“Soy muy sentimental”: Nahún Espinoza

Olimpia<p>El ex entrenador de Olimpia revela su vida en Con Sello Femenino.</p>

Carmen Boquin

Nahún Espinoza bien dice que lo bueno cuesta. Y a este personaje lo busqué desde 2010 para una entrevista, finalmente me la concedió y sin duda comprobé que el profe verdaderamente es grande en todo lo que hace.

Nace en San Pedro Sula, pero se cría en Tela, ¿cómo fue?
En realidad en el hospital, en La Lima, pero vivimos siempre en Tela.

Los beneficios de las bananeras...
Muchos estudiábamos en la escuela de la Tela Railroad Company y con todo lo que conllevaba, salud y muchas prebendas más.

¿Dónde se formó?
Nosotros nos formamos en las reservas del Real España y claro en la escuela con los campeonatos que se realizaban. Desde mosquitos, a los 7 años.

Por la influencia americana, el deporte era para entretener y formar carácter, ¿o ya aspiraba a ser futbolista?
Exacto, en ese momento lo hacíamos por vocación y porque queríamos jugar. Lo de Juan, Quique y yo era jugar, jugar y jugar.

¿Los regañaban por jugar tanto?
No, porque mi papá siempre nos incentivaba, nos compraba pelotas y él fue jugador, nos apoyó toda la vida. Mi mamá nos ponía disciplina en la casa y con los estudios.

Y el golpe del fallecimiento de su hermana, ¿cómo lo recuerda?
Yo tenía 14 años, fue un golpe duro. Todo fue muy rápido, murió en un abrir y cerrar de ojos.

Lo siento. ¿Cómo era en la escuela?
Lo digo con mucha satisfacción, mis hermanos y yo éramos buenos alumnos. Nos iba bien, jugábamos a la par. Fue una niñez bastante bonita.

¿Y en el colegio?
Ya fui más descuidado, pero porque entré en la adolescencia, se comienza con otras inquietudes y se descuida, pero un poco nada más.

¿Los dejó?
Me fui para San Pedro Sula, al España, estando en primero de comercio. Después seguí, me costó, pero al final terminé. Fue un esfuerzo porque había perdido el hilo de los estudios.

¿Era importante para usted...?
Sí, porque lo mínimo que uno debe tener es la educación secundaria. Ya la superior es de tener tiempo y vocación, en mi caso era el fútbol.

¿Sacrificó mucho, profesor?
He vivido plenamente lo que me ha tocado. Talvez siento que pude haber hecho un esfuerzo mayor en la etapa de jugador para ir a la universidad. Eso sí me queda como inquietud, pero tampoco fue como que me lo propuse, por lo tanto no lo hice, pero quizá de haber aprovechado de repente tendría un título en mi hoja de vida.

¿Se siente el peso de tener un hermano mayor exitoso?
Claro que sí, en los primeros años todo el mundo me decía “el hermano de Juan Carlos”, pero era normal y yo lo entendí. él era un gran jugador...

¿Y no se molestaba por eso...?
Al contrario, me sentí siempre orgulloso de mis hermanos y Juan Carlos es la persona que más he admirado como jugador. Jugué a su lado casi toda mi vida en Real España y Olimpia.

De tener un conflicto, ¿lo llevaban a la cancha?
No, nunca, para nada. Nos entendíamos muy bien en todo. Vivimos cosas a nivel familiar que nos unieron. él fue siempre un gran ejemplo a seguir.

¿Qué pasó?
Mis padres se separan y nos toca quedarnos juntos. Juan fue como un segundo padre para mí. Yo hacía lo que él decía y siempre trato de hacerle caso.

¿Cuánto hay de diferencia de edad?
Dos años, es poco, pero siempre nos hemos llevado bien, fuera y dentro de la cancha. Tenemos nuestras discrepancias, normales, pero mínimas.

¿Y cuando llega el éxito?
Lo disfruté mucho, pero también me tocó esperar. Sobre todo el éxito lo he compartido con mi familia, amigos y la gente que siempre ha creído en mí.

¿Cuánto en Real España?
Seis años, de 1982 a 1987. Hasta que en 1988, el señor Ferrari me lleva al Olimpia.

¿Blanco desde entonces?
Sí, ahí permanecí hasta 2008, cuando salgo a entrenar a Platense, rompiendo los 20 años ligado al equipo. Como jugador hasta los 36 años, en 2000 que me retiro y luego permanezco como asistente y entrenador.

Consigue el tricampeonato, lo castigan y regresa, ¿correcto?
Sí, el castigo fue por una agresión a un árbitro asistente, por cuatro meses.

¿Bien castigado?
Sí, no hay ninguna objeción.

Conociéndome a mí misma, yo viviría solo expulsada...
Ja, ja, ja, seguro. Mire no voy a justificarme y los errores se pagan, fue un empujoncito, no fue para pegarle, además estábamos muy cerca y ni modo.

¿Cómo le fue en otros equipos?
En Platense 2008, por menos de un año. Luego me voy al Vida por una oportunidad y en 2011 unos meses en el Victoria.

Pasa de dirigir a un ‘grande’ a un ‘pequeño’, ¿qué tan difícil es?
Es que en mi caso me tocó en situaciones extremas. En Platense fue para salvar un descenso, me quedé un poco más, pero no se respondió como esperaba. La meta fue salvar el descenso.

¿Fue un logro?
Claro, con Platense y Vida. No es fácil revertir una situación, te sientes con la soga en el cuello.

De celebrar un título a no descender, ¿qué tal?
Una gran cosa para mí, un gran logro. He disfrutado mucho los títulos que hemos conquistado, pero cuando salvé categorías con Platense y Vida también los celebré mucho.

Después de ser jugador, ¿siempre pensó en ser técnico?
No, creo que se dio, no me lo había planteado cuando jugaba. Fue una situación en la que no tenía muchas opciones. La mejor opción era ser técnico.

¿Cómo se puede coordinar un equipo de Liga?
Hay que planificar, organizarse, es lo primero. Es difícil por el número, en Honduras son muchos jugadores en la mayoría de los equipos, hay que saber distribuir bien el tiempo. Al final con la experiencia más el interés, se logra.

¿El haber sido jugador lo hace entender más la postura de los muchachos?
Sí, por supuesto, es una ventaja porque sé lo que se siente, pero eso no quiere decir que voy a ser complaciente porque no hay que confundir. Igual sé que en esto muchos jugadores tienen caprichos, vicios, malos hábitos. Sí los conozco, pero tengo que resolver asuntos.

¿Y ahora que dirigirá de nuevo...?
Es un mundo diferente al de Primera, yo me tengo que adaptar, más que ellos a mí, yo a ellos. Se juega cada semana y son torneos cortos.

¿Cómo ve a los muchachos?
Muy motivados, además son todos estudiantes, la universidad tiene la política de que solo hay espacio para cinco refuerzos.

¿La meta?
Consolidar un equipo competitivo y a medida el tiempo avance y se generen los recursos, hacer de esto un proceso en un tiempo prudencial.

¿Ha tenido dificultades con algún jugador?
Como cualquier entrenador, pero hasta ahí nomás, yo conozco y él comete errores como también yo. No puedo además tener rencores, lo que pasó pasó y hasta ahí llegó. Creo que todos merecemos otra oportunidad, recapacitar que es lo que más me interesa.

Teniendo el tri, peleando por el cuarto título, usted le quita el habla a los medios, ¿cómo fue eso?
Primero se lo consulto al presidente del Olimpia, en sesión les dije que no quería hablar más, por varias razones, estaba desgastado, con mucho estrés. Consideró que era una decisión personal.

¿Cómo hizo?
No hablaba nada, aunque me pusieran el micrófono o grabadora.

De no hablar a ser parte de los que quieren que comente, porque ahora está viviendo el periodismo deportivo, ¿qué tal?
Sí, cambia la perspectiva, se conocen más aspectos de la comunicación y las relaciones, pero está el derecho de la capacidad de decidir lo que pensamos y también que podemos callar cuando no queremos hablar. Entonces comprendo cuando alguien no quiere decir algo porque no se puede obligar.

¿Mensaje para el periodista?
Que entienda que el otro es un ser humano que no quiere hablar en ese momento y está en su derecho.

¿Y para el jugador?
Que puede no querer hablar. La verdad es que el periodista no debería entrevistar a quien no quiere hablar...

Pero son mediáticos, quizá la gente quiere saber de ellos...
Pero en los contratos de fútbol no dice nada de hablar con la prensa, a algunos les gusta a otros no. Si los directivos lo pusieran en los contratos, otra sería la cosa.

¿En qué momento llega el amor a su vida?
Se dio una situación especial. Nos conocimos y a partir de ahí, formamos una linda familia.

¿Recuerda la boda?
Ya éramos personas adultas, todo fue muy rápido, tomamos una decisión y decidimos que nos queríamos.

Hasta formar una familia. ¿Cuatro niñas?
He sido bendecido por Dios, mis hijas son mi tesoro, mi esposa siempre me apoya, donde encuentro solidaridad y fuerza, mi respaldo total, mi esposa es mi ser humano idóneo. A nivel familiar, estoy muy realizado.

¿Qué tal sus hijas?
Ha sido lindo verlas crecer, formándose en personas de bien, preparadas. Es una gran satisfacción, ya mi hija mayor se casó...

Ya puede ser abuelo...
Todavía no, quiero que se aguante un poco, ya llegará el momento.

¿Cómo va a comportarse en ese plano?
Quizás no como he sido con mis hijas, pero seguramente será de gran satisfacción ser abuelo.

¿Qué le quiso enseñar a sus hijas?
Respeto, prepararse para ser mejores cada día, el sentido de familia, buscar siempre a Dios, luchar mucho y honradamente para salir adelante.

¿Qué lo hace llorar?
Casi todo, soy muy sentimental...

¿Es llorón, profe?

Ja, ja, ja... lloro muchísimo, cualquier película, cualquier drama, cualquier cosa me hace llorar, muchas cosas lo hacen.

En su etapa en la televisión y como compañera, me consta que no le gusta, pero lo acepta porque son los gajes del oficio...
El maquillaje... ja, ja, ja, me ha costado porque no estaba acostumbrado.

¿Qué le duele más, maquillarse o entrenar?
Uy maquillarse, pero son las obligaciones del trabajo y se deben cumplir. Las responsabilidades primero, se dejan los gustos para después, hay que enfocarse en lo que se debe hacer.

¿Cómo llega a Televicentro?
En un momento dado que ocupaba otras experiencias, se dio la oportunidad y lo pude realizar. Lo estoy disfrutando mucho.

¿Qué es lo más difícil?
Coordinar las ideas y el entorno, cámara, compañeros, estar concentrado en el tema.

¿Cómo se llevan en el ambiente?
Los compañeros, y no solo los que estamos frente a la cámara, todos, los camarógrafos, productores, asistentes, es un gran grupo y me siento muy contento, es muy bueno.

La gente cree que todos en Televicentro son Olimpia, ¿qué les dice?
Al contrario, ja, ja, ja, lo que pasa es que la gente ve desde afuera las cosas de una manera.

Uno ve lo que quiere ver. ¿Qué opina de la Sub-23?
Tiene un buen entrenador y un buen grupo de jugadores.

¿Y la mayor?
Ahí hay un problema y se tiene que resolver en el próximo partido, Honduras tiene que ganar, no le queda de otra. Si no se torna en grave problema.

Olimpia ha tirado la casa por la ventana en la celebración del centenario, ¿cómo lo ha vivido?
Se han disfrutado mucho estos meses, ha sido una especie de sueño hecho realidad. Todo el mundo feliz, ha salido todo a pedir de boca. Y ahora con el juego ante el América es como poner un broche de oro en la celebración.

¿Creyó siempre en Tosello?
No había antecedentes, pero es alguien que conocía bien al Olimpia y tenía la confianza de Osman, así como del señor Ferrari.

Usted que cargó el peso de tener un bicampeonato y la gente quería el tri, ¿qué consejo le da?
Que siga adelante porque lo puede lograr.

Seguro es una marca mundial, tricampeón como jugador y como técnico...
Y está a punto de lograrlo. Olimpia es el equipo mejor armado, el primer candidato al título.

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