Las impactantes y más 'amargas' confesiones de Carlos Pavón sobre su infancia

El ex delantero Carlos Pavón abrió por primera vez su corazón para contar los detalles más íntimos que vivió en su infancia, esta vez tocó el tema del abandono de su padre y su madre.

Carlos Pavón recordó con mucho dolor los momentos más difíciles que le tocó vivir siendo un niño en un hogar disfuncional.
Carlos Pavón recordó con mucho dolor los momentos más difíciles que le tocó vivir siendo un niño en un hogar disfuncional. *
Redacción DIEZ

Carlos Pavón contó lo que nunca se había atrevido a contar y sus confesiones han impactado a más de alguno.

El ex delantero, ídolo y goleador de la Selección de Honduras reveló los detalles más íntimos de su dolorosa infancia con el abandono obligado que sufrió a sus 8 años cuando su madre se marchó de Honduras buscando un mejor futuro en Estados Unidos.

"La Sombra" ha descrito la etapa entre ocho y trece años de edad como la más "amarga y horrible de su vida", pues quedó solo, sin conocer ni saber quién era su padre, creciendo con desconocidos y sin el apoyo de nadie en la vida.

En una amplia entrevista brindada a la sección de podcast de "Detrás del Balón" de Univisión en Spotify, el ahora ex futbolista de 45 años también reveló la verdadera historia cuando estuvo con Olimpia.

"El fútbol lo traía en mi sangre, mi padre era futbolista, él es de nacionalidad costarricense, él llegó a Honduras en los 70's y fue un gran goleador por lo que supe, fue figura en el fútbol tico, lo que hizo en Honduras fue espectacular con el Marathón de San Pedro Sula. Después sé de la relación que tuvo con mi madre y ahí nace Carlitos Pavón", inició contando ente risas, sin embargo con el pasar de los minutos la plática avanzó a terrenos desconocidos para la mayoría.

"A los cinco, seis, siete y ocho años recuerdo mis comienzos en la calle (jugando fútbol), con mis amiguitos. Pero luego yo fui un gitano, en mi vida, así me recuerdo, como un gitano. Mi madre cuando yo tenía ocho años se fue buscando el sueño americano, como lo hace la mayoría en nuestros países, entonces yo me quedé con ciertas personas en Tegucigalpa, específicamente con una mujer que era amiga de mi madre que se llama Norma Valladares, tenía solo ocho añitos y estuve viviendo con esa señora seis años y fue una etapa muy amarga de mi vida, fueron seis años que hablaba por teléfono con mi madre, bueno eran cartas, en los 80's no había teléfonos, pero fueron seis años horribles en mi infancia", describió.

Una imagen de Carlos Pavón junto a su madre Blanca en sus primeros años, jamás imaginó lo duro que sería el futuro.

Pavón relata que Norma es la esposa de Jorge "El Indio" Urquía, también ex futbolista y que a medida pasó el tiempo, su situación se volvió más difícil ya que ellos tenían a un hijo, Jorge, dos años mayor que él, y que soñaba con ser futbolista y estaba formándose con las reservas del Olimpia, pero se presentó una circunstancia atípica que terminó de arruinarlo todo.

"Él (Jorge) iba a las clases de fútbol del Olimpia y yo lo acompañaba, éramos amigos, vivíamos juntos, era como un hermanastro. Entonces lo iba a ver jugar todos los días y de tantas veces que lo acompañé resulta que un día faltaba un jugador, era la categoría de 8 a 12 años, el profesor me llamó a mí y de una me fui a poner de delantero (risas) y comencé a hacer goles, pero eso resultó muy duro para mí porque me comenzó a gustar", inicia contando.

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"El entrenador me estaba escogiendo más a mí que a mi hermanastro, entonces a doña Norma eso no le gustaba y comenzaron los conflictos, ya no me dejaba acompañar a Jorge, pero el entrenador insistía y fue a la casa a solicitar que fuera a jugar, pero ella me truncó todo, me dijo que no me movía de ahí y que era la encargada de mí, yo era un niño, fue algo fuerte", relató con tristeza al recordar.

TRAUMADO DE LO QUE VIVÍA

Estos episodios fueron traumando y colmando a Carlos Alberto quien como pudo se comunicó con su madre y le pidió que lo sacara de esa casa, fue ahí cuando doña Blanca habló con la madrina de Carlos para que lo acogiera en San Pedro Sula.

"Yo no quería estar con esa señora, yo hablé con mi mamá y le dije que no quería estar ahí. Entonces decidí irme de esa casa y marcharme adonde mi madrina en San Pedro Sula".

Carlos creyó que ese cambio le vendría bien, sin embargo estar en una casa ajena tampoco fue fácil ya que su madrina tenía otros dos hijos que mantener.

"Al principio sentí un cambio diferente, mi madre habló con mi madrina, le contó lo que había pasado y los primeros meses fueron cordiales. Ella tenía dos hijos y yo con 15 años ya sabía lo que quería y el fútbol era mi pasión, yo tenía decidido ser futbolista", dijo.

Como por arte de magia, Carlos Pavón relata que directivos de Olimpia contactaron a su madrina porque quería que volviera a Tegucigalpa y se incorporara al primer equipo, él emocionado volvió a la capital, pero lo único que no deseaba era volver a vivir donde doña Norma.

"Entonces me regresé a Tegucigalpa y yo me fui con esas cositas para no tener contacto con doña Norma porque fue un pasado muy amargo. Esta vez mi enfoque era el fútbol, me fui a vivir a la casa club, yo estudiaba y jugaba fútbol, pero puse un 'stan by' en mis estudios".

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Sin embargo al llegar a aquella ciudad nada fue color de rosa y como siempre la vida lo volvía a golpear... "Pero ese Olimpia era un equipazo y su entrenador era Chelato Uclés, entonces Carlos Pavón llegó, pero ¿quién era Carlos Pavón? No era nadie y Chelato estaba enfocado en su equipo y no en Pavón. A mí no me daban bola, yo corría solo con la pelota, supe que no estaba haciendo nada y entonces decidí volver a mi ciudad adonde mi madrina, el problema era que no tenía plata para regresarme", relató.

Este era el Olimpia que Pavón encontró siendo un joven por lo que decidió hacerse a un lado y probar en Real España.

No tener un centavo en su bolsillo hizo que Carlos se sentara en la casa club de Olimpia, esperando un milagro de la vida, deseando que alguien le diera al menos un aventón hasta el norte.

"Miraba los autos y buses pasar, en mi mente decía 'ojalá pasara alguien y me de jalón a mi ciudad' y te lo juro, dicho y hecho, se para don Sergio Amaya, era un escauteador y dirigente de Real España y se plantó frente a mí y me dice ¿Carlos Pavón? -Sí-, le respondí. Voy para San Pedro Sula ¿te quieres ir conmigo? Ja, ja, ja. Por supuesto, no tenía idea de quién era él, agarré mis cuatro trapitos y me subí al carro sin conocer al famoso Sergio Amaya, sin avisarle a nadie porque para Olimpia era como si yo no estuviera", confesó.

En sus cuatro horas de viaje a San Pedro Sula, la vida y Sergio Amaya le abrían una oportunidad al joven Pavón. "Él comentó que le habían hablado de mí y que quería que jugara en Real España, me sacó un contrato ahí mismo, me dijo que firmara para ser parte del equipo y yo ni lo leí, solo lo firmé. Me dio una bolsa de papel y adentro habían cinco mil lempiras, en ese entonces era una fortuna para mí".

Un poco extrañado, Pavón preguntó por qué el dinero. "Esto es por tu firma porque al hacerlo ya eres partes del club. Yo estaba feliz a mis 15 años con 5 mil lempiras, ahí comenzó la etapa y la carrera de futbolista gracias a un señor que supo y que estaba en todas, le salió muy bien".

Carlos Pavón haciendo sus pininos en el fútbol gracias a Sergio Amaya (QDDG), un reconocido escauteador en San Pedro Sula.

Sin embargo pese a la buena noticia, Amaya le adelantó que no podía entrenar con el club porque estaba en la etapa final de la temporada y que tenía que volver en dos meses a la pretemporada, el problema para Pavón era que tampoco quería irse a vivir donde su madrina.

"Me dijo que que me aguantara esos dos meses y que luego me fuera a vivir a la casa club y así sucedió, me fui a vivir con ellos. Por eso siempre le dije sí a Real España porque siempre me dio la oportunidad de darme a conocer, me dio vivienda, me pagaban por jugar, recuerdo que mi primer salario fue de 600 lempiras, pero no me importaba, era feliz, ya no dependía de doña Norma ni de mi madrina, ahí comenzó todo, con muchos, muchos obstáculos porque fue muy feo lo que viví".

El día de su retiro definitivo del fútbol, su padre Allard Plummer estuvo presente en San Pedro Sula.

Pese a que el futuro le tenía preparado grandes cosas para él como la fama, el dinero y una familia, Pavón acepta que no tener a sus padres fue muy duro para él.

"Yo no tuve una educación como debió haber sido, no tuve a alguien que me guiara y aconsejara, siempre fui yo, observando y sacando lo mejor de lo que veía, lo malo siempre lo deseché", destacó.

"La relación con mis padres no es buena. Mi madre emigró y a mi papá lo conocí a los 20 años y fue porque supo que era futbolista, fue difícil para mí porque cuando los necesité no estaban y me crié en Tegucigalpa en un hábitat horrible, lleno de drogas, alcohol, violencia y le doy gracias a Dios porque fui bendecido porque aparte de crecer en ese ambiente yo no necesité drogas, de fumar o beber. Muchas personas ponen excusas de decir que para estar feliz necesito esas cosas, nunca probé el alcohol, nunca, ni siquiera una cerveza, tampoco fumo. Hoy tengo 45 años y si no lo hice en la etapa más loca de mí cuando estaba en la cúspide, que vale gorro todo, a estas alturas de mi vida tampoco lo haré. Soy una persona madura, ahora soy el espejo de mis hijos entonces para qué y fue por eso que yo duré 20 años en mi carrera", cerró "La Sombra" sobre lo duro que fueron los primeros 15 años de su vida.

El día que Carlos Pavón conoció a su padre Allard Plumer, un costarricense que jugó en Honduras con Marathón.

Carlos Pavón años después se convirtió en uno de los mayores ídolos de la historia del fútbol hondureño, además de los futbolistas con mejor ingreso económico.

Jugó en México, España, Italia, Colombia, Guatemala y Estados Unidos. Es al día de hoy el máximo goleador histórico de Real España y de la Selección Nacional, también logró en la etapa final de su carrera cumplir su sueño de jugar un Mundial de Fútbol (Sudáfrica 2019).

A nivel personal logró conformar una familia junto a su esposa Emmy de Pavón y tiene cuatro hijos en esta relación.

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