Cierre de altura, sin complejos, con autoridad, en este fútbol resquebrajado por muchas cosas, lograr el primer lugar no es cosa fácil, aunque para este Marathón versión 2009 ya es una costumbre, y lo ratificó anoche al dejar en la lona con un 3-1 sobrado al Vida de La Ceiba, que se despidió de estas vueltas regulares sin pena ni gloria.
Y tras cerrar esta primera parte del show, hay que dignificar que cuando se abra el telón de la semifinal contra Real España este sábado, el “Monstruo” dejó dos cosas claras: primero ese golazo de Jerry Palacios dio prueba de que el goleador está vivito y coleando; y segundo, esa solidaridad futbolística que plasma en la cancha con mucha ambición y fuerza.
Prácticamente con un cuadro B o alterno, Marathón se tomó en serio el objetivo y no hubo huecos para los lamentos.
Y claro, es difícil encontrarlo cuando al minuto 7, Abidán Solís se armó de mucha fe y confianza para dejar helado al joven Obed Enamorado, quien se lanzó para intentar atrapar ese rayo rasante de Solís, pero su estirada fue inútil. El 1-0 de una noche en la que Marathón apeló al triunfo con seriedad.
Este Vida se desinfló de una manera increíble, perdió su brújula cuando pintaba para llegar más lejos. Tácticamente Vida se fue durmiendo en su juego, a tal grado que a los 43, Jerry Palacios nos deleitó con un golazo de categoría mundial.
Era el minuto 43 del duelo, Juan Obelar hizo un despeje largo, el balón hizo un pique en las narices del defensa Justo Norales y sin mediar palabras, Jerry se lució con una chilena espectacular, directo a las redes.
Para el segundo tiempo, el 2-0 se quedó cortó, había otro gol y quien se encargó de aumentar la cifra fue Elvis Scott, que con frialdad la clavó arriba de la cabaña de Enamorado.
Vida medio asomó la cabeza con ese penal que no falló Jerry Bengtson a los 88 minutos. La historia se cerró con la moral a tope. Ahora, la semifinal se pone buena.
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