Sudáfrica se miraría más cerca con un triunfo de la Selección de Honduras hoy a las 7.00 pm en el Olímpico ante Trinidad y Tobago.
En Concacaf marchamos en el segundo puesto (10 puntos), con cinco puntos en seis partidos, Trinidad y Tobago comparte el último lugar con El Salvador.
Aparte de las unidades que suman para las aspiraciones de nuestro segundo mundial, hay sed de venganza por el fatídico 0-1 con el que los trinitenses nos dejaron por fuera del Mundial de Corea y Japón 2002 en la eliminatoria de 2001.
Trinidad y Tobago tiene entre sus figuras algunas que juegan en el exterior, como Cornell Glen, quien defiende la camisa de San José, de la MLS, y Keon Daniel y Kenwyne Jones, del Sunderland, de Inglaterra.
No estarán Wilson Palacios, Osman Chávez y Carlo Costly por amarillas. Pero regresan David Suazo y Edgard Álvarez del Inter y Bari de la Serie A, quienes se unirán a Emilio, Sabillón, Maynor, Norales, Amado, “Rambo”, Thomas, Edgard, David, Pavón y Noel... Ellos son nuestros once grandes.
EL ANÁLISIS DE SALVADOR NASRALLA
Trinidad será más agresivo que el equipo respetuoso que nos enfrentó en Puerto España. Cometerán muchas faltas que propiciarán tiros libres en los que “Rambo” podrá anotar. Como el equipo hondureño no entrará confiado, hay grandes probabilidades que se ponga temprano en ventaja.
Futbolísticamente me parecen estos caribeños inferiores a los que enfrentamos en eliminatorias anteriores, por lo que aunque será un partido difícil como todos los de esta índole, lo veo tranquilo y sin sobresaltos.
Comparando ambas selecciones individualmente hay una gran diferencia a nuestro favor y el fútbol de toque que les enseñó Maturana, ya lo perdieron con Latapy. Honduras presentará una base que lleva jugando junta muchos partidos y mostró ante Costa Rica un fútbol colectivo que sólo se puede destruir con juego violento que va abundar del lado trinitense.
TRES CLAVES PARA VENCER A T. Y TOBAGO.
Que el público y los jugadores no se impacienten si el gol hondureño no se anota temprano, porque hay 90 minutos y la superioridad catracha se tendrá que reflejar en el marcador.
Que los jugadores no respondan a las agresiones y juego violento del rival, que se dediquen a jugar y no crean que el rival es inferior. Que los enfrenten como si se tratara de una selección poderosa.
Que los futbolistas no piensen en el partido del miércoles contra México, especialmente los que podrían perdérselo porque ya tienen una tarjeta amarilla.
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