Arnaldo Urbina, el fútbolista hondureño emprendedor durante la pandemia y el día que se libró de la muerte

El defensor de Honduras Progreso atendió a DIEZ en su negocio para hablar de fútbol, su situación actual y la vida privada que desconocías.

Por Edgar Witty

Son las seis de la noche y el día de labores apenas empieza para el futbolista hondureño de Honduras Progreso Arnaldo Urbina, quien durante el tiempo de pandemia se ha visto obligado a hacer actividades alejadas del fútbol para mantener a su familia.

Ya han pasado al menos cuatro meses sin recibir sueldo. A estas instancias los ahorros en la cuenta bancaria van bajando y los días se han vuelto más complejos por la falta de capital a sus bolsillos.

En DIEZ nos aventuramos por la comunidad garífuna de Sambo Creek, tierra de los futbolistas Tyson Núñez, Marvin Chávez u otros como Darixon Vuelto y Júnior Lacayo para buscar a nuestro protagonista de este día que ha tenido un buen suceso en equipos de la Liga de Ascenso como Social Sol (campeón), Deportes Savio (liguilla) y Santos (subcampeonato).

Llegando a unos escasos metros del restaurante "Se sei bei", escuchamos gritar "el emprendedor", arenga haciendo referencia al propio Arnaldo Urbina quien aparece en escena con un recipiente en sus manos lleno de chuletas de cerdo condimentadas con muchas horas de anticipación para echar al asador.

Arnaldo Urbina junto a su esposa Carlyn Martínez y sus hijas Lashmin y Dashmin posando para el lente de DIEZ.

En primera instancia comenta que "no hay tiempo para bajar los brazos. Tengo dos hijas y ellas son mis aspiraciones para seguir adelante. Sea como sea tampoco dejaré el fútbol por esto, es lo mío y gracias a Dios me tiene allí donde he soñado estar".

Durante la charla que duró varios minutos no hubo tiempo para perder, aquí se gana el doble y los clientes no podían esperar.

"Me hago los pesitos y la ganancia se invierte. Gracias a Dios a mis hijos no les ha faltado nada. Aquí estamos emprendiendo. Tratamos de ganar el doble y con la ayuda de Dios se hace, si no se vende hoy, al día siguiente se gana.

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Además, agregó que "me gusta tirarme mis guisos, cuando le digo a mi esposa que voy a cocinar, no sé si me engaña, pero me dice que está rico. Cuando estaba Honduras Progreso Elder Torres y Miguel Valerio quien cocinaba era yo, era el chef, pero cuando pagaban no se cocinaba".

Arnaldo Urbina durante la entrevista para DIEZ

Y es que la situación económica de los futbolistas en de la Liga Nacional, no es lo mismo para todos, aunque admite que Honduras Progreso ha respondido con sus pagos.

"Gracias a Dios el equipo no me ha quedado mal, me restan seis meses. Estoy bien allí, estoy agradecido porque me abrieron las puertas", pero "cuando no estás jugando no recibes mucho apoyo económico. Cuando empezó la pandemia mi doña me dijo que vendiéramos comida para apoyarme".

SU CARRERA COMO FUTBOLISTA Y EL DÍA QUE SE LIBRÓ LA MUERTE

Urbina tiene 24 años actualmente y se desempeña como lateral izquierdo. Su carrera futbolística tuvo sus pininos en las reservas del Vida.

Hace siete años que debutó en la Primera División siendo un joven con un futuro prometedor, sin embargo, estuvo al borde de la muerte, episodio triste de su vida que lo llevó a perderse el proceso y posteriormente Mundial de Nueva Zelanda 2015 con la mini "H".

"En la etapa que estoy, creo que el torneo no lo hice nada mal. Siempre he querido estar en una selección de Honduras, cuando estuve en el Vida me habían hecho un llamado a la Sub-20, llegó la desgracia que me enfermé, estuve enfermo como dos o tres meses", soltó.

El espigado defensor estuvo en coma durante dos meses, perdió peso y ni siquiera llegó a reconocer a sus familiares.

"En mi último entreno antes de mi debut con Jorge Pineda me pegó un dolor de cabeza que no lo soportaba, estaba vomitando. Recuerdo que el finado Pololo me apoyó y me levanté como pude porque tenía que caminar de la sede a la Copena (unos 3 kilómetros) porque no tenía dinero para pagar taxi. Me fui a casa con un dolor de cabeza, me recosté y cuando desperté tenía como dos meses enfermo, no conocía a nadie", relató.

Según Urbina, nunca supo realmente qué tenía, aunque hoy resalta el hecho de estar vivo de milagro gracias a una obra divina.

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"Me hicieron varios exámenes para ver si tenía problemas en la cabeza, pero no salía nada. La gente empezó a especular, comenzaron a orar por mí y allí empecé a mejorar. Había dicho que era mal (brujería), pero por mi mente nunca pasó quién pudo haberlo hecho, yo le hablo a todo mundo y no tengo enemigos", confesó.

Durante ese pasaje agrega su amigo Carlos Sambulá se convirtió en una persona importante para él, uno de los únicos que reconocía y aceptaba tener cerca en ese proceso.

"Me fui recuperando, él siempre me llevaba mis jugos, pasaba viendo cómo seguía y me inyectaba porque ese muchacho la hace de todo", recordó entre signos de risas.

Urbina se recuperó y retornó a los cocoteros para recuperar su nivel. Hoy agradece a su Dios por seguir con vida.

"Volví al Vida y empecé de cero. Gracias a Dios estoy vivo, eso se lo debo a Dios. Si no fuese por él, no lo estuviera contando ahorita. Yo no me acordaba de nadie, no sabía que estaba enfermo", señaló.

Finalmente, hoy no se aparta de sus sueños, espera que se reanude el fútbol para destacar y cumplir su sueño de salir campeón en la Liga Nacional.

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