La Villa Olímpica, casa de los atletas hondureños, sigue abandonada, deteriorada y sin fecha de reapertura

Tras más de un año de estar cerrado, el complejo José Simón Azcona, no tiene fecha de reapertura, los atletas claman por ayuda mientras las instalaciones se deterioran cada día aún más. Unas 40 familias se mantienen refugiadas tras los huracanes en noviembre.

Álvaro De La Rocha

8:00 de la mañana. La hora que hemos destinado para citarnos en las instalaciones del Complejo Simón Azcona, al que todos popularmente conocemos como la Villa Olímpica y lo que en tiempos normales seguramente no haríamos debido a la gran cantidad de personas que se citaban al lugar, hoy lo podemos hacer sin ningún obstáculo.

Aquel lugar concurrido lleno de vida, de ruido, que abría sus puertas y gimnasios para los deportistas de élite y los amateurs es hoy todo lo contrario a lo que siempre fue.

Desde la entrada se puede ver y sentir como si de un pueblo fantasma se tratara; poca gente, nada de deportistas, aficionados... y apenas se puede escuchar el sonido de las hojas secas contra el pasto mientras el viento sopla y las levanta. La soledad y la quietud predominan el ambiente; es una realidad alterna a la habitual, es una realidad a un año de la pandemia que abatió al mundo y el deporte no estuvo exento de esto.

Una vez adentrados en las instalaciones del complejo deportivo se puede ver el deterioro del establecimiento, es claro el abandono que ha sufrido el polideportivo. A lo largo se puede escuchar algo... es el sonido de un peloteo... es el sonido de una pelota que rebota, de color verde y es de tenis que al impactar contra la raqueta produce el inequívoco sonido del deporte blanco.

Un par de muchachos, aunque en realidad son 4, juegan sus partidos uno contra uno y de esa manera nos dan las primeras señales de vida de deporte que estábamos buscando. Sin embargo, serán los únicos deportistas a los que veremos durante todo nuestro recorrido.

VER FOTOS: Deteriorada y abandonada, así luce la Villa Olímpica en Tegucigalpa

Lo que sí se puede ver con facilidad son los albergues que hoy sirven como hogar de quiénes perdieron todo durante las tormentas que impactaron a nuestro país a fines del año pasado; son aproximadamente 43 familias que ocupan, lo que previo a la pandemia, era el parqueo principal para las pistas de natación. Ahí, también las autoridades nacionales están presentes con algunos activos en la entrada.

Son 7 meses los que llevan ya estas personas viviendo ahí, el tiempo que ha pasado desde que desafortunadamente perdieron su vivienda; al acercarnos nos cuentan su historia y cómo, aparentemente, les estarían pidiendo dejar los albergues a partir de este lunes.

María Berta Zelaya, de 79 años, nos hace saber que "dicen que el lunes debemos irnos, hay muchas circunstancias, dicen que nos van a dar una casa, un bono, pero a muchos no le han dado ese bono. Yo no sé nada de eso", comenzó. Doña María admite con dolor que el paso de los huracanes Eta e Iota fue catastrófico para su familia: "En mi caso, el huracán me destrozó la casa, me la botó, está destrozada. Necesito muchas cosas para arreglarla. Llevo 5 meses de estar acá (albergada), estoy con mi hija y sus dos niños. A muchas personas se le cayó toda la casa y nadie les ha ayudado, dicen que L8,000 nos van a dar pero nadie nos ha dicho nada".

Mientras el relato continúa, el dolor se hace presente en ciertos momentos en que se le quebranta la voz, por lo que mejor decidimos parar y terminar la breve charla con un deseo y un ánimo para lo mejor en el futuro inmediato.

Instalaciones deterioradas

Volviendo al recorrido, profundizamos en las instalaciones de los gimnasios; comenzando, como corresponde, por el principal, el número uno. Aquel que refugiaba los sueños de pequeños niños, pero sobre todo niñas, por ser gimnastas, en este momento se encuentra vacío, sin nada de lo que alguna vez tuvo; ya no se miran los aparatos fundamentales del deporte de la elasticidad: las barras fijas, los caballos con arcos y los anillos han dejado su lugar, el suelo característico de la gimnasia, tampoco se encuentra.

Es un salón completamente vacío, que ha quedado desnudo y al cual solamente se le puede mirar el cemento que es lavado con agua a presión por tres laburantes. Al observar las gradas, el color aqua que alguna vez fue el original se encuentra cubierto por el inconfundible color café, característico al polvo reunido cuando un lugar no es aseado constantemente.

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Nos fuimos al dos, el de baloncesto que compartía escenario con el voleibol es hoy el lugar principal de albergue para las familias afectadas de la capital. Colchonetas en el suelo y algunas champas creadas por la gente salta fácilmente a la vista cuando se entra.

Un perrito de pelo blanco con café corretea y alegra el día de los niños que junto a él juegan y se divierten. Sin entender muy bien por qué están ahí, los pequeños disfrutan de su peludo amigo con la inocencia que todos alguna vez tuvimos.

Atletas hondureños, desesperanzados

El reloj marca cambio de hora, ya son las 9:00 am, justo el momento en el que debía y aparece nuestra invitada; Sara Pastrana, la nadadora de élite que debió representar a Honduras en los Juegos Olímpicos de Tokio, se junta con nosotros para charlar un poco más acerca de su momento actual y cómo ha decidido no participar en las Olimpiadas que se trasladaron para julio de este año.

Sara admite que, por primera vez en un año, pisa las instalaciones de la Villa Olímpica. La piscina central se impone a la vista al estar sin agua; completamente vacía a lo largo, ancho y profundo de sus dimensiones.

Pastrana nos cuenta que su actual estado sin el líquido es perjudicial para el material de la piscina ya que el piso podría rajarse; el motivo de su actual estado es debido a que un generador de energía se dañó en estos meses y al no funcionar el agua de la alberca no tenía formar de filtrarse y quedar limpia.

14 de marzo del 2020, la fecha marcada en el calendario de Pastrana para competir en San Pedro Sula, apenas unos días después de su cumpleaños 21 debía participar en una contienda nacional; pero la amenaza del Covid-19 ya era también una realidad en Honduras, tanto así que el evento fue cancelado y sólo 24 horas después el país se paralizaría, literalmente, por el confinamiento impuesto por las autoridades.

Sara, que comenzó a nadar a los 11 meses, admite que los primeros meses fueron entrañables, disfrutables, por fin tenía un tiempo para recuperar y descansar. Sin embargo, las malas noticias comenzaron a impactar el mundo del deporte y así fue como los grandes eventos deportivos del 2020 fueron cancelados uno a uno; la Eurocopa, la Copa América y, por su puesto, los Olímpicos de Tokio fueron retrasados.

"Estoy tranquila con mi decisión, es definitiva. Desde octubre tomé la decisión de no participar en estos Juegos Olímpicos (...) No tengo tiempo para preparame, mi cuerpo no es una máquina, son 6 meses mínimo de preparación para poder alcanzar un buen rendimiento". Pastrana menciona que su deseo y petición es "que la Villa Olímpica se reabra para los atletas, es la única instalación en Tegucigalpa que los deportistas tienen para sus entrenamientos. Solo quiero que abran la Villa para los atletas de alto rendimiento, no quiero que saquen a las personas de sus albergues, pero creo que sí se puede convivir con las medidas de bioseguridad", indicó.

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En esta situación, todo es directamente proporcional. Mientras el tiempo del parón por la pandemia se extiende, el olvido por los atletas y las instalaciones de la Villa Olímpica también. Es por eso que Sara Pastrana, que ya fue atleta Olímpica en Río 2016, pide que las instalaciones nuevamente estén en funcionamiento al menos para los deportistas de alta exigencia que ahí se forman y se preparan para las competencias donde finalmente representan a nuestro país.

La Villa Olímpica, la histórica casa de los atletas hondureños, la meca de muchos deportes, aún no tiene fecha de reapertura. Ni para los atletas que necesitan y piden volver a sus disciplinas, ni mucho menos para los deportistas amateurs que por ejercicio o divagación visitaban el complejo.

El ruido, la alegría, la vida del complejo deberá seguir en espera, en pausa, por ahora el silencio y la quietud seguirá predominando. A un año de la pandemia, el polideportivo vive sus horas más solitarias.

VER: Sara Pastrana: "Hay familias que viven de la natación, incluyendo la mía, y nos están olvidando"

"TODO ESTÁ CONTROLADO POR COPECO, NO PODEMOS HACER NADA"

Respecto a esta situación y a la que vive actualmente el deporte olímpico en Honduras, el presidente del Comité Olimpico Hondureño, Salvador Jiménez Cáceres, dejó en claro que la responsabilidad del abandono a las instalaciones no recae en sus hombros, pues estas no pertenecen al ente, sino a las autoridades.

“Lo que yo sé es que en la Villa en taekwondo están entrenando algunos atletas priorizados y juveniles, al igual que judo, haciéndolos con las medidas de bioseguridad. Remo en Puerto Cortés, tenis de mesa lo hacen desde sus casas. Los de lucha están en Hungría en un clasificatorio y de pasar irían a Bulgaria en mayo. Los demás están en su localidad, a todos ellos les estamos pagando sus entrenadores con el dinero que nos da el Comité Olímpico Internacional”, dijo en entrevista a DIEZ.

“Lo cierto es que parados todos no están, solo que la Villa Olímpica no está habilitada en su totalidad. Yo no voy ahí desde el 13 de marzo del 2020, pues trabajamos desde la casa”.

La Villa, que se encuentra habitada por familias damnificadas por los huracanes Eta e Iota en noviembre, aún no tiene fecha de reapertura y don Salvador asegura que quien está encargada de las instalaciones es CONAPID junto al Gobierno.

“Desde el parqueo de la natación y de nuestras oficinas están las carpas de los damnificados. No creo que podemos apertura la villa pronto, según las noticias no hay posibilidad de trasladar a las familias a otro lugar ya que no hay donde moverlos”.

“Todo está cerrado en poder de COPECO, no podemos hacer nada porque son instalaciones del CONAPID, y eso están en las manos del Gobierno. Nosotros no tenemos ninguna potestad para eso, pues ellos nos privaron de las instalaciones, pero tampoco las autoridades han dado un lugar para entrenar” explicó.

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