Doña Olga y su historia con Mario Berríos

Marathón<p>La madre del jugador del Marathón nos cuenta anécdotas y curiosidades de su hijo.</p>

El 10 de enero de 1999 Mario se iba para Olimpia, pero no se concretó el fichaje y pasó a Marathón. Aquí en una foto con el Olimpita de Tela.
El 10 de enero de 1999 Mario se iba para Olimpia, pero no se concretó el fichaje y pasó a Marathón. Aquí en una foto con el Olimpita de Tela. */
Kelvin Coello

En el hospital regional de Tela Atlántida, la noche del martes 29 de enero de 1982, una madre daba a luz a un bebé que no lloraba, estaba con cuadros de asfixia porque debía de haber nacido unas 12 horas atrás, el parto fue un poco complicado y ella pensó lo peor.

Ese niño, hoy todo un capitán del Marathón, Mario René Berríos, quien vino al mundo para alegrar el hogar de doña Olga Castillo y don Policarpo Berríos en Mezapa, Atlántida (ubicado a una hora de San Pedro Sula); también a un pueblo verdolaga.

El domingo se celebra el Día de la Madre y doña Olga ya lo comienza a vivir. Para ella, Mario es el mejor regalo, en sus ojos se muestra la alegría y en sus palabras se escucha el amor que le fluye.

Sentada en una silla en el corredor de su casa, nos cuenta interioridades que no conocíamos del “Trikis” y cómo ha sido la vida de la mamá de uno de los jugadores más exitosos que ha tenido Marathón en los últimos años.

“Mario es una linda persona, para qué, él ha sido un niño bien portado en mi casa. Ha sido un ejemplo de hijo, siempre me llama para preguntar cómo estamos y nos avisa cuando viene aquí a Mezapa. Lo que más le gusta es andar de casa en casa visitando a los amigos y familiares, y ver qué come”, cuenta doña Olga, quien al igual que su hijo, es pequeña de estatura.

Aquel niño que creció pegándole a un balón tiene una pasión por las vacas. “Siempre fue su debilidad ir a jugar con los terneros”, interrumpe su padre don Policarpo. “Mario es un tipo bien bromista, cuando viene se va para donde los abuelos a una hamaca, hacen comida, compran pan y frescos. Así se la pasa”, sigue contando.

EL REGALO A MAMÁ

Doña Olga quiere su regalo del Día de Madre una noche antes en el estadio Olímpico cuando disputen el primer partido de gran final ante el León. “Ganarle al Olimpia sería mi regalo, claro que me gustaría el título, pero primeramente Dios hay que triunfar el sábado y después lo demás”, dice.

“Yo quiero verlo graduado de la universidad, ya está próximo por salir de licenciatura de gerencia de negocios, ese es mi mayor deseo”, sigue contando doña Olga, mientras abraza un cuadro con una foto del capi verde.

“La temporada de iguana es entre marzo y abril. Siempre nos llama para decirnos que se la tengamos en coco. Ese es su plato favorito, es bien comelón”, dice su mamá.

Mario es el orgullo de una familia futbolera que sueña con ver al capitán levantando la novena copa.

LA ANÉCDOTA:

Don Policarpo, su papá, cuenta que a Mario lo curaron rápido de la lesión en su rodilla dándole medicamentos con miel de abeja, además de las sopas de iguana en coco. El jugador se operó al inicio del torneo y estuvo fuera durante cuatro meses. Apareció en el equipo verdolaga hasta la fecha 16 ante Motagua.

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