Crónica: La dura travesía de DIEZ para llegar a Keylor Navas en París, Francia

El galardonado como Mejor Futbolista de Centroamérica por tercera vez en cuatro años recibió al enviado especial de DIEZ, Enzo Olivera, en la capital francesa.

Enviado especial: Enzo Olivera

La imagen del viaje no era la Torre Eiffel. Tampoco el Arco del Triunfo. No... ni hablar del Parc de Princes, el coqueto estadio del PSG. Ninguna de las anteriores. Sí reconozco que aquellas son escenificaciones impregnadas en la cultura francesa y turística de los millones de visitantes que llegan a la ciudad del amor.

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La postal, para todo futbolero de verdad, era estar mano a mano con Keylor Navas y entregarle el premio como Mejor Futbolista Centroamericano otorgado por Diario DIEZ.

"Gracias por recibirnos, Keylor. ¿Qué significa para vos este premio que te destaca como el mejor de nuestro continente?", le preguntamos, a lo que respondió: "Es un gran orgullo... Tengo mucho cariño por Honduras, hermoso país"... respondió el cartucho con un 'Pura Vida'... !Cómo costó llegar ahí y tener esta escena con el ahora meta del PSG y multicampeón con el Real Madrid!...Ya les cuento mis peripecias en Francia.


Ya en el aeropuerto en París sin saber la aventura que me tocaría vivir.

Parecía un viaje sencillo porque desde Barcelona a París hay solo una hora y media de vuelo.

La entrevista con el portero costarricense estaba pactada para el lunes al mediodía. Entonces decidimos viajar un día antes, para poder hacer bastantes imágenes de la ciudad y el contexto parisino. Dormir en el centro de París y el lunes, muy temprano, ir hasta Saint Germain En-Laye, la ciudad en donde está el campo de entrenamiento del PSG.

Keylor Navas otra vez se lleva el Premio Diez y es el rey de Centroamérica.

Así armé el itinerario. Todo pintaba normal hasta que llegué al aeropuerto Charles De Gaulle, el más grande de Francia, ubicado a 55 minutos del centro. Aterrizamos con normalidad y ya cuando estábamos bajando del Mertens me puse a charlar con el pasajero contiguo, que entre charla y charla futbolera me dijo: "Ten cuidado que París está muy peligroso, además, hoy y mañana hay paro y marcha nacional por esta crisis social que se vive. Hay muchos medios de transporte que estarán parados"... Me asustó el señor, pues yo tenía ya todo armado en base a trenes y buses. Tomar un taxi era suicidio económico.


Esperé 10 minutos por el autobús y siete minutos después el chofér me dijo que el motor se dañó.

Bajo del avión y camino a tomar el 'Roissy Bus'... Ya me extrañó que en la parada no había nadie salvo una mujer mayor, de raza negra. En 10 minutos vino el bus. Intenté pagar con tarjeta y me dijo que no, solo efectivo pues la máquina estaba averiada. Pago y me voy a sentar. Al pasar siete minutos me dice el chófer en un inglés casi incomprensible (En Francia francés. No english, please, te dicen todos) "Tendrás que bajarte, se rompió el motor. Me fui caminando junto a la mujer que me dijo: "Ven conmigo, te muestro la parada de bus. Yo también voy a París".

Caminamos desde el piso 1 hasta el -3. Transcurridos 10 minutos viene otro bus y cuando voy a subir intento buscar mi billetera. Billetera. Billetera. Billetera. Billetera. !Billetera!... No la encontraba... Me bajé asustado. El bus y la mujer que me guió se van. Yo corro adentro del aeropuerto y comencé -en medio de una crisis de pánico- a desarmar mi mochila. Nada... !Nada!... Perdí la billetera con 300 euros en efectivo, mis tarjetas de crédito, documentos de identidad, todo... !Todo!... Jamás en seis años cubriendo eventos deportivos en Europa perdí mis documentos. Grave error fue dejar absolutamente todo en la billetera, no tenía un peso ni para ir a París.


Fui hasta una estación de policía y gracias a Christophe, un marroquí que vivió en España, quien me dio 50 euros para lograr llegar al hotel.

Corrí a la oficina de la policía. En mi arcaico francés y avanzado inglés, sumado a mis onomatopeyas ya rozando la teatralidad, me enviaron preguntar a una caseta de 'Informaciones'... Corrí y me crucé con un tipo que prestaba ayuda para orientación de los vuelos. Le expliqué mi problema y por mi acento me dijo: ¿"Hablas español?"... "!SI!", le respondo muy contrariado. "Te voy a ayudar". El tipo se llama Christophe. Francés de origen marroquí. Había vivido en España, así que hablaba perfecto castellano.

Entre llamadas a todas las oficinas de la RATP, que es el servicio francés público de transporte, dimos con el número -gracias a mis descripciones- del bus averiado, en donde -yo creía- estaba mi billetera posada en el asiento aún. "Tienes suerte, porque el bus se averió y se fue a taller, entonces como no iba nadie arriba es probable que el chofer la tomó y la dejó en la oficina de objetos perdidos. Hay cámaras en los buses. Si la billetera está ahí, aparecerá, si es que un pasajero no te la robó en el bus o la tomó en el asiento".

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Entre más llamadas y consultas a personal del aeropuerto junto a Christophe, pasaron dos horas. "Vas a tener que llamar mañana a este teléfono, hoy no contesta nadie, es día de paro y marcha nacional, nadie trabaja hoy en esta oficina". "!Dios mío!", me dije... "¿Tienes para ir a París?, me preguntó. "!Nada!... perdí todo en la billetera", le respondí. "Acá en el aeropuerto nadie te va a ayudar. Mira, voy a darte estos 50 euros que tengo en mi billetera para que puedas viajar a París, ir a tu hotel y comer algo. Ya mañana podrás -espero- recuperar tus cosas. No es necesario me los devuelvas. Yo soy musulmán, creo en la buenas acciones. Sigue tu camino hermano"...

Si no hubiese sido por Christophe, que me dio 50 euros, tendría que haber dormido en París y regresar a Barcelona sin la entrevista a Keylor por este accidente... Pero, estas cosas de la vida y el periodismo me jugaron este mal rato que se resolvió, en parte, por este tremendo amigo.


En el camino al hotel, la calle estaba cerrada por manifestaciones y me tocó caminar 55 minutos para llegar.

"Apenas llegue te devuelvo. Tomé sus datos y me fui en el siguiente bus casi pegándome cabezazos en la ventana... Ya mi mujer me había girado unos euros de emergencia vía Western Union. Ya entrando a París el chófer dice: "Señores, van a tener que bajar en la zona de Porte de Cligancourt, porque la parada final en Opera -en donde estaba mi hotel- está cortada por las manifestaciones. No hay metro ni buses, ni taxi".

Me tuve que ir caminando, 55 minutos, cruzando la ciudad. Crucé Montmartre y Sacre Creur... Increíble... Pero antes de bajar del bus le conté mi tétrica historia a este chófer... "Mira, hay una oficina de la RATP aquí en Cligancourt, a cuatro calles. Está abierta, puedes preguntar dónde debes ir mañana a ver si aún está tu billetera".


Una vez superado el inconveniente, el lunes lo inicié con un café con croissant y listo para la cita con Keylor Navas.

Bueno, no perdía nada. Me bajé y de golpe vino el frío con sus -3 grados entre la niebla parisina y los nervios pensando en mis documentos, efectivo y tarjetas bancarias que ya había desactivado. Caminé y entré a la oficina. Una muchacha en la recepción. Le conté mi historia, no me entendía mucho. Le mostré una tarjeta que me dio Christophe que decía 'Objetos perdidos'... Ahí entendió.

Giró de su escritorio una caja y como de un sombrero de mago sacó -como un conejo- !Mi billetera!... No podía creerlo. "¿Tienes un pasaporte para comprobar tus documentos?", me cuestionó. "!Si! !Si!... Enzo Olivera... Enzo Olivera", tarareé. "Ok, firma aquí", me dijo y cerró: "Tienes mucha suerte, nunca vi que algo así pasara en 15 años trabajando, nunca entregué una billetera, se pierde y se perdió". De locos. Todos mis documentos y el dinero, todo. Una desatención y casi pierdo todo el viaje y la entrevista. De verdad casi lloro de emoción. Muy 'heavy'.

Primero pasé por un Wester Union y le giré al bendito Christophe sus 50 euros. Un genio, de los de verdad, tipazo. Luego, como narré antes, crucé la ciudad hasta el hotel. Aproveché mis pasos por Montmartre y me dije: "Esto lo celebro con una buena copa de sauvignon... Me di el gustito y acompañé el vino con un plato de pasta al pesto... Seguí la ruta hasta el Hotel Opera París NH. Check-in, ducha y al sobre (a la cama)...

El lunes comenzó temprano, a las 8:00 am, con un café, croissant y una baguette jamón au fromage. "¿Charles, nos juntamos a las 11.00 am en la salida de la estación Saint Germain En-Laye". A esa hora coordiné con el fotógrafo francés con el que haríamos las fotos para DIEZ, un capo, un artista. Desde Ópera son 45 minutos en tren. Viajé tranquilo y en punto estaba Charles. Tomamos un Uber hasta la ciudad deportiva del PSG.

Contactamos con Alexis, el jefe de prensa del club y nos dieron el acceso. "Tienen 10 minutos con Keylor, solo 5 preguntas. No estamos dando entrevistas, hacemos esta excepción con DIEZ por la importancia del premio, pero no estamos haciendo entrevistas hace meses", ya nos tiró la advertencia.


Keylor Navas en la entrevista mostró en cada momento su cercanía e interés por el fútbol hondureño.

En una hora más venía Keylor, así que ordenamos el espacio, bastante agradable, tipo mini set de TV. Dos sillas, focos de luces, micrófonos listos. Al cabo del tiempo acordado apareció, para mí, el mejor portero, no solo de hoy sino de la historia del fútbol centroamericano.

Saludo de manos y a lo que vinimos. Cinco preguntas y chau. Mientras, Charles hizo fotos y video durante la conversación, en donde Navas demostró en cada momento su cercanía e interés por el fútbol hondureño, su gente y cultura. Un señor.

Salimos del set a la entrada del complejo para hacer las últimas fotos con el escudo del PSG... "Listo muchachos", nos apura el encargado de prensa. Listo, nota realizada. Tan ágil y apurada como las atajadas y salidas del portero tico, pero con la calidad y detalle, como los mismos penales atajados por el '1' de Costa Rica.

Sello y exclusiva para DIEZ. Luego, revisar el material. Uber de vuelta a Saint Germain-En Laye con Charles y tren hasta la Torre Eiffel. Caminé por el Arco del Triunfo, Campos Elíseos, Notre Dame, el río Sena. París tiene -como dijo en algún momento el tanguero Carlos Gardel de Buenos Aires- "Ese que sé yo"...


Keylor Navas posando con el premio de DIEZ al Mejor Futbolista de Centroamérica.

Pero entre cultura, fútbol y periodismo, me quedo con lo humano. Los que estuvieron en este viaje. Gracias Keylor, gracias Christophe.

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