Jorge Bodden entró a la cancha para convertirse en figura y de paso para cumplir una promesa: hacer un gol en el Mundial de Emiratos para dedicárselo a su hermanito de 15 años, quien acaba de fallecer.
“Buscaba ese gol porque tenía que dedicárselo a alguien especial. Es para mi hermano que me ve desde el cielo, él está mirándome y apoyándome. Lastimosamente no lo pude ver en su último día antes de partir”, dice Bodden.
Su hermanito de 15 años falleció el pasado 28 de septiembre mientras el goleador catracho estaba concentrado con la Selección en Alicante, España.
“Me siento mal por no poder estar con mi familia en este difícil momento tras la muerte de mi hermano, pero le doy gracias a todos mis compañeros que me dieron todo el apoyo y fuerza para animarme en esta dura situación”, comenta.
Para Jorge Bodden, el gol de ayer supo dulce y amargo, pues anotar fue importante para su carrera y para Honduras, pero su hermano no pudo ver su actuación en vida.
“Mi hermano se llamaba José Fasty Bodden Rivera y apenas tenía 15 años, él jugaba en el mismo equipo que yo, el Valencia de Tegucigalpa, es algo muy duro por lo que estamos pasando”, siguió relatando.
Bodden ingresó en la segunda mitad del partido y desde el banco de suplentes saltó para anotar el gol que significa la clasificación de Honduras a los octavos de final de la Copa del Mundo de Emiratos árabes.
“Traté de asegurar a la hora de hacer el remate y gracias a Dios entró”, contó el atacante catracho.