Agropecuaria, helados y comida costeña; así es la nueva vida de los hermanos Roy y Aldo Posas

Roy y Aldo Posas dejaron el fútbol y se han convertido en dos microempresarios que le apuestan a un futuro mucho mejor lejos de los terrenos de juego. La vida de campo y la cocina les juega un buen partido.

Los hermanos Roy y Aldo Posas ahora son empresarios en su natal Danlí, El Paraíso.
Los hermanos Roy y Aldo Posas ahora son empresarios en su natal Danlí, El Paraíso. *
Carlos Castellanos

Entre el olor de los químicos, el sazón de la comida costeña y la frescura de un helado, así ha cambiado el destino de la vida para los hermanos Roy y Aldo Posas, quienes después de decidir dejar el fútbol, han emprendido nuevos rubros lejos de los terrenos de juego.

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Las alegrías del fútbol no duran toda la vida para muchos y lo mejor es abrirse campos en otras actividades y es así como Roy y Aldo, retornaron a la zona oriental para comenzar una nueva vida.

Decepcionado por cierto trato al final de su carrera en el fútbol, Roy Posas tomó la decisión de dejar los terrenos de juego y emprender un nuevo camino.

"Siempre estoy en actividad física, pero más que todo me retiré por la cuestión de los salarios, ya no se estaba pagando al día y el jugador vive de eso en el fútbol. El estar caminando detrás de los directivos ya no me gustó. Yo tuve una operación en mi rodilla y no tuve el apoyo necesario, luego decidí retirarme del fútbol", comenzó contando.



El exdefensor de Motagua, Olimpia, Marathón, Necaxa, Valencia, Hispano, Atlético Choloma de la Liga Nacional y Heredia de Guatemala, ahora le ha tocado aprender todo lo que lleva la vida del campo y la venta de insumos para la agricultura.

"Estoy casado con Marlen Solórzano, tengo un hijo de 2 años que se llama Roy Sebastián y pues me dediqué al rubro de la agropecuaria: venta de abono y venenos para café, maíz, llantas para carros; porque aquí es una zona cafetalera y todo eso lo vendemos", explica

Dedicado a un negocio familiar ubicado a hora y media de la ciudad de Danlí, Roy Posas, junto a su esposa y sus suegros disfrutan la vida del campo y la vez le sacan provecho a la ventas.

"El negocio (Jehová Jireh) está ubicado en Campamento, Jamastrán, Danlí, El Paraíso. Es una línea que ya la manejaba mi esposa. Es que mi suegro compra y vende café y el mismo abono se le vende a los clientes de mi suegro, osea que el negocio está entre la familia", asegura el exdefensor.

Sin olvidar la pasión por el fútbol, el exjugador espera poder seguir divirtiéndose en la Liga de veteranos en la zona oriental del país.



"Fue un cambio rotundo, pero siempre me mantengo en actividad física para mantenerme bien, ya cumplí 36 años y ahora me voy a divertir en los veteranos. No me hubiera gustado retirarme tan temprano, pero la situación económica que había en los clubes me impulsó a tomar esa decisión de dejar el fútbol".

Con diferentes rutinas a las que tenía en su vida como jugador, Roy Posas hoy tiene que levantarse desde muy temprano para atender las obligaciones que le genera el negocio y su vida familiar.

"Un día normal para mí ahora es levantarme a las 5:00 o 6:00 de la mañana, estar en familia, luego salgo mis dos horas de ejercicio, luego me voy al negocio con mi esposa y a las 5:00 de la tarde cerramos. Ya después toca disfrutar a mi hijo y estoy tratando que siga los mismos pasos de seguir en el fútbol y las cosas que no las pude lograr yo, pues que las logre él, ese es mi sueño", asegura Posas.

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Muy bien acuerpado con el apoyo de su esposa y sus suegros, Roy Posas le entró al tema de la agropecuaria, en un mercado les favorecía por ser la zona más productiva del oriente del país.

"Aquí si no se fertiliza el café y el maíz no se cosecha, esa es la comida de la planta por eso es la línea que manejamos con mi esposa. Es un negocio grande, privado y se tiene en la misma casa de mis suegros; Maria Elena Solórzano y Secundino Solórzano. La casa de nosotros está a un kilómetro, pero en el mismo lugar llamado Campamento, Jamastrán" cuenta.

Además, Roy y su esposa mantienen una alianza de abastecimiento con una empresa fuerte de Danlí, misma que le permite complacer las necesidades de los campesinos de la zona.



"Tenemos un anexo con una empresa fuerte de Danlí que se llama Agrocomercial Gaytán y ellos mandan los camiones al lugar donde nosotros vivimos. Es que de Danlí a Jamastrán es una hora y media porque la calle está mala. Así es como ellos nos abastecen de insumos".

TAMBIÉN DEDICA A LA SIEMBRA Y VENTA DE HELADOS

La vida de campo te da mucha alegría y paz, pero también requiere sacrificio para alcanzar las metas que te propones. Es así que Roy Posas también ha emprendido en la siembra de maíz y frijoles.

"Cuando hay tiempo me toca sembrar maíz con mi cuñado (Joel Solórzano) o a mí solo y en ese momento me toca hacer las dos cosas: estar en el negocio de la agropecuaria y sembrar maíz", nos cuenta.

Posas se siente muy feliz con el hogar y la vida de campo que lleva, pero tampoco oculta que de una u otra manera se extraña el relax que se vivía en las concentraciones en su época de jugador.

"La vida de campo es pacífica y relajada, pero se trabaja fuerte y no es fácil andar con una bomba en la espalda fumigando o abonando. Ya me acostumbré, pero no puedo decir que no extraño las concentraciones, la competencia de los miércoles o domingos, pero llegó momento de retirarme y ahora me he adaptado a la nueva vida", cuenta el espigado ex defensor central que en su momento pasó por la Selección Nacional.

Más allá de las alegrías que vivió en el fútbol, este hermoso deporte también le generó ciertos ahorros, mismo que junto a su esposa han sabido aprovechar para construir este nuevo destino, donde también emprendieron una empresa de helados.

"Tengo una casa bonita con mi esposa, el negocio y puedo decir que el fútbol nos dejó algo y con mis ahorros los invertí en el negocio, también tenemos una empresa de helados en Danlí que se llama la Michoacana y me va más o menos bien, pero donde se ve mejor el dinero es en la agropecuaria".



El exdefensor se muestra feliz de la nueva vida que lleva, pero también no olvida que parte de esto es lo que le dejó el fútbol. "Aquí el dinero se gana bien, pero es más seguro, ya no se tiene que andar peleando con nadie. Gracias a Dios el fútbol me dejó mis ahorros y ahora no me falta nada. Gracias a Dios vivo relajado, el fútbol me dejó buenos amigos jugadores, entrenadores. Yo me siento realizado, sé que pude haber hecho algo más, pero no se dio".

La familia Posas-Solórzano han armado una dupla y ahora están emprendiendo a nuevos retos, mismos que esperan muy pronto se puedan hacer realidad. "Tengo un proyecto fuerte y primeramente Dios se pueda realizar y ojalá que me vaya bien", adelantó Roy sin desvelar de qué se trata.

ALDO POSAS SE DEDICA A LA VENTA DE COMIDA

El emprendedurismo de los hermanos Posas tomó rumbos distintos, pues Aldo Posas dejó los guantes y el marco para abrirse paso a un restaurante de comida al estilo costeño.

El exportero formado en las inferiores del Motagua, se quedó en su ciudad natal; Danlí, El Paraíso, donde hace tres meses montó su negocio y la aceptación ha sido muy buena.

"Aldo puso un negocio de comida costeña: Pollo, pescado, camarones con tajadas, hamburguesas y ha tenido una buena aceptación ahorita aquí en Danlí. Ese puesto lo abrió hace tres meses y se llama Al Balcón de Los Posas", nos cuenta Roy Posas.

Siempre apegado al cariño de su madre: Regina Ferrufino y Roy Posas, el exportero decidió estar muy cerca de la casa de su padres. "El negocio lo tiene en Danlí, Barrio El Carmelo y lo puso a la par de la pulpería Regina que es de mi mamá".

ROY POSAS TAMBIÉN ESTUDIA PARA ENTRENADOR

Con el gen del fútbol en la venas, el exdefensor no solo se ha arraigado a la vida del campo, sino que también aprovecha el tiempo para prepararse y seguir los pasos de su padre.

Roy Posas ya está cursando el nivel C y a diferencia de su padre, el exdefensor le apunta a los banquillos como entrenador, pero no de porteros.

Con mucha dedicación y entrega, los hermanos Aldo y Roy Posas han emprendido este camino fuera del fútbol, donde la vida les sonríe de buena manera.

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