Julio César, el pequeño "Gigante" que sueña con jugar en la MLB

El chico hondureño tiene 10 años, juega de pitcher y vive en una casa hogar en Tegucigalpa

Alex Pérez

Julio César Vásquez tiene 10 años de edad, es un niño de escasos recursos y debido a la situación financiera de su familia, obligó a su mamá Albina Vásquez, a internarlo en la Casa Hogar Amor y Esperanza de la colonia Alemán en Tegucigalpa.

El menor es jugador y actual pitcher del equipo de béisbol, Gigantes de la capital. Los que le han visto jugar, dicen que es una gran promesa en este deporte.

Petizo, delgado y de tez trigueña. Vestido de amarillo y verde, con la clásica gorrita beisbolera en su cabeza, guante en mano y sostiendo la pelotita blanca, así encontramos en la casa hogar al pequeño Julio.

Sin temor a las cámaras ni al micrófono, Julito nos comienza a contar qué lo ha motivado a jugar béisbol y lógicamente algo de su dura historia.

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"A mí, me gusta el béisbol porque me va llevar a mi vida al éxito", fueron las primeras declaraciones de Julio, quien a su corta edad ya ha tenido experiencia internacional como jugador de este deporte.

Originario de Santa Cruz, municipio del departamento de Lempira, llegó al internado hace tres años y medio a través de su familia que vive en Tegucigalpa.

Y es que para un niño no es nada fácil estar alejado del calor de sus familiares, pero las condiciones vulnerables y miserables en las que vivía el menor, obligó a su madre, a tomar la decisión de internarlo.

"Los primeros días no me gustaba estar aquí en la casa hogar, a mi mamá la llamaron y me dijo si yo quería estar interno y mi familia me dijo que aquí era un hogar educativo y me terminé quedando", contó Julio.

Albina, madre soltera del menor, expresó al internado que las condiciones económicas en las que ella vive no son propias para brindarle todo lo que él necesita para que el tenga un sano crecimiento y desarrollo integral.


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¿Cómo llegó a Gigantes?

Resulta que la casa hogar donde ha sido recibido, tiene una alianza con el club de béisbol y Julio fue seleccionado dentro del programa, que se encarga de ayudar a niños de escasos recursos.

El "garrobero", como le dice su propia madre , se ganó ese apodo cuando estaba mas pequeño porque agarraba piedras y con la fuerza que tenía en su brazo, le apuntaba a los garrobos que pasaban cerca de su casa en Santa Cruz.

El menor lleva dos años en el equipo de béisbol y a pesar de que en sus inicios no sabía manejar los guantes, con esfuerzo y dedicación lo ha logrado y ahora es el pitcher.
"Cuando inicié jugando béisbol, lo primer que hice fue aprender a usar los guantes por tres meses, mi maestro vio que lanzaba bien y me eligió de pitcher " comentó.

Gracias a la casa Hogar Amor y Esperanza y al equipo Gigantes, Julio ha podido viajar a República Dominicana, al torneo Williamsport en 2018 y participó en los juegos Panamericanos en San Pedro Sula con la selección U-10.

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¿Como fue tu experiencia por primera vez en avión?

"Nunca en mi vida había viajado, no sabía que era andar en avión, la primera vez me dio miedo, no quería ver para abajo. El entrenador al regreso me decía que respirara y que si tenía miedo me pasara a la otra silla, pero le dije que ya no tenía miedo.

Después de su viaje a República Dominicana, Julio fue bien recibido en el internado por sus amigos. "Los de la casa hogar me felicitaron, me llevaron a comer, mis amigos me preguntaban que había hecho en el viaje, yo solo les dije que venía muy feliz", señaló.

El sueño del "garrobero" es ser un jugador profesional de béisbol. "Me gustaría ser como Mauricio Dubón, que juega en grandes ligas y ha viajado mucho a otros países, lo conocí en San Pedro Sula" expresó.

El pelotero hondureño de los Milwaukee Brewers tuvo un lindo gesto con Julio en su encuentro. "Me regaló un guante de Honduras con cinco estrellas. Además me dijo que si quería ser buen pitcher que haga bien mis ejercicios y que no le preste atención a los de afuera, que solo así llegaría a las grandes ligas", siguió contando.

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Así lo definen...

Gustavo Granados, representante de las ligas menores del equipo de béisbol Gigantes, da fe de la dedicación, perseverancia y potencial que tiene el menor.

"Es un jugador que nos ha ayudado a fortalecer la categoría pre-infantil, este año gracias a su aporte como lanzador nos ha permitido estar en torneo campeones y subcampeones a nivel nacional, que se realizará en marzo en la cuidad de La Ceiba".

Julio es un niño con un buen comportamiento, tanto en la casa hogar como en el equipo de los Gigantes. Además de practicar este deporte, también estudia, está en sexto grado y lleva buenas calificaciones.

"Es un excelente estudiante, con un índice de 95 % para arriba, es uno de los objetivos que le pone la directora de la casa hogar y cada niño que pertenece a Gigantes tiene que cumplir con su currículo educativo, ya que si no tiene buenas notas es castigado con la parte del deporte" manifestó Gustavo.

Cabe señalar que el equipo Gigantes existe por este tipo de niños que son de bajos recursos. Lo que ellos hacen es apoyar el talento que tienen los niños, que no pueden pagar la cuota que el club tiene.

Julio es ejemplo de que los sueños sí se pueden cumplir trabajando con dedicación y pasión, sin importar los obstáculos que la vida le ponga.

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