La vida más allá del fútbol… Iván Guerrero y su nueva faceta en Estados Unidos

El ex lateral izquierdo de la selección de Honduras decidió quedarse a vivir en Estados Unidos junto a su familia gracias al estatus legal que consiguió a través de fútbol, deporte al que ha decidido desligarse por un tiempo.

Mario Iván Guerrero cumple 41 años este viernes 30 de noviembre y lo hace viviendo tranquilamente desde Estados Unidos, pero trabajando en algo muy distinto al fútbol.
Mario Iván Guerrero cumple 41 años este viernes 30 de noviembre y lo hace viviendo tranquilamente desde Estados Unidos, pero trabajando en algo muy distinto al fútbol. *
Marco Aguilar

Cumplirá 41 años y se levanta muy temprano para salir trabajar en la ciudad de Boca Ratón, Florida. Se encuentra con hondureños y también otros hombres de diferentes nacionalidades cada mañana para cumplir con sus actividades diarias y llevar el pan a casa. El fútbol, el que tanto le sonrió, ha quedado atrás luego de casi 20 años como profesional.

Pero hoy la vida le sigue sonriendo con una familia estable, un trabajo digno y un estatus legal que gracias al deporte logró conseguir, pero lo que considera más importante de todo es que hoy sus hijos están teniendo una mejor calidad de vida y oportunidades en el futuro que reconoce en Honduras sería difícil aspirar.

Iván Guerrero desde su residencia en La Florida atendió a DIEZ y cuenta cómo vive estos primeros años post fútbol, confiesa que estaba preparado para su retiro y que la forma en que lo hizo fue la mejor: en silencio.

FUTBOLISTAS HONDUREÑOS QUE AHORA VIVE EN EEUU

“Sentía que podía seguir jugando, pero creo que lo hice en el momento justo, no quería hacerlo por una lesión, pero cuando el doctor me comunicó que tenía problemas en la rodilla, la tenía prácticamente destruida, entonces lo ideal era no seguir, tomé la decisión y no me arrepiento. Después de 20 años jugando no podía pedirle más al fútbol. Me fui en silencio y sin mucha pompa, así lo deseaba porque así llegué”, comenzó diciendo Guerrero quien tiene dos años en el retiro.

Su historia tras dejar el fútbol no es como la de muchos ex futbolistas que se mantienen activos jugando en Liga de Veteranos o en este caso en Ligas Burocráticas de Estados Unidos donde además de divertirse se agencian un par de dólares extras, él se hizo a un lado y quiso darle nuevos bríos a su vida.

“No extraño nada, nada. Viví la etapa a plenitud, lo di todo, la disfrute a mí manera, al máximo y siempre me entregué”, dice Guerrero quien estuvo en tres eliminatorias y que mientras jugaba sacó la licencia B de entrenador, pero esa idea de seguir ligado al deporte la dejó atrás, “quise darme un descanso fuera del fútbol y darle nuevos aires a la vida”, revela.

Muchos creen que el fútbol fue injusto con aquella generación dorada, considerada la mejor de todos los tiempos, que no pudo asistir al mundial de Corea y Japón en el 2002, pero un partido fatídico en el 2001 ante Trinidad y Tobago en San Pedro Sula les apagó esa ilusión, aunque para algunos hubo revancha, pero para Guerrero no, sin embargo él lo ve desde otra perspectiva.

“Yo no tengo ninguna queja, soy una persona agradecida, ahora estoy en un país que tiene muchas oportunidades de vida para mí y mi familia y si no hubiese sido por este deporte no estaría aquí, soy muy bendecido y no tengo nada que reprochar. Hay gente que me dice que no fui al Mundial, pero logré otras cosas”, dice con mucha firmeza.

Y como bien dice no extraña la pelota, Iván no ha pisado un campo de fútbol ni de broma y las únicas veces que lo ha hecho fue para acompañar en partidos de homenaje a grandes amigos como el que le hicieron hace dos meses a Amado Guevara en Carolina del Norte.

“No todo puede ser fútbol, hay otras facetas de la vida en las que también uno se puede desempeñar y lo que estoy haciendo ahora y me gusta”, afirma.

SU VIDA COTIDIANA LEJOS DEL DEPORTE
Fue un jugador disciplinado, ejemplar e inteligente. Supo administrar su dinero que hoy le permiten tener una vida estable, pero eso no lo hace relajarse, al contrario, consiguió un nuevo empleo lejos del deporte y ahora junto a un grupo de personas van a diferentes partes en La Florida y hacen remodelaciones a casas y edificios y es algo que quería hacer, “probar algo diferente”, admite.

“Es una nueva etapa en mi vida, me encanta lo que hago. Estoy donde quiero estar, la vida es de seguir caminando y disfruto mucho estar con mi familia y darle lo mejor a mis hijos, eso no tiene precio. Yo estoy de manera legal aquí y eso fue a la posibilidad que me dio el fútbol y tengo buenas amistades porque me he encontrado gente con la que compartí en el colegio”, afirma.

Y precisamente al verse como la vida lo ha tratado, Guerrero se siente bendecido: “Cuando miro esto que estamos con nuestros hermanos hondureños que emigran, la situación incomoda que pasa el país en la parte política es algo que no me gusta y venirme hacia los Estados Unidos fue la mejor decisión de mi vida”, acepta.

Y agrega: “Da tristeza en lo que ha quedado mi país y no me gusta para nada la política, pero nos han manejado mal, ver lo bajo que ha caído y da impotencia todo lo que vemos por los medios”, dice resignado.

Y así, en pleno sábado viendo imágenes de la caravana de migrantes hondureños queriendo entrar a Estados Unidos, Iván Guerrero se despide porque quiere darle tiempo de calidad a su familia, el fútbol en cualquiera otra faceta que decida emprender, deberá esperar.

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