Fifí, Eta, Iota: ¿Cómo y por qué le ponen nombres a los huracanes?

Los nombres de los fenómenos meteorológicos se elaboran cada seis años.

Los nombres de los huracanes como Katrina, Harvey, Eta o Iota tienen una explicación muy peculiar.
Los nombres de los huracanes como Katrina, Harvey, Eta o Iota tienen una explicación muy peculiar. *
Omar Gutiérrez

Con lamentables infortunios provocados por los fenómenos meteorólogicos en los últimos días, la palabra "hurucán" se ha vuelto habitual en lo boca de muchos.

Aunque parezca raro, estos ciclones son bautizados con nombres de personas, por lo que a más de una persona le genera la siguiente gran pregunta: ¿cómo y por qué los huracanes tienen nombre?

Esto es habitual ya que en cada temporada de tormentas tropicales, surge la misma incógnita. Y su historia se remonta a 1800. Originalmente eran etiquetados por números de latitud y longitud, pero resultaba poco claro y comprensible para el público en general.

Con el tiempo, los pronosticadores y meteorológicos comprendieron que los nombres cortos y distintivos de los huracanes, mejoran la comunicación y ayudan a evitar confusión. Resulta más fácil de recordar el nombre de una persona que un número o un código.



Aunque el alfabeto tenga 26 letras, las listas de huracanes solo tienen 21 nombres: en todas las regiones se excluyen los nombres que empiezan por las letras Q, U, X, Y y Z, ya que son más difíciles de encontrar.

Cabe destacar que, cuando un huracán, tifón o ciclón ha provocado una gran catástrofe, el nombre se retira de la lista y ya no puede volver a utilizarse como homenaje a las víctimas.

Cada seis años, la Organización Meteorológica Mundial elabora seis listas de nombres paraa la temporada de huracanes en curso y el resto para los próximos años. Cada lista tiene 21 nombres y cada año se va alternando un nombre masculino y otro femenino en primer lugar. Cuando se acaba el período de seis años, las listas vuelven a repetirse cíclicamente.

En el caso de que se produzcan más de 21 huracanes o ciclones en un mismo año, el número 22 se denominaría siguiendo el alfabeto griego (alfa, beta, etc.).

En primera instancia, estos fenómenos meteorológicos solían ser bautizados solamente con nombre de muijeres por el Servicio de Meteorología de Estados Unidos en 1950, por lo que décadas después esto cambió debido a reclamos feministas que consideraban que el nombramiento femenino era solamente una burla más del machismo.

De esta manera, a partir de 1979, se empezaron a alternar nombres masculinos y femeninos manteniendo el orden alfabético.


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