Óscar Lagos, solo, sin trabajo y quiere salir del "hoyo"

El ex futbolista de Motagua ha estado a punto de morir, no tiene trabajo e implora por ayuda.

Son las 9:30 de la mañana y en la altura de El Hatillo hace algo de frío. Encontramos a Óscar Lagos (42 años) con una pala en su mano, destrozando un bulto de tierra y piedras en un patio al lado de su casa.

El exfutbolista del Motagua y de la Selección Nacional está flacucho y camina con dificultades. Viste una camiseta verde, un pantalón azul manchado de pintura, y unos burritos color café que están desgastados.

Nos dice que se queda sin aire, pues hace dos meses fue asaltado y recibió dos puñaladas, una en el estómago y otra cerca del corazón. Está en su casa (frente al cementerio de la comunidad), la ‘mansión’ de sus sueños que nunca pudo terminar.

Vive solo, aunque de manera regular recibe la visita de sus hijos. Apenas tiene una cama, un televisor y una mesa en su cuarto. ¿Ropa? Tiene algunos “trapitos” por ahí.

Lagos tiene más de una década de haber dejado el fútbol tras vivir una pesadilla por un doping positivo en la Copa América de 2001 de Colombia.

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Su vida es dura. Durísima. él sabe que todo es debido a los múltiples errores que ha cometido. “He estado luchando por salir adelante y no ha sido fácil”, comienza contando en el patio de su casa y sentado en la única silla que tiene.

“Hice dos intentos para cruzar al norte (EUA), recién tengo seis meses de haber venido a Honduras. Intentamos con mi hermano, pero no pudimos pasar, más bien fuimos a regalar 10 mil dólares que mejor los hubiésemos invertido aquí en el país, pero Dios sabrá por qué pasan estas cosas. Hay que salir adelante y no agachar la cabeza”, relata.

Lagos también confiesa y lo hace sin ningún problema, que su gran pecado ha sido vivir sumergido en el mundo de las drogas. Eso prácticamente ha acabado con él.

“Mi vida no ha sido fácil. He sido una persona bien tremenda y debido a eso he tenido muchos problemas”, comenta.

Ha sido golpe tras golpe y por eso no ha podido levantarse. “El momento más difícil de mi vida fue cuando perdí a mi familia por culpa de las drogas, ellos dejaron de tenerme confianza, también perdí mi trabajo que era el fútbol y tantas cosas que tenía. Dios me ha dado fortaleza para superar todo esto”, me explica mientras con un pañuelo limpia una de sus heridas más recientes.

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“Cuando yo estaba en el mal camino, en lo único que pensaba era en drogarme, lo hice durante 25 años y comencé a hacerlo desde los 11. Tengo de estar sobrio poco tiempo, no voy a decir desde cuándo. Hay gente de la comunidad que me ha ayudado, me están llevando a una iglesia y eso es importante, no te digo que de un día para otro voy a cambiar, pero es poco a poco. Espero seguir así, lo único que necesito en este momento es conseguir un trabajo estable”, pide.

Dice que cuando dejó de jugar fútbol profesional, ha trabajado, pero no de manera constante. “Tengo cuatro años de estar sin chamba. He buscado y nada. No es fácil”.

A Lagos ni siquiera la gente del fútbol, sus exjefes en los clubes ni nadie, le ha tendido una mano”, dijo brevemente.

CASI MUERE
Hace casi dos meses, como él mismo nos contó cuando llegamos a su casa, fue víctima de la delincuencia.

“Fui asaltado por dos tipos, recibí dos heridas, una en el estómago y otra cerca del corazón. Estuve a punto de morir. Me penetraron una pulgada y media, quizá esto no lo estaría contando, pero Dios me cuidó”, describe.

Y sigue relatando: “Yo venía de jugar con los veteranos de la Divanna (en Comayagüela) y ahí por las canchitas del Guanacaste me salieron dos tipos para asaltarme, les dije que solo traía 70 pesos, les enseñé la cartera y no me creyeron, se me fueron encima y yo me les opuse, el resultado son estas dos heridas (se levanta la camisa y muestra su pecho y estómago). Según dicen los doctores, esto era para que muriera”. Lagos está vivo de milagro.

“Me auxilió una señora que no conozco y a la que le agradezco, estaba tirado en el suelo, botando sangre y sin oxígeno, pero ella llamó a los bomberos para que me ayudaran y me llevaran al hospital para que me atendieran”, recuerda con dificultad.

SU MADRE, ÚNICO SUSTENTO
Para Óscar el día a día es duro. Cada amanecer es toda una aventura. “La única persona que me provee es mi madre y cuando mi hermano puede, él es como mi padre. Gracias a Dios al menos la tortilla no me falta. Sin ellos estaría peor”, asegura.

Este exfutbolista pide auxilio a gritos. Su situación no es sencilla. “Me gustaría que la gente que mire este reportaje me pueda brindar la mano, con un trabajo, de lo que sea, simplemente pido una oportunidad. Yo hago de todo, menos electricidad y soldadura”.

Óscar también cuenta que durante todo este proceso ha visitado tres centros de rehabilitación, pero que no le ha resultado.

“Me iba peor, cada vez que salía de uno, lo hacía con más ganas de consumir drogas. No tenía esa fuerza de voluntad que ahora tengo, será por los golpes de la vida, he aprendido un poco”.

Pero Lagos ya está cansado de lo mismo, asegura que quiere cambiar y está haciendo un esfuerzo tremendo. “No siempre quiero seguir metido en el hoyo, necesito salir por mí, por mi madre, por mis hijos...”

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IMPACTANTE: Te dejamos las fotos de cómo se encuentra Óscar Lagos en la actualidad, mirá su casa y en frente de dónde vive. http://bit.ly/1hgfwEY

Posted by Diario Deportivo Diez on Lunes, 3 de agosto de 2015

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