Rusia debería pagarle a Messi algo que le debe desde hace tiempo

El periodista argentino Fernando Vergara, cuenta las razones por las que Messi debe ser campeón del mundo en Rusia

Leo Messi celebrando la clasificación al Mundialde Rusia 2018.
Fernando Vergara

La frase de Jorge Sampaoli, en medio de los festejos, apareció precisa y contundente: “Messi no le debe un Mundial a la Argentina, el fútbol le debe un Mundial a Messi”. A esas alturas de la noche, en Quito, el capitán del seleccionado había brillado como nunca en el equipo argentino. Sus ojos también brillaban, los abrazos se sucedían, su sonrisa emergía imborrable de su rostro.

Una vez más el astro de Barcelona volvió a dejar algo en claro: sin él, el equipo dos veces campeón del mundo estaría hoy pensando en el eterno y tortuoso camino a Qatar 2022. Messi, siempre Messi, le puso la firma a una noche inolvidable y selló el drama albiceleste rumbo a Rusia 2018. Quedarán como recuerdos el llanto atrapado, el desahogo contenido.

La selección argentina vivió su noche más feliz en mucho tiempo y en gran medida se lo debe a su máxima estrella. Se había dicho en estas líneas tras la igualdad frente a Perú: Messi, aunque parezca de otro planeta, solo no puede con todo. Con ayuda, claro, es capaz de conseguir lo impensado. Y rescató a su equipo de una situación límite cuando todo estaba por venirse abajo tras el 1-0 ecuatoriano.

Esas sociedades que tanto buscaba Sampaoli por fin llegaron en los 2.856 metros sobre el nivel del mar, en una capital ecuatoriana que ovacionó al Nº 10 de principio a fin, anonadada con la tarea heroica del mejor futbolista del mundo en los últimos 10 años. Messi es sinónimo de fútbol, genio sin banderas. Y en Quito encontró compañía en Di María, Enzo Pérez y Benedetto. Fueron el complemento ideal, se acoplaron a sus ideas e hicieron algo que parece básico, que se reclamaba en la Argentina pero que no venía funcionando: “Devuélvanle la pelota a Leo, por favor, él sabrá que hacer con ella”, se escuchó en cientos de ocasiones.

Y vaya si Messi supo qué destino darle. En un partido tan decisivo como extremo se cargó el equipo al hombro y resultó imparable para los defensores locales. Di María y Messi combinaron en el primer gol como Messi combina con sus compañeros en Barcelona. Y volvieron a hacerlo en el segundo tanto.

Con el hattrick marcado frente a Ecuador, el capitán argentino alcanzó los 21 gritos en las eliminatorias sudamericanas y supero por dos a Hernán Crespo; comparte el liderazgo con el uruguayo Luis Suárez, su amigo, dos estrellas que estarán presentes en Rusia 2018. Fueron tres goles que le devolvieron el sueño a un país que respira fútbol y hoy vuelve a soñar. Vale destacarlo: desde la igualdad del último jueves frente a Perú la Argentina entró en una meseta, una especie de paréntesis con un único tema en las calles: lo compleja que asomaba la posibilidad de viajar a Rusia. Pero una vez más Messi apareció al rescate para romper con cualquier inercia negativa. Hubo llantos, gritos al cielo y agradecimientos de todo tipo. En un deporte donde no siempre prevalece la justicia, quizás en Rusia 2018 el fútbol le pague a Messi algo que le debe desde hace mucho tiempo.

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