Bryce: “Casi me muero, es un milagro”

Entrevista<p>El ex jugador costarricense nos muestra su nueva vida después del fútbol.</p>

Jorge Cardona / San Jose Costa

El encuentro comienza con recuerdos de su paso por Honduras, preguntando qué fue de este jugador o del otro... En Costa Rica encontramos a Stevens Bryce de pantalon largo y camisa formal, de aquel Bryce jugador solo quedan recuerdos, porque del fútbol se retiró hace 3 años y desde entonces su vida tomó otro rumbo.

Cualquiera pensaría que este ex jugador tico después del fútbol se ha relajado paseando por las mejores playas o disfrutando la vida loca. No, Bryce es todo un ejemplo. Cinco años después habrá que entender que Steven Bryce haya borrado de su chip el nombre de algunos de sus viejos compañeros, pero apenas hace un alto en su memoria y de su mente comienzan a brotar los nombres uno a uno...

A sus 35 años, Bryce ya no juega al fútbol, cualquiera diría que aún tiene cuerda para seguir pegándole a la pelota, pero no, se despidió de esta pasión a los 32 años jugando en Australia. Dijo basta, pero dejó una huella que, incluso, Honduras tiene su parte porque jugó en Marathón (2007) y Motagua (2008), con este último club se coronó campeón de Uncaf.

El día que nos atendió, aún había fiesta porque Costa Rica se había coronado campeón de Uncaf apenas 24 horas antes y en su oficina le tocó recibir a la mayoría de esos jugadores para compartir un almuerzo. Nosotros allí estuvimos y repasamos su vida, el Steven de hoy... Y de ayer...

“Con 35 años ya soy un jugador retirado, trabajo en la Asociación de Jugadores Profesionales (Asojupro), estoy estudiando derecho, terminé mi gestión deportiva de la escuela del Real Madrid y también ahorita estoy como director de un programa social en zonas marginales, sembrando la semilla de valores”.

Pero después de colgar los botines, Bryce ha seguido a su pasión. “Soy técnico clase A, lo concluí en Argentina y ahora espero ver qué pasa con mi futuro, pueda ser que algún día sea director técnico en Honduras, je, je, je”. Justamente quiere retribuir con sus conocimientos todo lo que aquí recibió.

SE ENCARIÑÓ CON HONDURAS

Además, tiene grandes recuerdos de los momentos que vivió en este país. “Me hace recordar las concentración allá en Siguatepeque, en unas grandes montañas donde nos mandaban a comer plátanos, arroz y frijoles.

Sin duda, estoy muy agradecido con Honduras, es un país que cambió mis conceptos, el costarricense a veces tiene un pensamiento erróneo de los centroamericanos, pero cuando uno vive allá, todo es diferente, sobre todo, por ese odio entre las selecciones, no cabe duda, que solo viviendo eso, uno ve diferente el panorama”.

Por eso, no se cansa de agradecer esa experiencia futbolística que tuvo en un año y medio de estadía en el país. “Honduras también tiene en mi corazón un campo muy especial de lo que soy ahorita”.

Ahora mira crecer a sus hijos, Samuel de 3 años y Sarah de 7. “A mi edad estoy comenzando una nueva etapa, la de ex futbolista, que cualquier jugador le cuesta aceptar, pero yo no me quejo, pude seguir jugando, pero podía manchar un poco mi carrera y por eso opté por otros negocios”.

Claro, admite que no fue fácil, “sobre todo después de recibir grandes cantidades de dinero en un mes, al bombazo de ya no ganar nada, por eso hay que saber ahorrar, estudiar, prepararse en lo que pueda, eso se lo aconsejo a los muchachos hoy en día, porque si tienes tu casa y estudios, entonces hiciste tu mejor trabajo, el mejor negocio. Siempre he dicho que el jugador es un bicho raro, es un trabajador como cualquier otro y hay que saber que su mejor producción es cuando es joven”.

Recordó que algunos jugadores que se fueron para Estados Unidos “quizá de 12 o 13 de mi época, todos han regresado, porque la vida en Estados Unidos no es fácil, porque allí no hay mucha gente tica viviendo y no duran, muchos van y a los cinco años se regresan a terminar sus estudios; muy contrario a los hondureños, porque tienen su familia, nosotros los ticos somos muy chineados, como decimos en nuestra tierra”.
CASI MUERE

En 13 años de carrera dice que “el fútbol me dio todo lo que soy ahorita estoy en el punto de dar, porque tampoco debo relajarme, esto es de superarse cada día, no rendirse”.

Reconoció que “todo lo que tengo en el fútbol me lo dio Dios”. Y es a quien le debe todo, porque recordó que si está vivo es por un milagro de Él, luego de haber sufrido un edema pulmonar que casi lo lleva a la muerte en 2006, antes de viajar a Honduras.

“Casi me muero, pero Dios tenía un propósito para eso”. Eso lo dejó sin fútbol. “Estuve como siete meses fuera, en el hospital, un milagro, lo difícil fue la recuperación, pero luego comencé a jugar de nuevo hasta retirarme en Australia. Al final lo miro gratificante, me hizo poner los pies sobre la tierra, entonces, no viví pesadillas, sino algo de Dios”.

Incluso, mostró su fortaleza después de la muerte de su padre. “Pasé días difíciles, pero me quedo con esa satisfacción, que gracias al fútbol, le cumplí el sueño de jugar en Europa que era su gran ilusión, pues él me llevaba al estadio cuando yo era un niño, sin duda, fue un gran soporte”.

Ahora su misión está clara, el balompié es su pasión y dice que no bajará la guardia hasta dejar un “legado, porque el fútbol me dio mucho a mí”, finalizó.

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