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21/03/2013 02:45AM Futbol de Primera

Nigel Zúniga: "Fui taxista, pero me asaltaron, ahora pastoreo"

En "Qué fue de...", Nigel Zúniga nos cuenta su historia tras dejar el fútbol.

por: Redaccion
  • Nigel también entrena niños en la Perla del Ulúa. /
  • "Yo soy Real España, nací allíy ando la chumpa de Marathón porque tengo frío", nos confesó el ex jugador. /
  • Por las mañanas, Nigel trabaja con los niños y en las noches predica. /

Allá por 2004 tenía 32 años, había muchas sensaciones, a esta edad hay que sortear muchas cosas.

Lo de Nigel Zúniga fue una decisión absoluta y tan genuino que no dudó en decir, basta, adiós fútbol, ahora haré otras cosas...

Pero como suele suceder con muchos futbolistas que se retiran, hay preguntas obvias. ¿Seré capaz de soportar esa transición? La decisión ya estaba tomada, su corazón le decía punto y final, su necesidad era Cristo, sintió ese llamado, a parte, por esos tiempos sus piernas ya no eran las de un chico de 20, su vieja zurda estaba intacta, pero es tan terrible que los sentimientos traicionan con una realidad más sincera, hay desgaste y es mejor darle paso a otros...

Jugó en Marathón, Vida, Motagua, Real España -al que considera el equipo de sus amores- y más allá en sus primeros pasos, el Petrotela. Nigel fue un jugador pragmático, dueño de la banda izquierda y centraba de primera línea.

No tuvo tanta fama como los de hoy en día. Fue un jugador de época, de momentos.

ASÍ ES SU VIDA

Después de su retiro, en esta sección, “Qué fue de...”, retratamos el Nigel Zúniga de hoy, el de 41 años.

“Pastoreo una iglesia, ya llevo ocho años radicado en la ciudad de El Progreso, también manejo una escuelita de fútbol donde se forman niños de 6 a 17 años” -nos dice un Nigel ataviado con una chumpa del Marathón para no perder la costumbre y esos colores que tantos años defendió.

¿Por qué se retiró? “En ese tiempo sentí el llamado de Dios para abandonar todo lo que fuera fútbol para dedicarme a la obra del Señor, y tomé esa decisión, Dios hizo algo sobrenatural, prácticamente extrajo de mí alguna pasión por el fútbol y eso fue menguando, ya solo era por estar y fue cuando consideré el momento de retirarme”.

SU AVENTURA DE TAXISTA

Su idea era jugar hasta los 39 años. No fue posible. Se compró un taxi que él mismo manejaba, apenas duró un mes porque pasó un susto que acabó fastidiándose. No eran tiempos buenos, el tema ahora era la economía.

“Había que emprender otros negocios, abrirse espacio en otras áreas porque en sí no se tenía la economía como para decir voy a vivir de lo que tengo (ahorrado), creo que nadie puede vivir de lo que tiene, el dinero se termina, hay que buscar que hacer”.

Y fue cuando se puso a manejar su propio taxi. “Me compré un taxi porque tenía la idea de no solo comenzar con uno, sino tener una flotilla, estuve un tiempo, pero al final tomé la decisión de venderlo”.

Pero no lo hizo por simple gusto. “Es que me asaltaron por el estadio Morazán, yo estaba en una central de taxis, dos hombres me hicieron una parada, me dijeron: ‘lléveme allá por la Cordillera y el otro quería que lo llevara por el Club Árabe, y los dos me asaltaron, me robaron algunas pertenencias, allí tomé la decisión y dije no puedo hacer esto porque es riesgo para la vida de uno, fue un mes, nada más”.

Hoy en día Zúniga se transporta en una pequeña moto, no le da pena y lo hace sin problemas junto a su familia, sabe que más allá del efectivo, le quedaron muchas amistades que el fútbol le dejó.

“Más que dinero, más que fama eso es importante porque estamos hablando que se depende de la economía -alguien dijo que el dinero no es un dios, pero hace milagros- y más que eso lo más importante que me dejó fueron las amistades, me conecté con gente clave, cuando recién comenzaba, yo me contacté con un hombre que es el pastor, Ramón “Monchín” Rodríguez, él marcó mi vida y parte de lo que soy ahora se lo agradezco a él, me enseñó a conectarme con Dios, a tener fe, y eso lo comento con los muchachos a quienes les doy clases”.

¿DERROCHÓ EL DINERO?

Su lucha es permanente, lo que ganó en el fútbol fue para lo necesario. De eso solo le quedaron experiencias.

“Esa es la transición que uno tiene que saber. El futbolista acá en Honduras -generalmente- surge de la nada, viene quizá de una cuna pobre y de pronto se encuentra ganando cantidades estratosféricas que cuando ya se retira es difícil, uno debe estar preparado, para no frustrarse, no arrepentirse”.

Y si piensan que Nigel malgastó el dinero o lo derrochó, que él explique lo que pasó: “A mí no me tocó derrochar el dinero, malgastarlo como se dice, no, el caso mío es diferente, es que no llegué a agarrar las grandes cantidades como se manejan hoy y listo”.

Con el transcurrir de los años, su visión es clara: “Estoy enfocado en el pastoreo de la iglesia, lo hago con mucha pasión y con la escuelita de fútbol, la idea no solo es formar futbolistas, sino darles algo para la vida”. Así es su mundo, de las canchas a la iglesia y viceversa...

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