Ni en 90 minutos, ni en el último suspiro. Sudáfrica todavía sigue siendo nuestro, pero esos segundos de distracción nos frenan ese buen paso.
Cada gol fue un golpe bajo, muy bajo. No hay muchas respuestas a un 3-2 contra Estados Unidos. Tampoco lamentos ni bravuras, ellos ganaron porque fueron certeros, porque en tres oportunidades fueron letales.
Duele, porque duele. Eso no es para dudarlo. Pero Honduras no está lejos del gran sueño, ahora saquemos calculadora, dependemos que ahora de que los estadounidenses le ganen o empaten ante los ticos y que nosotros firmemos el triunfo ante los cuscatlecos para sellar de una vez por todas a este gran sueño.
Desanima, claro, porque cuando vez al capitán y un referente como Carlos Pavón fallar un penal, es para no creerlo.
ÚLTIMO BOLETO
Anoche jugamos con todo y es de entenderlo, porque en casa llevábamos un paso perfecto, fue la frialdad de Estados Unidos que nos mató todo. Ahora ellos están en Sudáfrica. Queda un boleto y hay que morirnos el miércoles fuera de casa, en San Salvador.
Dan ganas de llorar y tirar todo, pero hay que tener claro que el camino sigue firme. Quisiera que todo fuera una pesadilla, pero no, es la realidad. Ni la “Pantera” Suazo, ni el “Cocherito” Coslty tuvieron su noche.
Gracias Rambo por esos dos goles que nos pusieron en el camino y que por un momento ya nos sentíamos en Sudáfrica.
Lo de anoche no fue ni fantasma ni nada que se parezca. Fue una derrota bien marcada por los gringos. Honduras tuvo para matar en el primer y segundo tiempo, pero no fue la noche.
EL JUEGO
Se tanteó al enemigo de pies a cabeza y a partir de ahí comenzamos a diseñar las mejores jugadas.
Que no fue fácil, eso ni dudarlo. Que tuvimos llegadas claras, esos son otros cinco pesos.
Nos fuimos al descanso con la espalda clavada en gol, entre ceja y ceja, entre la amargura de Costly que en dos claras pudo matar frente al arco contra Howard o Spector que presionó.
ARRANQUE PROMETEDOR
Comienzo con ese disparo brutal, al minuto tres, del Julio de León que le costó entrarle al juego, pero que a medida las manecillas del reloj caminaban, fue enderezando su rol de juego. “El loco” se fue enchufando y más adelante les cuento lo que hizo.
Todos pelamos bien los ojos y bajamos los santos del cielo, cuando un minuto más tarde, Carlo Costly se bajó a Landon Donovan.
El árbitro Roberto Moreno lo perdonó de la tarjeta amarilla. Con más ánimo en el partido y cuando se fue entrando en calor, Honduras comenzó a manear a los gringos.
Al ritmo unísono de las 40 mil gargantas en las gradas, casi llegamos al éxtasis en aquellos cinco minutos cuando Wilson Palacios le filtró un balón perfecto a Costly para que matara, pero cuando lo tuvo en sus pies, el moreno se complicó, adelantó la pelota y se perdió la sorpresa.
EUA perfectamente se pudo acercar al primer gol en ese arranque prometedor de Honduras, pero no anduvieron certeros al inicio. Pese a todo, Honduras mantuvo un buen espíritu combativo. Antes de arribar a la media hora de juego, Estados Unidos se nos había salvado en dos ocasiones claras, pero Costly perdonó.
CIERRE DE INFARTO
Espectacular golazo de tiro libre de “Rambo” de León a los 46 y ahí la historia pareció ser nuestra. Batacazo para los gringos, pero supieron levantarse.
Con el 1-0 a nuestro favor en un abrir y cerrar de ojos, a los 54 minutos nos empatan el partido: el pelón Connor Casey de cabeza la clavó tras una muy mala salida de Noel.
David Suazo recién ingresado tuvo el 2-1, pero Howard tapó muy bien. Acá se dio vuelta la tortilla, porque ellos, en el contragolpe, no fallaron: A los 65 otra vez el pelón Casey apareció, esta vez solo, dejó en el camino a Maynor y en el mano a mano con Noel no pudo hacer nada, se la colocó bien.
Pese a todo, Noel se mantuvo firme y tapó lo que pudo, pero no en ese tiro libre fulminante de Landon Donovan que puso el 3-1.
A esta altura la amargura era total, pero ese golito a los 77 de León nos dio esperanza: soltó un zurdazo frente al área tras recibir en bandeja de David Suazo.
El Olímpico seguía vivo, por eso, ya con tres hombres en ataque, Suazo, Pavón y Pery, buscamos el empate y casi lo logramos, pero cuando lo tuvimos tras una mano clara de Holden en el área, el capitán Pavón tiró la pelota por arriba en el penal y con ello marcamos el final.
Nada está perdido. Ánimo, el miércoles logramos el objetivo.
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