Entrenador de la infancia de Romell Quioto: "Cuando los dirigí lo hacíamos prácticamente con las uñas"

En DIEZ hablamos con don Luis Ramos, primer entrenador de Romell Quioto en su infancia en su tierra natal y de otros jugadores que hoy destacan en la Liga Nacional.

Por Edgar Witty

Mucho se conoce del delantero hondureño, Romell Quioto en cuanto a su exitosa carrera y sus orígenes, pero poco saben del primer entrenador que sembró en él sus cimientos de futbolista hasta convertirse en quien es ahora.

Por primera vez hablamos con Luis Alfredo Ramos quien desde hace más de dos décadas se dedica a entrenar niños en la comunidad garífuna de Río Esteban y como fruto de su sabiduría autodidacta es motivo de orgullo para él ver a sus muchachos en la primera división de Honduras.

Don Luis Ramos tiene 65 años, es padre de familia (5 hijos) y aparte de ser entrenador, se dedica a la agricultura y ganadería como medio de supervivencia.

Para ubicarnos, "Tiby", como le conocen a Río Esteban, pueblo de donde son oriundos jugadores como Romell Quioto, Marlon Ramírez, Elmer Güity, Luis Ramos, Roby Norales, queda en Balfate, Colón, a unos 61.3 kilómetros de La Ceiba.

Estas tierras están plagadas de talentos jóvenes que buscan cumplir su sueño en la Liga Nacional de Honduras o en otras disciplinas como el fútbol, atletismo, artes marciales mixtas o baloncesto.

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Equipo "Uno más" que dirige el entrenador Luis Ramos. text>

En pláticas con el señor Ramos, nos relata que "me he encontrado con varias experiencias dirigiendo a estos muchachos, aquí chicos buenos y eso me hace moverme, porque cuando se quiere hacer algo con ellos que tienen talento no se puede porque no hay oportunidades, por eso muchos de ellos no llegan a ser grandes jugadores".

Actualmente dirige a un equipo que se llama "Uno más" y sobre su experiencia como entrenador manifestó que "por gracia de Dios he apoyado a varios muchachos, uno de ellos es Romell Quioto, Marlon Ramírez, Elmer Güity, Crisanto Norales y varios que están en Liga de Ascenso; por la motivación que yo les he dado han llegado a los equipos".

PASAJE CON ROMELL QUIOTO

Antes de que Romell Quioto se diera a conocer en el Vida, fue dirigido por don Luis Ramos en Río Esteban a nivel de categoría Sub-15, acá destacó siendo un adolescente, que inclusive le llegaron a poner como apodo "Robinho" en referencia al delantero brasileño.

"Con Romell Quioto lo tuve desde un proceso con él en Sub-15 a nivel nacional, con él anduvimos por Tegucigalpa, San Pedro Sula, Tocoa para que él se diera a conocer. Creo que fue una de las cosas que le motivó para que sea un gran futbolista como lo es ahora. Siempre ha tenido buenas condiciones, en su momento cuando fuimos a Tegucigalpa le decían "Robinho" porque siempre sobresaltaba entre los demás muchachos", dijo.

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"Era un niño muy bueno para el fútbol, era despierto y ágil para hacer sus entrenamientos. Con Romell Quioto ganamos un campeonato aquí, siempre metía goles y la mayoría de las veces era el quien los hacía. Hoy me siento orgulloso porque él está jugando en un equipo bueno; y no solo por él, sino también por todos los muchachos que he ayudado, por esas cosas me enorgullecen porque son muchachos que han sabido aprovechar", añadió.

ETAPA DIFÍCIL

Es cierto que entrenar en una comunidad alejada de la ciudad es sumamente difícil y secundamos a Ramos al mencionar que "usted sabe cómo es la vida acá" puesto que muchas veces le ha tocado enseñar las bases del fútbol sin implementos deportivos y sin remuneración.

"Se sufre, a veces no teníamos transporte o pasajes para hacer los viajes. Sufríamos hambre, pero les enseñé a compartir. El sufrimiento de acá es conocido, pero me alegro que hayan encajado, cuando los dirigí lo hacíamos prácticamente con las uñas, porque no teníamos nada de implementos deportivos, pero con todo eso muchas veces llenaba botellas de piedra para que pudieran entrenar", reveló sobre su pasaje trabajando con niños.

"Esto lo hago de corazón, a mí me nació, yo no espero que un jugador me ayude, solo tengo la ilusión que ellos lleguen a Europa, no estoy esperando algo a cambio, solo quiero que Dios me ayude y me de esa luz para trabajar con jóvenes", cierra.

Este es el pasaje de Ramos, un hombre apasionado al fútbol que solo guarda con orgullo en su corazón cada paso que dan los jugadores a quien un día dirigió. Su felicidad es verlos triunfar y no se rendirá mientras Dios le siga dando fuerzas y sabiduría.

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