Orlando Ponce: "Diego Vázquez debe irse como Zidane, el éxito no es permanente"

El periodista deportivo hace una análisis de lo que dejó la Gran Final entre Motagua y Olimpia y manda un consejo a Diego Vázquez.

ORLANDO PONCE

Era como la crónica de una muerte anunciada. El Motagua se empinó la 16 a costa del Olimpia, en una final que se había sentenciado desde la ida cuando el Ciclón le asestó un duro golpe al Albo que moribundo el domingo anterior se despidió con el honor de ganar un partido.

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El campeonato Apertura llegó a su clímax el domingo pasado, coronando la anhelada 16 al conjunto Azul que se quitó el karma de tres finales consecutivas perdidas, dos ante los sampedranos y la otra de la Liga de Concacaf frente al Sport Herediano. De paso, la Barbie se quitó la mala racha y vaya que lo alardea con todo el derecho de ganar su primera final ante un rival grande.

Esta final, en el balance general, defraudó en lo futbolístico con un bajo nivel de juego de los equipos en ambos partidos. En el primer encuentro la final fue mutilada después de la expulsión incorrecta del defensa Jonathan Paz, lo que aprovechó el Motagua para sacar una cómoda ventaja.

Con el confort que dejó el saldo del choque inicial, el Motagua se agarró de la ventaja y renunció al ataque, desparramando una de sus peores presentaciones del campeonato.

Hasta el minuto 78 que cayó el gol, empujada la pelota hasta por el viento, expulsada por Júnior Lacayo y desviada por Juan Pablo Montes, el partido era una lucha encarnizada del Motagua por no encajar el primer gol y del Olimpia desesperado por hacerlo, con muy poco tiempo efectivo de juego y con amarillas por doquier que exhibía Melvin Matamoros.

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Era hasta previsible que el Olimpia iba a ganar por un gol, pero que no le iba ajustar. Dicho y hecho, aunque luego del gol de Lacayo, el nerviosismo hizo presa de Diego y las miradas con su cuerpo técnico era como aquellas de esconder o pinchar balones.

Cuando uno ve como estos entrenadores, si no especulan cobardemente en uno o el otro partido, se me antoja que importamos lo que hacen en El Salvador, donde la final se disputa en un solo juego.

Como un parangón, me tocó ver la final de la Liga Peruana, en el primer partido ganó el Sporting Cristal 4-1 al Alianza Lima y en la vuelta el cristalino superó 3-1 al cuadro aliancista y se me ocurrió pensar, que tal si en Honduras hiciéramos esto, pero luego recordé que aquí es una utopía.

El Olimpia regresó a una final para nada, porque la perdió, por más que surjan excusas. La apuesta con Don "Goyo" Keosseián no funcionó y la crisis sin título del Albo ya lleva dos años y medio. El panorama es muy oscuro.

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¿Cómo me aseguran que el armenio continúa?, aunque no cumplió con la tarea, una sugerencia desde estas líneas, agarre la escoba y barra para adentro y para afuera, desde la profilaxis que ya días necesita este equipo.

Lo del Motagua merece mención aparte, con la conquista del cuarto título en la era de Diego Vásquez, es uno de los ciclos más exitosos de los azules, pero si vale, el mendozino debe saber cuando irse.Haga como Zinedine Zidane, ya que el éxito no es permanente, y pueden venir los tiempos de las vacas flacas.

Aprovecho para resaltar el fervor y el regreso masivo de muchos aficionados a los estadios, como se demostró en los dos partidos de las finales, lo que confirma que el fútbol hondureño está más vivo que nunca, confirmando que el clásico nacional es Olimpia vrs Motagua y que ya no me vengan con otro cuento.

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