Contexto Posicional: El nuevo modelo que Fabián Coito implementa en la Selección de Honduras

El técnico uruguayo posee una filosofía diferente para la Bicolor, tomando en cuenta el tipo de futbolistas con los que ahora cuenta.

Gaspar Vallecillo Castro

Hemos ido de la mano con Fabián Coito, cada paso que da lo hemos analizado, cada idea la hemos expuesto para sacar el mayor provecho y cada partido se aferra él mismo a un contexto posicional. Pero, ¿qué quiere decir esto?.

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En primer lugar hay que entender qué significa el término contexto: El contexto es un marco, un ambiente, un entorno físico o simbólico, un conjunto de fenómenos, situaciones y circunstancias (como el tiempo y el lugar), no comparables a otras, que rodean o condicionan un hecho.

En este marco o ambiente, Fabián Coito tiene a su disposición jugadores muy posicionales, comenzando por Carlos Pineda que entiende qué lugares debe atacar, qué zonas habilitar para sus compañeros, cuándo y dónde acelerar en el juego. Muy cerca de él tiene a un Jorge Álvarez que ayer no tuvo su mejor partido pero normalmente está para generar buen volumen del juego posicional. Jonathan Rubio es parte del contexto posicional donde la selección hondureña busca ordenarse mediante el balón.

Ayer, Honduras no tuvo la pelota y la misma no se tiene para incrementar el porcentaje de posesión. Se tiene para generar situaciones en el campo, que surjan cosas y mover al rival sobre todo. Pero tenerla quiere decir que hay que salir jugando con ella, en el Juego de Posición, modelo de juego que parece que la selección adoptó. Hay que salir desde el fondo no como algo estético sino como un principio general del juego. Se sale jugando desde atrás para generar superioridades por eso Denil Maldonado jugó ayer, Coito buscaba una mejor salida de balón.

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Pero con el paso del partido, Honduras regresó a ese hábito generalizado en nuestro fútbol de jugar largo, de saltarse las líneas del mediocampo y no ordenarse mediante al balón. Contraproducente en este modelo porque la mayoría de los mediocampistas de la selección tienen sus fortalezas basadas en el juego posicional, que se da por bajo.

El ingreso de Acosta se da para justamente ganar la segundas jugadas, los rebotes que existen en el mediocampo cuando hay un despeje del portero. Su tarea era ganarlas y comenzar a generar el juego desde el mediocampo, ayudas y apoyos constantes a un Carlos Pineda que estaba solo recuperando balones, ordenando a sus compañeros y moviendo a su equipo.

Honduras necesitaba más de Rigoberto Rivas, el jugador formado en Italia no se encontró nunca en el juego, no se le miraba cómodo, abusaba del dominio del balón. El ingreso de Jonathan Rubio ayudó y mucho a una selección hondureña que pudo definir el partido con más tranquilidad.

El camino sigue, el contexto posicional que ha encontrado Fabián Coito es vital y por los momentos nos lleva por buenas aguas.

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