Orinson Amaya, el presidente que cargaba bultos en el mercado

La madre del presidente de Marathón revela secretos de su hijo previo a la final contra Motagua en el estadio Yankel Rosenthal.

Kelvin Coello

Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, dice uno de los dichos más populares, y así se define la vida de Orinson Amaya, presidente del Marathón.

Desde pequeño luchó por un sueño que está a punto de conquistar y su madre, doña Estelina Madrid, una emprendedora sampedrana, cuenta cómo se superó.

Orinson nació en el Hospital Leonardo Martínez de San Pedro Sula y se crio en el barrio Guamilito, al costado norte donde ahora se ubica el mercado del mismo nombre.

“En las primeras semanas que mi hijo se hizo presidente del Marathón yo no dormía pensando, decía yo, en qué cabeza cabe que tome este equipo que está a punto de desaparecer. Todo el mundo me decía que mi hijo estaba loco y yo me ponía mal. Hubo personas que me dijeron: Orinson está loco y yo solo decía, sus razones tendrá”, cuenta doña Estelina muy contenta.

Cuando era pequeño, ayudaba a cargar bultos y bolsas a los clientes que compraban verduras en el negocio de doña Estelina que maneja desde 1972.

Los primeros lempiras se los ganaba como propina y así dio sus primeros pasos hasta ser ahora el hombre fuerte que sacó al Marathón del agujero negro.

Doña Estelina revela los secretos que no conocíamos de Orinson Amaya, quien desde diciembre de 2015 tomó una papa caliente y la ha convertido en un equipo arrollador y sin miedo.

ARREPENTIDO DE SER PRESIDENTE DE MARATHÓN

Doña Estelina revela que los primeros días de Orinson Amaya en la presidencia del Marathón fueron turbulentos. Las deudas que tenía el club eran demasiadas y estaba sumamente preocupado.

“Al principio se arrepintió de tomar esa decisión de ser presidente, primero porque eran muchas deudas y si todos los días le están cobrando, eso es duro. Había días que hasta 20 personas me decían que mi hijo estaba loco por tomar esa arriesgada determinación”, declaró.

SE IBA A TRABAJAR A ESTADOS UNIDOS

También revela que cuando el ahora presidente estaba en el colegio, en sus vacaciones se iba a trabajar a Estados Unidos y el dinero que ganaba se lo enviaba completo. “Cuando él estudiaba en la Escuela Cabañas de Guamilito, venía a ayudarme a vender verduras, también cargaba las canastas de los clientes y se las llevaba al carro, allí comenzó a ganar los primeros centavos. En vacaciones cuando estaba en el colegio se iba a trabajar a EUA y me enviaba todo el dinero”, dice.

LLEVÓ BALEADAS AL MUNDIAL DE SUDÁFRICA 2010

Orinson siempre ha sido un emprendedor y para la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010, llevó sus baleadas para que los aficionados las disfrutaran. Ahí el dirigente ni soñaba con ser presidente del Marathón ya que vivía su mejor momento con Yankel Rosenthal.

“Orinson siempre ha sido un trabajador y las personas que nos conocen pueden dar fe de eso. Desde que se independizó pensó en sus cosas y por eso que ahora ha llegado a colaborar con Marathón. Dios lo ha bendecido”.



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