La triste revelación sobre el niño fan de Messi que es víctima de la guerra

El pequeño que se hizo famoso por la bolsa con el nombre de Messi se fue huyendo de su casa para no morir a manos de los talibanes en Afganistán

Murtaza, el niño afgano al que Messi apadrinó luego de conocerse la historia con la bolsa, ahora se encuentra huyendo al ser víctima de la guerra en su país.
Murtaza, el niño afgano al que Messi apadrinó luego de conocerse la historia con la bolsa, ahora se encuentra huyendo al ser víctima de la guerra en su país. *
Redacción

Murtaza, el niño que le robó el corazón a Leo Messi y que se hizo famoso por la foto donde posaba con una bolsa plástica a rayas azules con el nombre de Messi, hoy su vida ha dado un giro inesperado.

Medios internacionales señalan que el pequeño abandonó su casa víctima de la guerra en su país natal, Afganistán, evitando caer muerto tras los bombardeos de los Talibanes en la zona donde queda su vivienda.

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Aquella emocionante iniciativa de llevar el nombre del argentino en la bolsa plástica llegó al propio Lionel Messi, quien luego de ver lo que había hecho no dudó en querer conocerlo, algo que finalmente sucedió en Catar donde lo invitó a un partido del Barcelona.

Hoy la realidad de este pequeño cambió radicalmente y la ofensiva de los talibanes –que se incrementó desde el mes de noviembre- en la zona de Afganistán donde vivía junto a su familia hizo que tuviera que abandonar su hogar de manera forzada.

“Echo de menos nuestra casa en Jaghori, aquí no tengo un balón y no puedo jugar al fútbol o salir fuera”, expresó este niño a la agencia EFE desde Kabul, lugar donde se refugia con su familia desde hace algunas semanas.

"Después de que Murtaza conoció a Messi en Catar, la situación se volvió complicada y vivíamos con miedo, porque la gente de nuestro entorno pensaba que Messi nos había dado un montón de dinero", lamentó Ahmadi, familiar del niño.

El joven relató cómo en ocasiones desconocidos merodeaban la casa al anochecer y los familiares recibían amenazas. "A causa de todo esto, temíamos que le secuestraran y prácticamente encerramos a Murtaza en casa y no le enviamos a la escuela durante dos años", resumió.

De esta manera, aquella alegría contagiosa, al igual que sus sueños, han sido desplazados por la guerra. Lo mismo sucedió con las camisetas y el balón que le regaló el propio Messi. Todo quedó en su casa de Afganistán y abandonado.

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