Kervin Arriaga, la joven promesa de Platense que casi pierde un pie

Kervin Arriaga atendió a DIEZ en su natal Tulián Campo. El “Misilito” quiere el título con Platense.

Fredy Nuila

“La vida es una desafiante aventura o nada en absoluto”. Así de simple. El devenir será como lo vea el personaje en cuestión. Kervin Fabián Arriaga, el francotirador de 20 años que tiene Platense y por el cual suspiran ya algunos grandes de la Liga como Olimpia y Real España, es una de muchas historias cimentadas a base de esfuerzo y dejando atrás las excusas que suelen traer consigo los malos recuerdos de una difícil infancia.

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Criado futbolísticamente en el inmenso engramillado de Tulián Campo, Puerto Cortés, cuna de célebres futbolistas del balompié catracho como el recordado mundialista en España 1982, Prudencio “Tecate” Norales, o el olimpista Carlos Will Mejía, quien es primo suyo y lo apoyó en su fallido intento de enrolarse en Motagua, Arriaga rememoró al borde del llanto cuando estuvo a punto de perder su pie derecho... sí, el de los zapatazos que han llamado la atención de todos en un campeonato Apertura que está en plena segunda vuelta.

“Gracias a Dios se me están dando las cosas bien”, fue la frase que eligió Kervin Fabián para comenzar la extensa charla con DIEZ en su humilde morada, la cual pudo haber sido de mayores proporciones si su madre Brenda no hubiera tenido que vender el solar que tenía destinado a la construcción de su casa, para salvarle a su hijo menor el arma con que busca darle la vida que merece. El juvenil escualo dice que espera retribuirle a su heroína tanta batalla que libró para permitirle perseguir su objetivo en el “deporte rey”.

Al dialogar con este potencial seleccionado nacional, que espera contar para el timonel que dirigirá a la Sub-23 que buscará los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, es imposible dejar de lado ese episodio que cambió el curso de las cosas. “Fue a los 11 años. Me llevaron al hospital después que me fracturaran y le dijeron a mi mamá que me tenían que operar de emergencia si no perdería el pie, por lo que ella tuvo que vender un solar que era lo único que tenía. Noche a noche pienso en eso y sé que Dios me va a dar la oportunidad de devolverle algo. Ella es por lo que lucho, espero darle una casa y lo que siempre quiso”, expresó el aguerrido centrocampista porteño con el sentimiento a flor de piel.

En cuanto a su joven carrera, cuenta que “todo empezó cuando me invitaron a hacer una prueba con Motagua cuando estaba el profe Clavasquín. Lastimosamente llegué tarde, ya habían cerrado inscripciones, él habló conmigo y me dijo que si me quedaba más tiempo el siguiente torneo me podía dejar”. No hubo espacio para eso porque Platense se fijó en él antes.

El Puerto ha sido el lugar donde ha despuntado y potenciado una característica particular que ha llamado la atención de muchos, sus tiros libres; el espigado jugador de 1.90 cuenta que “le pegaba más fuerte y no colocado, hasta que (Jeancarlo) Vargas se me acercó y me dijo: ‘péguele colocado, hijo, usted tiene potencia’”, confesó, dejando de manifiesto que eso lo motivó a darle especial énfasis a esa virtud en el día a día selacio.

No se siente el mejor lanzador de faltas de la Liga, pero sí menciona que “considero que pateo bien, trabajo para eso y practicaré para seguir mejorando”. El emblemático Julio César “Rambo” de León le ha dado consejos y ahora él mismo se pone a ensayar. El “Pavo”, como le dicen desde pequeño en su Tulián, afirma la ambición que tiene de salir al extranjero. Apunta que “me miro fuera del país, aquí se hace dinero para sostenerse, pero no para los sueños que uno desea cumplir”.

¿Qué club de la Liga Nacional le seduce para continuar su andar? Kervin habla sin pelos en la lengua y revela que “estamos claros en que el que saca jugadores es Olimpia. Es el mejor equipo de Honduras y de ahí salen todos. A ver si podemos salir de ahí”, dice lanza, obligando a una repregunta enfocada en quiénes han hecho sonar su teléfono: “Me han llamado dos, Real España y Olimpia”, remató.

El contención del Tiburón no retrocede en su afán, dice que juega fútbol por su madre y para enorgullecer a los suyos, que domingo a domingo están pendientes de lo que hace.

Personajes claves en su vida
Su progenitora, Brenda Suyapa Arriaga, recuerda como si fuera ayer que “de atrevido se metía a jugar con gente grande. Solo voy a ir a ver me dijo la vez que se quebró, pero al final tuve que vender mi terreno para que no perdiera el pie”.

A unos metros de su casa está el campo de fútbol, de grandes proporciones por cierto. En una esquina del mismo vive Víctor Bernárdez, a quien todos en el sector le dicen “Coss”. Fue su primer maestro y el hombre que se limitaba a decirle “diviértase con un compromiso”, una leyenda que es su grito de guerra para saltar al ruedo.

“Él fue igual a Carlos Will, siempre agarró consejos. Lo ponía en la fila de adelante porque es un ejemplo de trabajo, lo que está haciendo no me extraña porque lo vi desde niño. Está para la Selección Nacional y salir al extranjero”, refrenda quien participara como guardameta y ascendiera a primera división con el Atlético Portuario a finales de los 70.

“Es un hijo mío en lo deportivo, le dije que lo pasado es pasado y mejorara su conducta, que dejara de hacer barridas alevosas, siempre he estado en contra del juego sucio y cuando él lo hacía acá -de pequeño- lo sacaba un rato”, sentenció entre risas y haciendo uso de una memoria que trae muchas anécdotas en torno a su última apuesta.

Mientras en el fútbol hondureño su nombre sigue cogiendo fuerza, el joven de Tulián Campo se limita a decir que “día a día vamos aprendiendo, subiendo un escalón. Pongo esto en manos de Dios y veré luego que tiene preparado para mí”.

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