Chelato Uclés: “Estoy endeudado y los hospitales son bien cobradores”

El entrenador hondureño relata el drama que vive después de la operación donde le salvaron el pie de que se lo cortaran. Atiza duro y revela quienes realmente le ayudaron

Limber Pérez

El profesor Chelato Uclés es una enciclopedia de fútbol. Su sapiencia lo ha convertido en un ícono de nuestro balompié. Hoy desde su hogar donde se encuentra ya sin los mismos movimientos de antes, lamenta lo que vive y hace unas serias denuncias de cómo lo trataron cuando sufrió la enfermedad.

El Maestro extraña las canchas, responde a los cuestionamientos que se le hicieron cuando fue diputado de que no hizo nada. Además confiesa que recibe pocas visitas de los exjugadores que no le han dado la espalda y los cuenta con la palma de la mano.

Profe, 76 años, pero cada otoño que pasa uno lo mira igual y otros lo ven que ya va decayendo. ¿Usted cómo se siente?
Lo que vale es el espíritu y la cuestión de no caerse espiritualmente, sino que, al contrario, fortalecerse interiormente. Si usted va acorde con la edad cronológica se viene a pique, pero yo tengo mucha fuerza interior.

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¿Físicamente, profe, cómo se siente?
No, físicamente nada, es asunto del pie, tengo bien la memoria, un poquito me molesta la vista, pero leo todo bien, la verdad que a veces me autoanalizo y me siento cómodo, porque no presento mayores dificultades para la edad que tengo, las citas bíblicas me sirven mucho también, como una que dice: “El ánimo soportará tu enfermedad, mas quién puede soportar un ánimo angustiado”.

¿No lo ha desanimado esta enfermedad, siempre se mantiene?
No, esa fuerza de que físicamente estoy un poco disminuido, pero con la fortaleza interior me siento bien.

¿Cuándo usted dice grave, aquí se sabe que usted tuvo que ser intervenido en Costa Rica, pero cómo llegó a ese país cuando empezó a ponerse muy mal?
Porque hay un doctor en Siguatepeque que era alumno en unos seminarios que hacen, él lo escuchó y por medio de un amigo me dijo: ‘Mire, si usted no va a Costa Rica le van a cortar todo el pie, ahí está la inminencia’, como este tipo no hay en Centroamérica y él sabía sobre el especialista costarricense porque había dejado teléfonos y cosas así. Me dijeron que el tico era joven y un poco simpático porque él había jugado en el Saprissa de menores, pero por estudios no siguió, entonces a él le gustaba mucho el fútbol, él fue el hombre que me salvó, él tiene una especialidad que aquí nadie la tiene; por ejemplo, me limpió las arterias, pues a mí no me circulaba sangre, estaban obstruidas. Lo que él hizo fue bueno, incluso médicos como Cherefant estuvieron presentes, un día usted le puede preguntar a Cherefant por los detalles. El doctor no solo trabajaba ahí, sino que lo llamaban de Guatemala, hasta se lo querían llevar a Estados Unidos, es que este hombre se especializó en Italia. El director del Medical Center también estuvo viendo cómo era el procedimiento, incluso lo filmaron, yo tengo adormecida la pantorrilla izquierda y siento que me molesta, pues debo masajearla y humectarla, porque también tengo una obstrucción ahí.

¿Ya no sería una pierna, profe, sino que también habría la posibilidad de que sean las dos?
Pero él me dijo que solo tuviera cuidado de no tener alguna ampolla, una herida, me ha dado optimismo, entonces lo que él hizo fue limpiar, me salió un chorro de sangre, pues esta no me circulaba, yo tomaba medicinas para el pie, pero lo que hacía era que me lo empeoraba.

¿Quién le daba esas medicinas?
Los médicos de los hospitales de aquí, estuve en el Viera, en el Carmen, entonces me daban medicinas y medicinas, pero no me llegaban, estaba obstruido de las rodillas para abajo, ahí me quedaba todo, pero este hombre me limpió y las medicinas ya pudieron hacer su efecto.

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El profe Chelato Uclés tiene que medicarse y esta es la gran cantidad de medicinas que consume.

Pero antes de irse para Costa Rica a usted le cortaron un pedazo de dedo, ¿no se mejoró?
No, me cortaron un dedo, pero el malestar seguía avanzando más allá de donde hicieron el corte.

Eso quiere decir que aquí en Honduras le empeoraron la enfermedad, usted pudo haber perdido el pie.
Si hubiera seguido me iban a decir lo de siempre, que para salvar el resto debían cortarme el pie o la pierna para que no avance de ahí. Como el caso de John Fernández, el proceso que tuvo fue ese para evitar que el malestar llegara al corazón, pero la cosa avanza, parece que no importa lo que le corten porque continúa, entonces esa era la dificultad y peor sentía yo porque tenía obstruidas las arterias.

¿Le dolía mucho profe?
No, la parte del pie sí dolía, pero la demás no, pero iba avanzando.

¿Pero el lugar donde a usted le cortan el pedazo de dedo se lo hicieron de gratis?
Ojalá, más bien les estoy debiendo, estoy endeudado, son bien cobradores, aunque lo que hizo otro médico fue que le dijo: ‘Doctor, si usted le cobra yo lo denuncio’, entonces la cortada del dedo no me la cobró porque lo amenazaron.

¿Quién hizo la amenaza?
Francisco, porque él no tenía oportunidad de hablar con él, porque Francisco era a quien le pagaban, ya me habían cobrado en El Carmen, pero me dijo que saldría mejor en el hospital Viera, entonces yo le pertenecía a Viera y no sé qué, entonces él iba a cobrar y le dijeron: Si usted cobra lo denunciamos y le decimos a la prensa.

¿Y cómo va a hacer para pagar lo que aún debe, es poco?
No, es bastante, el problema es que no solo es él, sino que el servicio que a usted le dan ahí, ese es el problema, entonces estoy en esa cuestión, ahí me retraso lo más que puedo para ver si se olvidan, pero fíjese que en El Carmen se olvidaron, es poco, pero no me han vuelto a joder, quedan como 15 mil lempiras, pero no me han vuelto a cobrar, yo estoy pendiente en cada llamada para ver quién es, pero no, ellos no me cobran porque ahí me cortaron el dedo.

¿Pero cómo le va a hacer usted para sacar el dinero que debe?
Por eso le digo, yo no tengo cómo pagarlo y ahí paso peleando por ese asunto.

¿Y cuánto es profe?
Bueno, en el Viera pasa de los 100 mil pesos, le voy a decir una cosa, fueron muy nobles en Costa Rica, solo en la clínica me cobraron, pero lo médicos no.

¿Entonces quiere decir que la admiración que José de la Paz Herrera levanta por lo que representa en el fútbol centroamericano y mundial, lo reconocieron más en Costa Rica que aquí?
Sí, yo le debo a los médicos de Costa Rica y no me cobraron es más, no me hubieran dejado venir, me hubieran retenido por deudas y no. Al principio Francisco me dijo que tenía pena, pero que lo dejáramos así, pero yo tengo deuda con ellos.

¿Se le ocurrió en su momento demandar a la clínica o al médico que le provocó esas infecciones en el pie?
Pues con ese problema que hubo se iba a hacer un escándalo, que aquí que lo otro y otra cosa, que por una caminadita que di me echaron la culpa de que yo me había descuidado, que había faltado al cuidado personal que ellos me recomendaban. Una vez yo fui a una cafetería y me tomaron una imagen en la peatonal, no sé si usted la vio, pero en el hospital se agarraron de esa foto.

Profe, pero entonces usted prácticamente no tomó la dieta, salía a caminar de arriba abajo.
No, lo necesario, solo un poquito caminaba, no era mucho, a ir a tomar un café y cosas así, ustedes saben y eso era todo, entonces ellos me echaron la culpa y sobre todo por una entrevista que me sacaron en la peatonal y claro, yo hice un poco de fuerza para que no se mirara que estaba cojeando, pues los mismos medios de ella iban a sacar la entrevista, porque a mí me dijeron que esa foto salió en el periódico, pero con lo de Costa Rica, la clínica sí la tuve que pagar, aunque a los médicos no, porque ahí el pago se hace de clínica y de doctor.

¿Quedó usted agradecido con la gente de Costa Rica, maestro?
Sí, en la columna les hice una dedicación, no sé si usted la leyó, Gracias, Costa Rica, entonces hice que recibieran la columna y di muestras de gratitud por las atenciones que yo recibí y la gente que llegó a verme.

¿Profe, usted se siente solo por ratos o está acompañado?
No, la compañía que tengo son todos mis videos, es más, me paso haciendo apuntes del fútbol menor, porque yo digo que por el asunto de mezcla de razas que tiene Honduras, podría sacar mejores jugadores que los de esos países monstruos, entonces me puse a hacer un tratado le ligas menores. Mire, yo como diputado andaba en barrios muy pobres y vi unos chicos con una habilidad, yo alguna vez fui niño y me ponía a hacer cositas así, entonces siempre paso viendo partidos, pero el cipote está desprotegido, en todos lados del país siempre hay desprotegidos, porque de la capital antiguamente era de donde salían todos los jugadores, la última selección de solo capitalinos fue la de Haití, esa era capitalina y siete titulares eran capitalinos, todo el ataque era capitalino, entonces ya no existía el balompié callejero. La verdad del fútbol está en las potras, porque de las escuelas es mentira que va a salir alguien, pues hasta en los mismos brasileños, hace 20 años fui a visitar la escuela de Zico y no ha salido ninguno, y eso es una escuela para ricos porque pagas un montón de plata más el material que comprabas, pero de ahí no salía nada, pero de aquí quiero que me digan que de esta escuela salió un futbolista, no tiene que ser de otra informal.

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Chelato Uclés mientras conversaba con el periodista de Diario DIEZ, Limber Pérez.

¿Usted cree que si Honduras trabajara bien pudiera ser exportador de jugadores?
Claro, por eso es que nosotros tenemos la mezcla de razas, esa es nuestra ventaja, de lo que se quejan los salvadoreños nosotros lo tenemos, me decían que el problema de ellos es que todos los mestizos son raquíticos y que nosotros tenemos esa potencia, más los recursos futbolísticos, el otro día me decía una muchacha que fue a Sambo Creek que todos los muchachos juegan bien, pero se pierden, eso es todo lo que se ocupa, prestar atención.

¿Honduras tendría la capacidad de que si se ponen a formar futbolistas se pueden acercar a los denominados jugadores monstruos?
Claro, solo hay que armarles partidos, darles pelotas y que jueguen libremente en la primera etapa, ya de 12 años en adelante sí puede entrar un adiestramiento, pero antes déjenlos ser libres desde los 6 hasta los 12 años que pasen haciendo potras en la calle, eso lo dicen todos. Usted ve la vida de Pelé, que jugaba hasta que saliera la luna, él pasaba jugando potras porque esa es la etapa inicial, esa es la gran verdad para sacar jugadores, deben estar de mayor nivel del que nosotros producimos, entonces, en vez de estar haciendo torneo como lo hace el gobierno, tienen que apoyar a los barrios baldíos y dejen que ese montón de niños que tienen esos barrios y colonias se puedan divertir, pero carecen de balones.

Profe, ¿usted regalaba balones y uniformes cuando era diputado?
Sí, las pruebas están; incluso, tengo una queja con el periodismo, porque me atacaron, primero decían que no hacía nada, pero yo salía los fines de semana a todas esas colonias, yo tengo canchas inauguradas que si usted las va a ver, están hasta con mi nombre.

Pero eso no se divulgaba, profe. ¿Será porque usted caía mal?
Sí, porque eso nunca me lo divulgaron, en un principio Nasralla estaba haciendo una campaña en su programa para hacer fútbol de calle y solo yo lo tenía, entonces me grabaron, mandaron a un periodista que duró poco en Televicentro, a mí lo que me valió es que he tenido varios camarógrafos a los que les digo: ‘Mirá, yo te voy a pagar por cada viaje que hagamos, ando tomándome fotos de las actividades que hago en los campos adonde yo voy, porque yo sé que un día me van a atacar y yo les voy a responder con eso’. Entonces, un día estaban Wilmer y Arnold Cruz en el programa de Villanueva, y les dice el tipo ese: ‘Pero ustedes no van a ser como Chelato, que solo fue a sentarse al Congreso’, y lo llamo por celular y le digo: ‘No sea farsante, difamador. Mañana mismo le voy a pasar dejando un disco para que mire lo que estaba desarrollando en el Congreso sobre la pobreza, pues el diputado solo le pide el voto al pueblo’. Había una periodista de La Tribuna que me pregunta un día: -¿Y usted que ha hecho en el Congreso? -Mañana le doy la respuesta, le dije. Le llevé un disco, entonces me preguntó si yo era el mejor diputado y me sacó en el periódico como mejor diputado, porque estaba proyectándome con el pueblo y mire, fui a un montón de colonias, e incluso sacó las potras que se juegan en las calles y eso se ve bonito, entonces yo decía que me filmaran a esos muchachos que jugaban, yo lo mostraba y les mandaba a arreglar la cancha, las cercaba, les echaba material selecto y ellos podían jugar.

Profesor, ¿de dónde sacaba el dinero para apoyar a esos muchachos en esas colonias?
En parte daba de mi dinero y de la ayuda que yo pedía, sí solicitaba ayuda porque yo solo no podía; es más, el uniforme cuesta, había uno que estaba por La Concordia, que se llama Cocly Salgado y el me los hacía.

¿Cómo cuántos uniformes y balones regaló profe?
Bastantes.

¿Profe, el comportamiento de las barras ha ahuyentado a la afición del fútbol?
No, yo creo que eso se ha exagerado como para pedirle a la gente que no vaya, los accidentes han sido afuera del estadio, yo desde que vi aquella flor blanca que tenían en medio de la popular, una división, una alambrada y estaban de los dos lados, por qué no parten la de sol en dos, divídala por el medio, porque donde mejor se ve el fútbol es en la gradería de sol, tal vez solo los palcos se comparan, pero la silla usted no la puede comparar con la de sol, entonces hacer una división y ordenar a la barras tanto del Olimpia como de Motagua, porque el problema es el clásico, molestan a los buses, eso sí, viene un sampedrano, está un grupito y le tiran piedras. Solo les gritaba, suban los vidrios decía yo, entonces se hace una división para que de un lado esté una barra y del otro lado esté la otra barra, se lo sugerí a Wilmer y cada vez que aprovecho le mando un mensaje, haga eso, esa es su obra, porque todos se juntan cerquita para ver lo mejor posible, yo creo que nosotros debemos hacer algo para contribuir con eso de las barras, porque incluso hasta en la salida. Le voy a comentar algo, yo me quedé en Europa después del mundial, no voy a volver dije, mejor me quedo aquí, porque si no conozco ahora no conoceré nunca y fui a ver el fútbol inglés, a mí de casualidad la embajada me solicitó un asiento y mandaron un pase y bueno, yo tomé un taxi porque era lejos el estadio del Arsenal, en eso se me acerca una persona y me pide mi ticket, el asiento estaba ahí el único que estaba libre era el mío, lo que quiero decir es que yo estaba en frente de la popular, faltaban 5 minutos y me asombró, una línea de policía a la largo del campo, viendo hacia allá, yo no los vi antes, en el momentito que estaba ahí vi eso, entonces qué pasa, vamos a hablar con las autoridades y darles reglas de cómo se debe hacer. Después de eso unos tienen una salida por cierto lado, porque estos eran peores, estos hacían hasta los trenes, eran peores los hooligans, entonces yo digo que hay que hacer algo mezclado entre nosotros y la autoridad.

Profe, usted pasa bastante solo, ¿recibe visitas de exjugadores que en su momento usted dirigió y que tienen cierto grado de afecto hacia usted o se han perdido, porque dicen que a los ancianos nadie los visita?
No, me visitaron mucho en Siguatepeque, porque era más fácil, entonces ahí sí llegaron, incluso una vez me visitaron los jugadores de Marathón y Olimpia completos, también llegaban cuando yo estaba en la cafetería, pero aquí en Tegucigalpa Jaime Villegas ha llegado a verme, allá en San Pedro me visitó mucho Berríos, él me llevaba regalos y cosas así, es cierto que el jugador no estuvo tanto conmigo, pero fue muy agradecido, siempre tenía esos detalles cada vez que pasaba, pero aquí muy poco.

¿A veces usted quisiera que de repente apareciera alguien?
Claro, a mí me encanta encontrarme con mis exjugadores, no solo de la Selección, también de los que yo tuve en el Olimpia más que todo y de la Bicolor también.

¿Siente que no le han dado el valor que fue determinante en la formación de ellos como futbolistas profesionales y que hoy que tal vez nos estamos despidiendo de este mundo ellos no vengan a pasar un momento ameno con usted?
Bueno, le voy a decir que aquí en Tegucigalpa pasan muy pocos, están en el norte y los demás no todos están muy bien como para darse un viaje y venir, aquí están Azulejo, Arnold Cruz, Wilmer, Nerlyn, aunque Arnold solo fue de equipo, pero sí con Nerlyn hablo seguido, en cuanto a mundialistas no, porque no están aquí, jugadores de equipo, sobre todo el Olimpia pues no han aparecido.

¿Profe, cuando cayó internado en el Seguro Social qué fue lo que pasó?
Quiero aprovechar para poner una queja de las condiciones lamentables que hay en el Seguro Social, una camita angosta en la que había que tener cuidado de no caerme.

¿No fue en king size?
No, una camita de niño y luego me voy al baño y al abrir la llave sale aquel chorro de agua sobre mi cabeza y pegó en la pared y agua helada, era un problema bañarse, además todo mundo tiene que llevar su toalla y sus cosas personales, la verdad que es bien lamentable. El gobierno le debe dar una revisión al Seguro Social.

¿Y no dicen que ya todo está cambiando?
Ahí no está cambiando nada, no le digo que incluso el baño no tiene manilla la ducha, entonces para bañarse el chorro sale por todos lados y usted prácticamente está apoyando el pie debajo agua, porque se moja todo, pero sobre todo lo que le digo, el agua es tan helada y el chorro no le pega a uno, sino que cae afuera, sinceramente le ruego a Dios que no me toque volver al Seguro, me voy a arreglar como sea, pero no vuelvo ahí.

¿Y por qué volvió?
Solo fui una vez en Navidad, estuve seis días.

¿Pero por qué?
Porque tuve una recaída, también estaba yendo a la clínica San Jorge, entonces ya no podía ir a ninguna más porque les debía, por eso tuve que ir al Seguro. Por parte del Olimpia yo tengo el carnet del Seguro, pero es muy lamentable que no tengan agua caliente, porque es un agua tan fría.

¿Esa pensión que le da el Estado a través del Congreso no le ayuda a saldar sus deudas con las clínicas?
Me está costando porque son muchas las deudas, más las medicinas, que son caras y son permanentes.

¿Por qué no se gestiona una maratón para que la gente que tenga buena voluntad colabore y pueda saldar esas deudas?
Lo que pasa que ya hubo una, pero no tuvo éxito, la organizó Edwin Banegas.

¿Lamenta usted todas las atrocidades financieras que cometieron Alfredo Hawit y Callejas en nuestro fútbol?
Mire, Callejas le prestó servicio al fútbol, incluso para mi viaje a Costa Rica, él lo gestionó, y fue presidente del Olimpia, de Liga Nacional. Alfredo no prestó servicios, más bien él fue una persona que a través del fútbol tuvo los mejores beneficios, no puedo lamentarlo mucho, pero de Callejas sí, aunque haya hecho eso él le prestó servicio al fútbol.

¿Cómo mira usted el campeonato, qué equipo mira usted fuerte para quedar campeón?
Olimpia ha ganado las vueltas, pero ayer (el sábado pasado) justamente lo vi muy bien, le vi un defecto que en cierto momento se conformaba o aflojaba y era muy dominado por el adversario en el juego medio. Le vi asumir el protagonismo que le corresponde, si va con ese mismo accionar sí va a ser de calidad, pero no crea que van muy lejos, usted cree que España está en cero, pero Primi puede dar la apuñalada, la puede dar y el Motagua sin Rubilio no es nada, ya pierde fuerza ofensiva, le doy menos posibilidades, antes yo tenía el Motagua, pero tiene dos ausencias, entonces le doy un más o menos, así que lo hemos estado siguiendo porque yo no pierdo un partido y como le digo, hasta ayer le vi la actitud que debe tener, en otros partidos hacen mucho protagonismo embotellado los últimos 15 y 20 minutos, en fin no lo miraba bien aunque ganara, aunque empezaba un partido, lo dominaban al final, les salía una jugada y les caía el gol y cosas así. Esas son las cosas que yo tomo en cuesta, el asunto de la llegada, entonces al Olimpia ayer si lo vi jugar bien.

¿Ahorita que está con este problema de salud y no puede salir, le pica el pie para ir a la calle?
Claro, pero es un sacrificio que ni modo, pero con la esperanza de que me cure al poco tiempo, pero el poco tiempo no me aparece tampoco, es duro, me salvo con los videos que yo tengo, entonces me atiendo porque a veces tengo un montón de libros y no los he leído. Sí tengo ganas de ir al estadio, lo que más me hace falta es estar ahí, es lo que más me falta, cada partido que miro y digo no estoy ahí.

¿Es un sufrimiento para usted no poder ir al estadio?
Claro, no estar en el estadio donde yo me colocaba que era silla sur, eso me hace falta.

¿Y se comía su carnita profe?
Uyyyy sí… hasta me conocía el vendedor, claro, ahí comiendo y viendo es un momento especial para mí.

¿Cada vez que usted llegaba?
Sí, para estas finales por ejemplo que no puedo estar, eso me duele.

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