El capitán de la Selección Nacional, Amado Guevara, arribó ayer a las 11:00 de la mañana a Tegucigalpa y no pudo esconder la alegría que le provocó volver a su tierra.
“El Lobo” arribó al país acompañado de su esposa Lucía Aragón y de su hija Lucielle del Carmen, y de forma caballerosa atendió al enjambre de periodistas que lo esperaban en el aeropuerto Toncontín.
Amado dijo sentirse apesarado porque no podrá disputar el partido de la clasificación al Mundial de Sudáfrica contra Estados Unidos, sin embargo, aseguró que hay confianza y convicción de que ganarán el 10 de octubre en el Olímpico.
“Por lo que nos jugamos y por lo que significa, este es el partido más importante de todos. Confiamos en que podemos ganarlo y lograr el objetivo”, indicó.
SUFRIMIENTO
Con una mirada triste, Guevara apuntó que durante el vuelo habló con su esposa Lucía sobre lo difícil que será vivir este partido como espectador.
“El sábado será puro sufrimiento para mí, porque no saben las ganas que tengo de jugar ese partido. Lastimosamente no estaré con mis compañeros, pero sé que quien tome mi lugar lo hará igual o mejor que yo”, dijo.
Y agregó: “Sufriré como un espectador más, pero apoyaré con todo a mis amigos para que hagan un buen trabajo y logren la clasificación”.
Amado expresó además que no sabe cuándo se integrará a la concentración de la Selección, pues todo dependerá de lo que le diga Reinaldo Rueda.
“Hablaré con el profesor y ahí sabré cuándo me tocará presentarme. Todo depende de las órdenes que él dé, no vine de vacaciones; vine a trabajar fuerte”, insistió.
CELEBRACIÓN
El capitán de la Bicolor se encuentra optimista y espera que el 10 de octubre al finalizar los 90 minutos el pueblo hondureño celebre eufóricamente el pase al mundial de Sudáfrica.
“Eso es lo que todos queremos y vamos a hacer nuestro mayor esfuerzo para conseguirlo. Serán 90 minutos complicados, pero esperamos que Dios nos regale esa bendición”, dijo.
Guevara confió que se siente nervioso porque está a pocos días de enfrentar al equipo más complicado de la eliminatoria.
“A veces nos equivocamos y creemos que Estados Unidos no es un equipo frío. Ellos son disciplinados y ordenados; también saben lo que quieren, pero nosotros nos haremos respetar en casa con convicción”, finalizó.
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