega los sábados a esa hora, le estoy hablando como a las siete, me estacioné allí. Fue como mala suerte. Cuando ya me iba para la casa me lo encontré, lo saludé, pero él no me contestó. Yo reconozco que fue un error involuntario haber pensado que él había sido… Bueno, él cruzó su carro detrás del mío y se armó un alboroto con la gente de seguridad. Yo iba a llamar a mi casa para que alguien me fuera a recoger, pero en eso él tuvo que mover su carro, porque estaba estorbando la pasada de la licenciada Pía Pastor. Yo pensé: “Bueno, ahorita aprovecho”.
¿Y qué pasó después?
Fui a mi oficina y cuando regresé vi que el carro de mi esposa tenía tres rayones pequeños. Equivocadamente, y tengo que aceptarlo, creí que había sido él y fui y le hice tres rayones a su carro. Yo sabía que estaba grabado, pero pensé que si él lo había hecho, pues yo también tenía el valor...
¿Qué pasó cuando usted llegó a su casa?
Mi sorpresa es que cuando llegué a la casa le dije a mi esposa: “Mirá, amor, que el ingeniero Nasralla te rayó el carro”. Ella me preguntó dónde estaban los rayones y cuando se los enseñé me dijo: “No, Negro, esos rayones los tenía ya días”. Allí pensé que las había metido...
¿Y qué hizo usted?
Llamé a la vicepresidenta de recursos humanos y le expliqué lo sucedido y para responsabilizarme para pagar los rayones. Fue el sábado y no nos imaginamos que él iba a decir todas esas cosas al día siguiente. El lunes había un alboroto tremendo en el canal. Yo fui a platicar con él, allí están las grabaciones, y su reacción fue casi igual a las que tuvo en el famoso vídeo. Fue una equivocación de mi parte.
¿Es más fácil que se reconcilien Micheletti y Mel que ustedes dos?
Deja escapar una pequeña sonrisa: “No”.
Ya para terminar este tema: ¿Nunca quiso golpear a Salvador Nasralla?
No, no, no.
El tema sobre la polémica con Salvador Nasralla llega a su fin, pero todavía hay algunos temas calientes sobre la mesa. Uno de ellos es nada menos que su relación con Chelato Uclés.
Y también nos da su opinión periodística de lo que sucedió el 28 de junio, la fecha en que le dieron golpe de Estado a Mel Zelaya.
¿Usted se siente un futbolista frustrado?
No, no, el fútbol me abrió otras puertas. Llegué al Real España cuando tenía dieciséis años, pero no pude quedarme. Luego traté en Motagua, pero Primitivo me cerró las puertas.
¿Y eso?
Primitivo era parte de la argolla con "Pecho" Zelaya, David Bueso, Lin Zelaya... Cuando llegué me preguntó: “¿De qué jugás?”. Yo le dije que de lateral o de volante zurdo. Primi me respondió: “Mirá, aquí el único volante zurdo soy yo. Andá a decile al gerente que te dé el pasaje de regreso y te vas”. Ahora él más bien me dice que me hizo un favor. “Ahorita ya no estaría jugando y como periodista le ha ido muy bien”.
¿Qué pasó con Chelato?
Cuando yo vine a Tegucigalpa, en el 83, le hice una entrevista. Chelato me dijo que me veía condiciones para ser un buen periodista, le di las gracias y él me dijo: “Mire, vaya al hotel Ritz que le voy a prestar unos libros de fútbol para que vaya aprendiendo”. Y así fue. Yo estaba comenzando. Chelato me prestó dos libros. Como a las tres semanas le hice una entrevista después de un juego entre Honduras y el Colonia de Alemania y allí comenzó la polémica con él. Me salió con el machete desenvainado.
¿Qué le dijo usted?
Que por qué la Selección había jugada de manera tan defensiva. Yo trabajaba con HRN, con Diógenes, y a lo mejor Chelato pensó que Diógenes me había mandado, pero no fue así. Chelato me dijo: “Usted es un desagradecido, que yo hasta lo estoy educando, porque le presté hasta dos libros. Hombre, usted no sabe de fútbol. Mientras esté este sujeto aquí yo no voy a seguir hablando”. Yo le fui a dejar los dos libros al hotel.
¿Eso fue todo?
No. Después hubo una gira de la Selección por México y cuando Chelato se dio cuenta que yo iba a cubrir esa gira dijo que él no estaba yendo si yo iba. Pero se le pasó y fue. Salimos a dar una vuelta por la ciudad, fuimos a una colonia donde viven artistas famosos. Yo le iba preguntando al guía quién vivía en cada casa. Chelato, al escuchar, les dijo a los jugadores: “Si en Palo Verde sólo burros miraba y yo lo traje aquí a conocer”. No sé por qué siempre fue así conmigo.
¿Entonces no es nada nuevo?
No. Más adelante, un amigo común, Julio Tirado, dueño del Rincón Español, nos reunió para que hiciéramos las paces. A partir de allí jugamos cartas en un par de ocasiones. Incluso me invitó dos veces a la celebración que siempre hace por lo de España 82. Yo le critiqué eso en alguna oportunidad, dije que para qué seguíamos recordando eso en lugar de trabajar para clasificar a otro Mundial. ¡Para qué le dije eso! Lo que a mí me ha resentido de él es que hay personas que han sido más groseras con él y con el ingeniero Nasralla y nunca han dicho nada.
¿Le afectó en algún momento esta polémica con Chelato?
A mí no, pero como una vez sacaron hasta una caricatura en la que ambos salíamos peleando, mi mamá vino y me dijo: “Nos regresamos para el pueblo, vos solamente te la pasás peleando con ese señor. Dice tu papá que alistés tus cosas y que te regresés”. Yo le dije que no, que quería quedarme en la capital, porque estaba luchando para salir adelante.
Chelato ha llegado a insinuar que usted tiene problemas de alcoholismo...
Ja, ja, ja... No soy un santo, de vez en cuando me tomo mis tragos, pero siempre en familia, pero nunca al extremo de lo que él ha dicho. Yo lo admiro como entrenador, pero no sus berrinches. Además, no estoy de acuerdo con esa actitud que él tiene de “yo, yo, yo”. Yo le reconozco que es un buen entrenador, pero también hay otros, él no es indispensable, nadie lo es.
¿Lo que pasó el 28 de junio fue un golpe de Estado o una sucesión constitucional?
Piensa varios segundos antes de contestar: “No sé cómo llamarlo... Lo que sí usted puede ver es que yo he tratado de darles participaciones a los dos lados, he tratado de ser equilibrado en eso”.
¿Usted había visto este tipo de polarización en Honduras?
No, no, nunca. Incluso ahora hay enemistades en las familias por este tema o de un cuñado que mató a otro, luego de una discusión por este tema. Lo que yo sí veo es que la gente se tiene que poner a trabajar porque es la única manera de sacar a este país adelante.
¿Cómo periodista ha llegado algún momento en el que este tema ya lo tiene cansado?
Sí, por supuesto que sí.
¿A usted le han dicho golpista por trabajar en Televicentro?
No, nunca. Es más, la vez pasada me puse una camiseta de Televicentro y alguien me dijo que tenía valor y yo no le veo nada de malo. Yo no saqué al presidente Zelaya del país ni se lo llevaron por algún comentario mío. He hecho mi trabajo con objetividad.
¿Cómo ha visto el papel de los medios de comunicación en este tema?
El problema se da cuando los medios de comunicación tomamos partido de forma directa. Para mí, los medios de comunicación deberíamos darles mayor apertura a las personas, sea que estén en contra o a favor de algo.
Porque yo veo, sin ser seguidor de Mel Zelaya, que dicen que los de blanco son los únicos buenos, los únicos que quieren al país, mientras que los de rojo son los vendidos, los que protestan porque les pagan... Y está claro que en ambos lados hay buenas personas y malas personas...
Así es. Pero, ¿quién dice que sólo los de blanco son buenos y que los de camisa roja son los malos? Ha faltado un equilibrio, estamos de acuerdo. En lugar de esta polarización deberíamos unirnos todos para exigir que termine la corrupción.
¿Recuerda aquel incidente en que le dio con un micrófono a un jugador de Costa Rica cuando usted trabajaba como reportero en Radio América?
Con una sonrisa: “Sí, ja, ja. Olimpia había jugado contra el Alajuela de Costa Rica. Álvaro Solano escupió al Indio Ruiz, que fue uno de los jugadores más humildes que yo haya conocido. Un jugador que no integró la Selección Nacional, porque en un partido despejó la pelota y le dio a Chelato, y éste nunca se lo perdonó. Ruiz no dijo nada sobre lo que hizo Solano, y yo le dije: “¿Hey, y vos por qué te dejás?”. Entonces, en lugar de entrevistar al tico, le dije: “¿Y a vos qué te pasa?”. Y él me dijo: “A vos también te voy a dar”. Y yo me defendí y le di con el micrófono en la cabeza y se la rajé.
CON PELOTAS
Reinaldo Rueda: buen entrenador y muy buena persona.
Noticiero TVC: lo máximo para mí.
Rafael Ferrari: gran dirigente deportivo y una gran persona.
Equipo: Olimpia.
Un ídolo: Pelé.
Su familia: lo encierra todo para mí.
Mel Zelaya: quiso hacer algo por Honduras.
Roberto Micheletti: presidente…
Salvador Nasralla: un buen cronista deportivo, un buen presentador.
Cuarta urna: llevó al derrocamiento a Mel Zelaya.
Renato Álvarez: excelente periodista.
Sudáfrica 2010: para allá apuntamos.
Olanchito: mi pueblo querido.
Periodismo: una pasión.
Chelato: fue un gran entrenador y ojalá que sea un buen diputado en el próximo período.
David Suazo: el mejor jugador de Honduras.
Próximo presidente: Pepe Lobo.
Partido Nacional: ha evolucionado.
Diógenes Cruz: polémico.
Un amigo: mi hermano Selvin.
Jorge Zelaya: lucho por lo que quiero y trato de conseguir todos mis objetivos sin dañar a nadie.
UN RECUERDO A LOS...
5 años: le metí un lápiz a una compañerita en la mano.
10 años: me expulsaron de la escuela.
13 años: saqué 21 en un examen de inglés.
16 años: llegué al Real España.
20 años: una fractura de meniscos.
23 años: pasé de HRN a Radio América.
24 años: me casé con Zenia.
30 años: coordinador de noticias en Radio América.
40 años: sentirme seguro en el noticiero TVC.
QUÉ LE DIRÍA A...
Chelato: Profe, un placer saludarlo.
Pecho de Águila: Que lo admiro por su humildad.
Ramón Amaya Amador: Que es un orgullo para Honduras y para los que nacimos en los campos bananeros.
Ramos Soto: Líder.
General Morazán: que los que nos dirigen no hacen las cosas como a él le gustaría.
Carlos Flores Facussé: Ingeniero, buenas noches.
Salvador Nasralla: Me gustaría que aclaráramos todo.
General Álvarez Martínez: Que no jugó un buen papel en la historia del país.
Rafael Callejas: Que es un gran líder del país.
Ramón Maradiaga: Que lo admiro mucho.
LA FAMILIA
“Gracias a Dios estoy felizmente casado y tengo a cuatro hijos maravillosos. En ese sentido me siento muy bendecido por el Señor. Mis hijos son buenos jugadores de fútbol”.
CHELATO UCLÉS
“Le hice una pregunta que no le gustó y me empezó a tratar de ignorante. Eso fue en 1983. Desde entonces hemos tenido algunos encontronazos fuertes”...
SALVADOR NASRALLA
“Yo al ingeniero Nasralla lo admiro desde que yo estaba pequeño. Siempre he reconocido que es una persona muy popular y querida por el pueblo hondureño. No lo desconozco”.
EN EL CONGRESO
Cuando fui diputado propuse que dieran clases de inglés y de computación en las escuelas públicas y ¿qué dijeron los demás diputados? Sencillamente que no".
ADALID SOSA
Su muerte me dolió muchísimo. Además de vecinos y de ser editorialista de TVC, éramos grandes amigos. Fue una víctima más de la inseguridad de este país. Dejó un vacío".
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