Luis Palma y su humilde historia: “Nunca creía que iba a pasar de vender verduras a convertirme en futbolista profesional”

El joven atacante del Vida deslumbró con la Sub-23 de Honduras en el Preolímpico de Guadalajara y se encuentra en la órbita de clubes en el exterior.

Omar Gutiérrez

Talento, humildad y perseverancia, esas son las tres cualidades fundamentales para sobresalir en el fútbol, y para fortuna de una gran familia ceibeña, el joven Luis Palma, nacido el 17 de enero del 2000, posee esas y más.

La foto Luis Palma consolando a un rival y su historia

Y es que debutar con gol en Primera División a estadio lleno con el equipo de tus amores de por si ya es un hecho muy especial, pero ser el anotador de la diana que le dio a Honduras el pase a sus quintos Juegos Olímpicos ya es algo indescriptible, según el ‘6’ que juega de ‘10’ en el Vida.

En exclusiva para DIEZ, Palma, perteneciente al once estelar del Preolímpico en Guadalajara, comentó con mucha nostalgia como era su vida antes que el fútbol la predominara, plasmando que sigue siendo el mismo cipote que se crio en la colonia Canelas en La Ceiba y lo que significa para él vestir la camiseta de la Selección Nacional con la cual se ha redimido en grande tras lograr el boleto a Tokio 2021.

Infancia e inicios en el fútbol

Cuéntanos sobre tu niñez...

Cuando recuerdo mi infancia es lo mejor. La mayoría de mis amigos siguen viviendo en el mismo lugar donde estoy y he crecido, aquí puedes caminar día y noche y no pasa nada. Con las personas que conozco desde hace años nos ponemos a platicar respecto a todo lo que hacíamos en el pasado cuando jugábamos en una calle de tierra que ahora es de cemento y de las potras domingueras a las 3 de la tarde, bajó un gran sol, con una pelota de caucho.

Es muy bonito que te digan que no has cambiado y sigues siendo el mismo de siempre, yo considero que así es. Mi niñez me sirvió de mucho, mis papas me educaron de la mejor manera para ser lo que soy hoy, un profesional, que siempre trata a todos con respeto.

¿Cómo recuerdas aquel tiempo cuando ibas por toda la ciudad junto a tu papá vendiendo pollos y verduras?

Eso nunca lo olvidaré, siempre llevo en el corazón el esfuerzo que hicieron mis padres, Enrique Arturo Palma y María Luisa Oseguera, para ayudarme a ser futbolista, nunca me doblegaron la mano. Desde los 10 hasta los 13 años anduve con mi papá vendiendo pollos y verduras en un carro de paila rojo, íbamos afuera de la ciudad como a Corozal, Sambo Creek y Roma, al igual que muchas colonias dentro de La Ceiba como San Judas y otras. No teníamos ni parlante, por lo que nos tocaba andar gritando a cada rato –lleven sus tomates, cebollas, zanahorias y pollos- en un alto volumen. Hablar de esto me llena de nostalgia, me hace recordar muchas cosas.


Luis Palma desde su debut con el Vida ha sido de los mejores más destacados en el plantel. A pesar de su corta edad, ha tomado la batuta de líder en la ofensiva cocotera

A veces nos ponemos a reír con el ayudante y amigo nuestro, ‘El Dani’, cuando platicamos sobre este tema porque con él nos poníamos a regalar pollos para que nos dieran almuerzo. Mi padre nos suele decir bromeando–ustedes me dejaron el negocio en la quiebra- y sonríe bastante, lo cierto es que nunca me dio pena andar en esas aventuras con él y con ‘El Dani’, quien tenía un equipo en la colonia donde empecé a jugar desde los 8 hasta los 11 años. Mi papá me enseñó varias cosas, entre ellas, qué hay que trabajar mucho para tener bastante. Mi familia siempre ha sido muy trabajadora, lo que he logrado en mi vida, hasta el momento, se los debo y todo lo que haré irá para ellos.

¿Siempre creíste que ibas a ser futbolista y conseguir lo que has hecho a tu corta edad?

Te agradezco que me hayas preguntado esto, nadie me la había hecho y me trae muchas cosas a la cabeza. A mí siempre me gustó el fútbol, pero nunca me vi donde estoy ahora, pues cuando vendía verduras con mi papá eso no se me pasaba por la cabeza, era solo un niño que quería jugar pelota para estar feliz.

Posteriormente, llegó el profesor Francisco ‘Chico’ Pavón, mi eje y pilar en mi vida futbolística a quien lo conocí cuando jugaba en las categorías menores del Sauce donde me dirigía.

La cosa es que un día después del entrenamiento habló conmigo y me preguntó qué quería yo del fútbol y le respondí: 'divertirme, estar contento y jugar', pues no solía verlo como algo serio. Ante eso, él me dijo la frase que más me ha impactado en la vida: ''¿Y si en vez de vender verduras en una paila, mejor no le haces un supermercado a tu mamá para que ella no trabaje más y tu papá pueda dejar de ajetrearse?''.

Así raparon a Palma tras el pase de Honduras a Tokio 2021

Esa fue la pregunta clave en mi vida, me fui para la casa pensando en eso, ya a los 14 años eres consciente de las cosas y yo me percaté de la realidad. Desde entonces empecé a ver el fútbol como trabajo más que una diversión.

En 2016 me integré a las reservas especiales en el Vida y todo cambió. El 10 de septiembre del siguiente año hice mi debut en un juego ante Honduras Progreso en el estadio Ceibeño, que estaba lleno por cierto y toda mi familia se encontraba en las gradas. Tuve la fortuna de anotar un golazo, que para mí siempre será el mejor gol que he anotado en mi carrera, sabía que iba por el camino correcto.



Mi madre tenía una pulpería pequeña y ahora la ampliamos, y estamos pensado hacer lo mismo con nuestra casa. Es bonito saber que todo lo que hiciste de niño ha tenido recompensa, siempre le hago recordar a mi abuelo que antes cuando jugábamos en la calle él nos rompía los balones cuando caían en su casa y se lo mencioné cuando debuté: '¿Se acuerda de eso? Ahora mire todo lo que hemos conseguido todos juntos'.

Me imagino se te ponen los ojos llorosos al recordar todo esto...

Claro, es bonito recordar tus inicios como futbolista desde las categorías menores, a reservas y debut. Las salidas al extranjero, tener una mala experiencia que te sirvió para levantarte, sacudirte y seguir adelante, hacer un buen torneo en 2020 a pesar de la pandemia y saber que el fútbol era lo podía alegrar a muchas familias. Recordar mi infancia me marcó mucho, es lo bello. Hay un refrán que dice: “Sé de dónde vengo, pero solo Dios sabe dónde voy”. No puedo poner mis planes antes de los qué él tiene, yo solo trato de crecer como ser humano para cuando llegué la oportunidad de algo grande tomarlo con mucha humildad. Espero mostrarle esta nota a mi mamá para decirle –mira mami lo que escribieron de mi- y que la disfrute.

2019, el año más duro e importante

¿Cómo fue tu pasaje por Real Monarchs en la USL?

A inicios de 2019, el Vida me prestó por un año al Monarchs. Jugué como titular los partidos de pretemporada, también el primer juego de la liga, pero desgraciadamente en el segundo me lesioné cuando un rival en una jugada de mala leche me puso los tachones y me dobló el tobillo, tuve un esguince grado dos por lo que me costó un par de meses para recuperarme.

Fabián Coito recibe con abrazos a la Sub-23 de Honduras

Eso me estancó, pues llegar y que cuenten contigo de titular para que luego me lesionara así... iba muy motivado y me sucedió eso, me costó bastante recuperar mi mejor forma, fueron alrededor de ocho semanas.

Llegó mayo y fui al Mundial Sub-20 en Polonia. Lo que pasó en ese torneo fue una lástima, uno como jugador no desea esas cosas, pero Dios sabrá porque sucedió. Regresé al equipo y comencé a tener minutos desde el banquillo, pues regresar de un mundial así hizo que me empezaron a ver de menos y peor que no jugué ni un minuto. Después empezaron a contar más con los que tenían contrato para pelear los duelos de campeonato, el cual logramos, y me fueron apartando, sin embargo, no me quejó, y aunque no me pude quedar, regresé acá para regresar trabajar fuerte y así volver en un futuro hacia el extranjero.


Luis Palma fue campeón en la USL con Real Monarchs junto a sus compatriotas Douglas Martínez y Cristhian Calix

¿La herida sigue abierta respecto a esa oscura presentación en la Copa del Mundo?

Sí, sigue abierta. Es difícil asimilar lo que pasó, es increíble que un jugador como Haaland nos meta nueve goles en un partido, eso no se olvida, pues donde lo miré me acuerdo del mundial, sin duda será complejo sanar la herida y es cierto, quedamos en la historia por ello. Duele saber que Haaland hizo eso cuando antes, como decíamos, “nadie lo conocía”, pero él hizo sus méritos para ser lo que es ahora. La verdad es que eso mí me hizo madurar y mejorar, me quedó como enseñanza para hacer las cosas mejor. Lo sucedido en el año 2019 nunca lo olvidaré ya que me sirve como plus para crecer como futbolista y persona.

¿Cómo lograste sostenerte tan sólido luego de haber pasado por momentos tan difíciles ese año?

La familia fue pilar que me sostuviera, mis seres queridos me dieron mucho apoyo, pero la verdad es que me costó bastante. Estar lejos de mis padres y que me haya lesionado sin poder contar con un respaldo de alguien cercano era muy difícil. Gracias a Dios encontré una familia en Salt Lake por mi amigo Gustavo Ferrera a quien lo conocí en una Sub-17, en Estados Unidos estuve muy de cerca con ellos y con ‘Mami Dina’, me mantuvieron y me alentaron a trabajar. Ellos fueron la pieza fundamental para que pudiera aguantar ese fatídico 2019, son mi segundo hogar.

Preolímpico de Guadalajara y el pase a Tokio 2021

¿Confiaban en que iban a clasificar a los Juegos Olímpicos?

Sí, desde que empezaron los primeros microciclos el grupo ya sabía que teníamos que lograr el boleto a Tokio, el compromiso en lo grupal fue muy fuerte y estuvimos muy unidos. La gente pensó que no lo lograríamos, pero mantuvimos el chip de triunfo en cada partido.



¿Cómo tomaste las críticas hacia tu persona tras fallar en varias ocasiones durante el torneo?

Nunca les paré bola, yo no suelo preocuparme por algo que fallé porque no es algo que quise hacer. Contra Haití me comí tres, pero seguí trabajando y la recompensa llegó. Se me juzgó bastante en el debut con criticas soeces, luego llegó el juego contra El Salvador donde me salió el gran centro para asistir a Douglas (Martínez) pero nos terminaron empatando y siguieron las dudas sobre nosotros.

Contra Canadá fue un partido distinto, aunque no pudimos ganar. Contra Estados Unidos el gol yo lo busqué, hice la presión y tuve la oportunidad de aprovechar el error y con ese gol clasificamos. Todos me dicen que soy el héroe por hacer esa anotación, pero en realidad el héroe es el grupo que se mantuvo firme siempre.


Luis Palma anotó el gol que le dio a Honduras el pase a sus quintos Juegos Olímpicos en la historia

A pesar de perder la final ante México, todo el mundo se dio cuenta de la calidad de jugadores que tenemos en Honduras como para competirle a cualquiera. Motiva mucha saber que hicimos bien las cosas y que a las personas que dudaban de nuestra capacidad les pudimos sacar una sonrisa.

¿Cuál fue la clave para lograr el objetivo en Guadalajara?

El factor y la razón para lograr el boleto fue la unidad del grupo. Fue increíble como estuvimos juntos cada partido, entreno y reunión, sin duda eso nos hizo fuertes mentalmente para trabajar y sacar los resultados. La disciplina fue otra clave.

¿Esperabas salir en el once ideal del torneo?

No, para nada, pero es algo maravilloso y me siento orgulloso de ello. Cuando iba en el avión de camino a la Ciudad de México vi la foto tras que unos amigos me lo mandaron, la verdad es que me alegré bastante y aún más cuando vi que estaba ahí junto a otros compañeros.



¿Sientes que con el boleto a Tokio has tenido tu revancha en el fútbol tras lo sucedido en el Mundial de Polonia?

He madurado mucho como jugador, nunca me di por vencido, soy de los futbolistas que se equivocan y vuelven a intentarlo. Si las cosas no me salen, sigo hasta que salgan, he mejorado mis cualidades y minimizado mis debilidades en mi crecimiento diario. Me dolió bastante no jugar ese mundial por qué todo jugador quiere hacerlo y así ayudar a su selección, soy de las personas a las que les cuesta decir “no puedo”, me costó asimilar el porqué de ello.

En efecto, siento que he tenido mi revancha, es lo bonito del fútbol porque no siempre te da una, pero he sido afortunado y he logrado redimirme en el preolímpico junto a Joseph Rosales y Wesly Dekas, con quien he hablado al respecto cuando recordamos los buenos momentos que vivimos ahí, no todo fue malo, pues convivimos con compañeros que te quedan para siempre. Yo le recalqué a Wesly: 'mira lo que pasó en el mundial, ahorita en el preolímpico hay que aprovechar', y así fue, eso no se olvidará, pero nos ayudará a crecer.

¿Con qué te quedas sobre todo lo que te dejó haber logrado esta hazaña?

Me quedo con el orgullo de la familia, ellos me recibieron de la mejor manera cuando llegué de México y me armaron una gran fiesta. En lo personal, lo conseguido me ayuda a madurar y crecer como futbolista para así saber que estoy preparado para saltar al extranjero y estar listo cuando la oportunidad llegue.

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