Carlos Pineda narra la pesadilla que vivió en sus inicios en Olimpia y el día que pensó retirarse del fútbol

El seleccionado de Honduras dice que Manuel Keosseián no lo ponía a jugar ni en el equipo B. Hubo entrenamientos que lo mandaba a entrenar haciendo centros con los porteros

Redacción

Carlos Pineda es ahora el jugador más cotizado del Olimpia. Con 22 años es seleccionado nacional adulto, titular en los esquemas de Fabián Coito y pilar clave de los albos. El jugador recuerda los sufrimientos que pasó y hasta pensó en retirarse para dedicarse a los estudios.

Pineda narra que tras debutar con Héctor Vargas, luego se perdió porque lo llamaban constantemente a la Selección Nacional Sub-20. Cuando llegó Nahún Espinoza le dio poca oportunidad, llegó Manuel Keosseián y lo marginó hasta que se tuvo que ir a la UPN.

Ver. HÉCTOR VARGAS HABLA DE SU FUTURO EN EL MARATHÓN

“Yo soy seleccionado Sub-20 y entrenábamos de lunes a sábado en Siguatepeque y el Olimpia que tenía muchos jugadores de ser titulares, yo peleaba el puesto con Bayron Méndez. Era mentira que el profesor Vargas me iba a meter a jugar si no entrenaba con ellos, yo llegaba hasta el sábado en la mañana y nunca aparecía en la lista. El que hizo los minutos Sub-20 era Elvin Casildo porque sí entrenaba y lo metían. Igual pasó con Sendel Cruz, el Juticalpa pasaba por él para ir a jugar, pero para mi caso en Olimpia no era así, tenía tres equipos y yo perdía ese protagonismo”, manifestó Pineda al periodista Enrique Merino.

Carlos Pineda vistiendo la camisa del Olimpia en un clásico frente al Motagua.

Luego agregó: “Jugué el Mundial de Corea del Sur Sub-20 y por eso es que cuando vengo del Mundial no tengo muchos partidos de Liga Nacional y el nuevo entrenador quería reestructurar el equipo y me conocía. Yo quería tener minutos para tener experiencia, y fue cuando me fui a la UPN porque quería jugar, el profesor Salomón Nazar me abrió las puertas, me dijo que me iba a ocupar y me fui con la confianza de ir a sumar experiencia y al final fue lo contrario, jugué dos partidos en un año. Hubiese tenido más oportunidad en Olimpia que en la UPN".

La pesadilla que vivió Pineda al ver que todos lo marginaban, estuvo a punto de retirarse del fútbol. Perdió una beca completa que le daban en la Universidad Unitec, pero al final valió la pena porque esperó y con la llegada de Pedro Troglio al Olimpia y Coito a la H, cambió todo.

"Yo todavía no tengo explicación y al profesor Nazar le preguntaba qué pasaba y que me mirara, que podía mejorar porque podía jugar. Él me decía que estuviera tranquilo, que tenía visión, que estuviera listo, que iba a jugar y me dio la oportunidad de hacerlo contra Real España con la UPN. Ganamos ese partido, me felicitaron y pensé con la confianza que iba a seguir y al siguiente juego no voy en lista, uno no lo comprende. A los seis meses que solo jugué un partido quería volver al Olimpia porque me conocían y sabían de lo que era capaz de ganarme ese puesto, pero no pude volver y terminar mi contrato, frustrado todos los días e incluso pensaba dejar de jugar porque el entrenador me decía que era bueno, que lo hacía bien, pero llegaba el fin de semana y nada”, afirmó Pineda.

Sigue contando:”Recuerdo que en colectivos metía goles, en defensa defendiendo y todos los días metía gol, pensaba que esa semana iba en lista y nada; pero al final intentando seguir jugando pedí jugar en reservas con UPN y allí me fracturé la cara y a partir de allí me costó dos meses de recuperación. Perdí peso porque pasé un mes sin comer; aparte soy pequeño, perdí 20 libras, perdí músculos y tuve que volver a trabajar todo eso. No me sentía listo para volver, aparte yo ligero y con la recuperación de mi cara, tenía miedo que me pegaran un codazo... al final ese torneo fue perdido y terminé lesionado, estaba flaquito, lesionado y al final terminó mi contrato con la UPN y volví al Olimpia".

Carlitos Pineda debutó el año pasado con la Selección de Honduras a nivel absoluto, aquí enfrentando a Trinidad y Tobago.

Pero la vuelta al Olimpia todavía fue peor que lo vivido en UPN, los técnicos Nahún Espinoza y Manuel Keosseián, no lo consideraron. "Cuando llega el profesor Nahún Espinoza no entro en los planes porque era un desconocido, no jugaba en la UPN y ni en Olimpia. Ellos querían que siguiera en la UPN y me negué porque entrenaba y no me metían a jugar, solo iba a cumplir por decir que estaba allí. Yo venía de un Mundial Sub-20 para jugar, pero no contaba para nada, solo para entrenar. Ellos querían que siguiera allí y fue cuando le dije al Olimpia que quería los papeles, porque si no me ocupaban me iba, porque tenía una beca completa en Unitec porque soy bueno en los estudios. Yo pensaba que me dieran mis papeles y dedicarme de lleno a los estudios, pero Olimpia se negó, me dijeron que no, que viera qué hacía”.

Las cosas se fueron poniendo peor y la llegada de Keosseián empeoró todo. "Me ofrecieron a toda la segunda división, todos los equipos prestados y algunos de primera como Vida y Juticalpa, pero solo ir, entonces, que el profesor Colcli Salgado me llama y me dice, si tiene planes de irse del equipo me dijo, venga entrene y váyase bien. Entonces me voy a entrenar a las reservas y no llego a un acuerdo y no me dan los papeles, me voy a jugar a las reservas de Olimpia, siete partidos y metí seis goles. Entonces destaqué y el profesor Dani Turcios me subió otra vez a primera, fue un cambio radical con un cambio más rápido. Recuerdo que cuando volví el portero Barrios me pegó en el tobillo, me quedó inflamado. Luego me dicen que me van a enyesar dos semanas, entonces solo digo, solo pasa que me vuelva a perder. Pensé que me iban a volver a mandar a reservas, voy donde Carlitos Suazo que es doctor y tiene experiencia, me dijo no se preocupe, le vamos a hacer algo y sentía un dolor cuando entrenaba. Me eché dos semanas hasta que me curé".

Carlitos ha perseverado y ahora es uno de los pilares del Olimpia y de la Selección. "Suerte que el profesor Nahún Espinoza me dio la oportunidad. Me voy a jugar un partido ante la UPN en Choluteca para mostrar si estaba para disputar y ese juego, nos regresamos, se suspende por lluvias. Entonces el profesor Carlos Chang que era el preparador de reservas ya tenía una relación de año, me dijo, mire Carlitos usted no se quite solo, es el clásico, prepárese para que no lo sorprende. Entonces cuando para el equipo me pone, dijo, esta es mi oportunidad y no puedo fallar, recuerdo que empatamos 1-1 y no me fue tan mal. Al final al profesor le gustó como jugué".

LO VIVIDO EN REAL DE MINAS Y SU REGRESO

Pineda sigue narrando: "Mi miedo siempre es entrar y hacer el ridículo y que te saquen a los 10 minutos. Entonces el profe Nahún me mantiene en la cancha, comienzo a jugar y eso me da confianza. Lastimosamente el profesor lo sacan del Olimpia, luego el jueves iba a de titular y el fin de semana llega el otro técnico y no juego. Era un partido ante Real España y no entro ni en el equipo A ni B. Siempre estuve con la mentalidad de darme a conocer porque Manuel Keosseián no me conocía, me imagino que él se fue por los más viejos", comentó.

Lo que vivió el futbolista fue casi de una novela. "Le dio la oportunidad a todos de jugar menos a mí, entonces el profesor los usó para conocerlos porque el equipo iba primero y al único que no metió fue a mí. Luego entendí que el profesor no me conoció en ese resto de torneo, pensé que en el otro campeonato me tomaría en cuenta. Ya cuando llaman a pretemporada no entrenaba, solo corriendo alrededor del campo y recuerdo que hacían trabajos de defensa ataque y a mí me mandaban a entrenar con los porteros, a hacer centros. Ya después hablé con el profesor Raúl Cáceres y le dije que me iba a ir a Real de Minas".

La experiencia del Minas lo marcó. "Recuerdo que el Minas todo el mundo lo hacía descendido. Yo no quería que no me pasara lo de la UPN. Recuerdo que un día hacemos un amistoso ante la UPN en Amarateca y el preparador físico reguló las cargas, hacen las listas yo no voy en ningún equipo y afuera el preparador físico me dijo, a ustedes los tengo que equiparar y nos pegó una y terminé cansado. Cuando creí que había terminado todo, me llaman que voy a jugar así cansado, me dieron cinco minutos porque estaba cansando".

Luego agrega: "Al final le pedí consejos a Manuel Keosseián de qué podía hacer, él me dijo que trabajara bien pero que tenía cuatro jugadores antes que yo, fue sincero y me dijo que se tenían que lesionar los tres para que me metiera, entonces allí dije, me iré al Real de Minas. Aunque muchos me decían allí vas a ir a descender, llevarás una cruz y allí no pagan. Entonces Rembrant Flores estaba allí y me dice que vuelve al Olimpia y miraba en los medios que todos se iban. El profesor Raúl me dijo, el descenso no me da miedo, venite, estoy armando un buen equipo".

Pineda recuerda que cuando llegó a Real de Minas, el primer día del entrenamiento, el profesor Raúl Cáceres le dijo “aquí viene un muerto, porque ese Olimpia es una morgue”, eso en relación con los jugadores que son marginados, pero Pineda solo pensó en trabajar.

"Le pedí consejo a mi papá y me dijo que me quedara en el Olimpia para que no me fuese a pasar lo del Real de Minas, pero al final tomé valor, me fui y no sabía la magnitud de lo que me había metido. Entonces me fui porque quería jugar, sumar minutos, pero gracias a Dios hicimos un buen grupo, fue una experiencia que viví allí en Minas que no las olvidaré. Eran las 12 de la noche y no había cancha para entrenar, había que irse a las 6.00 a entrenar, sin pago. Recuerdo que el Olimpia me pagaba, pero si no estamos todos bien no se rinde, pero fue una gran experiencia".

Pero al volver al Olimpia, Pedro Troglio le cambió su vida y demostró que su rendimiento fue solamente porque quería una oportunidad. “Yo me quedé tranquilo en Olimpia, hasta cuando el profesor Pedro Troglio dijo que me quedo. Creo que fue por lo que hice en los Juegos Panamericanos que me miró y dijo que contaba para mí", comentó Pineda.

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