Tal vez muchos no lo conozcan, pero hablamos del goleador histórico del equipo Central Larroque. Este jugador ha alcanzado la fama por un motivo muy distinto a sus goles: abandonó el fútbol para donarle parte de su hígado a Milo, uno de sus sobrinos, y salvarle la vida.
Desde que el pequeño nació, los médicos supieron que algo no iba bien en el hígado del tercer hijo de Natalia, la hermana mayor de Benítez, y de Willy, su cuñado. La única solución de salvarle la vida del pequeño pasaba por un trasplante, que sólo podían hacer por un tema de compatibilidad la madre o el delantero, informó Diario El Clarín.
'Cuando me lo dijeron ni lo dudé. Tenía claro que debía abandonar el fútbol. Pero no me importó. Es más, jamás me voy a arrepentir de lo que hice', ha declarado a este rotativo Alejandro Benítez, quien ha recordado que cuando entraron en el quirófano surgieron un par de inconvenientes que estuvieron a punto de tirarlo todo por tierra.
La intervención duró aproximadamente siete horas para él y 12 para el pequeño Milo. 'Entró muy mal al hospital, estaba desnutrido, de color verde... Pero ya está recuperando. Creo que si sigue así, va a terminar jugando él en Central Larroque', bromea el ahora exjugador, quien va a ser padre a finales de año y no sabe si algún día le contará lo que hizo por su sobrino.
'Es un acto de amor. Si se entera será porque alguien más le contó. Creo que es lo que cualquiera haría por un ser querido', cerró diciendo este jugador que pasa a la historia no por anotar un gol, sino por salvarle la vida a su sobrino.
2017-09-30
En el mundo del fútbol podemos encontrar una infinidad de historias, tanto bonitas como tristes. Un de ellas es la del argentino
Alejandro Benítez Lulo, futbolista en el
Torneo Argentino C.