El español Rafael Nadal, número uno del mundo, llega al Abierto de Miami con el objetivo de ganar por primera vez en Cayo Vizcaíno, lugar que no le trae buenos recuerdos, después de tres finales perdidas y varios abandonos por lesiones.
El cemento de Miami es uno de los cuatro torneos del circuito mundial que se le resisten y en el que faltó el pasado año por precaución. Nadal lo intenta este año, tras caer la pasada semana en la tercera ronda del Master 1.000 de Indian Wells ante el ucraniano Aleksandr Dolgopolov.
Nadal llegó a California tras haber ganado en Río de Janeiro ante el propio Dolgopolov, pero un “accidente”, tal y como reconoció el número uno, le apartó de reeditar el triunfo en Indian Wells.
De esta forma, quiso disipar cualquier tipo de duda sobre la lesión de espalda sufrida en la final del Abierto de Australia y que le obligó a cancelar su participación en Buenos Aires.
Sin embargo, este “mal partido” le puede servir para llegar más descansado a Miami para intentar resarcirse tras nueve participaciones sin triunfo en el torneo, a pesar de haber jugado tres finales (2005, 2008 y 2011).
El sorteo encuadró a Nadal, que este año ha ganado en Doha y Río de Janeiro, en un lado en teoría fácil del cuadro, y evita a Novak Djokovic, Roger Federer, Andy Murray y David Ferrer hasta una hipotética final.
En la parte alta del cuadro, además de Nadal, está el suizo Stanislas Wawrinka, número tres de la ATP; el argentino Juan Martín del Potro, octavo favorito; el alemán Tommy Haas y el también español Nicolás Almagro.