Futbolista de Marathón "adoptó" a niño que llegó a ver sus entrenamientos

El volante Joshua Vargas adoptó a un niño que fue regalado a una familia. Todos los días lo acompaña a los entrenamientos

Kelvin Coello

Su cara de inocencia refleja la felicidad que siente y escucha atentamente las palabras del futbolista Joshua Vargas quien lo ha adoptado como un hijo. Se llama Ever David Alvarado, tiene 10 años y sus padres biológicos lo regalaron a una familia. Hoy el jugador de Marathón se ha encargado de hacerle la vida distinta al recibirlo como uno de los suyos y se ha convertido en un inseparable en los entrenamientos del verde.

Joshua cuenta la historia de Ever quien se ha convertido en su “hijo adoptivo” ya que el niño lo ha buscado en la sede y desde el momento en que se conocieron han entablado una amistad que ahora los ha llevado a quererse como hermanos. “Se parece a mi hermano menor. Me siento feliz de poder ayudarlo”, cuenta el futbolista.

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Ever estaba en la escuela pero la abandonó porque vive con unas personas que no son su familia y se había convertido en rebelde. Un día llegó al portón de la sede del Marathón, se asomó por una rendija a ver sí podía conocer a los jugadores… en ese momento se apareció con sus tacos y ropa de entreno Joshua Vargas y lo hizo pasar.

Joshua Vargas junto a Ever ayer posando para DIEZ y en los días que recién llegaba a la sede de Marathón.

El niño se convirtió desde ese día en uno de los habituales en la sede de Marathón y poco a poco le fue contando su historia a Vargas quien tuvo recuerdos en su mente ya que ellos junto a sus hermanos se criaron sin la presencia de su padre que por asuntos de trabajo los dejó. Hoy Ever tiene el apoyo moral y económico de Vargas quien se encarga de comprarle ropa, comida, zapatos y está intentando ponerlo a la escuela con un maestro privado para que no se quede sin el pan del saber.

Vargas fue hasta la casa donde ahora vive Ever con la familia que lo adoptó porque sus padres lo regalaron el primer día de nacido y conoció su historia, eso lo ha hecho encariñarse más del cipote que se ha convertido en un amuleto en Marathón ya que los jugadores lo quieren y antes de los partidos de local está con ellos en el camerino.

Joshua Vargas muy contento por ayudar a Ever a quien mira como un hermano menor. Fotos Neptalí Romero

“Ahora es muy obediente”, cuenta Vargas. Con palabras cortantes porque se siente apenado, Ever dice que se siente “bien ser amigo de Joshua” quien le ha puesto de sobrenombre “piticó”, apodo que deriva del suyo porque le dicen “Potro”.

“Todos son mis amigos en el equipo”, cuenta con la vista al suelo al mismo tiempo que se acomoda una gorra con los colores de Marathón que tiene la insignia de Carlo Costly. “Mi familia no lo conoce, pero lo llevaré a Puerto Cortés que es de donde soy. Esto es de ayudar a las personas que uno puede. Algunos lo miran agrandado a uno pero no saben que hay dentro de nosotros; yo trato siempre de ayudarle, pero a él le tengo mucho aprecio porque pasamos mucho tiempo juntos”, explica Vargas.

Vargas le amarra los cordones de los zapatos a Ever, quien se ha convertido en inseparable.

El niño que llegó a la sede para quedarse estuvo en el título que celebró Marathón en mayo pasado, allí la relación comenzaba con los jugadores. “Yo miraba que venía todos los días a la sede, ahora es una persona bien obediente y se parece mucho a uno de mis hermanos”, relata el mediocampista de Marathón.

“Ahora platica y hace bromas con todos, pasa con nosotros en los partidos de locales y nosotros le llamamos el niño de la buena suerte. Siempre le ayudamos en lo que podamos y conmigo es diferente porque estoy pendiente de él en todo, más en la salud, comida y me gusta llevarlo a distraerlo casi todos los días”.

Ever en los entrenamientos del Marathón observando como entrenan sus compañeros.

“La mamá que lo adoptó la conocí hace como un mes, ellos me dijeron que se los regalaron de un mes de nacido y el padre que lo crió ya murió. Su madre me dijo me contó que no era muy obediente pero desde que murió el papá que lo crió no lo hacía y ahora que yo lo aconsejo ha cambiado, hace caso, asea la casa”, explica Vargas.

Los planes de Joshua quien no tiene hijos es darle un buen futuro a Ever. “Quiero que sea un niño de bien, pronto vamos a comenzar por buscarle que le den clases privadas para que aprenda cuando esté grande y le sirva en la vida”, declaró a DIEZ el jugador verdolaga.

El pequeño Ever es fanático del Marathón y estuvo en el festejo del título conseguido en el Apertura 2018.

Mientras Marathón lucha por el primer lugar y el campeonato, Joshua ha hecho feliz a Ever que ha encontrado refugio en su amigo que le ha dado una mano y todos los días lo acompaña a los entrenamientos. “Uno como hijo no quiere vivir eso, Dios me lo puso en el camino y yo solo trato de ayudarlo”, cuenta el futbolista quien últimamente no ha tenido mucha participación en el equipo que dirige Vargas pero sin duda en este juego de la vida se faja lo que dura el partido por hacer feliz a Ever que también domina la pelota.

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