Internacionales
2012-09-16
El Atlético de Madrid transformó una fiesta en un susto. Dos semanas después de maravillar al mundo con su exhibición en la Supercopa de Europa superó al Rayo Vallecano en un partido de lo más extraño (4-3).
Diego Costa se unió al ponerse el traje de líder. El brasileño, sorpresa en el once, dio dos asistencias, inició el tercero y forzó el penalti del cuarto. Le facilitó el trabajo la inocencia defensiva del Rayo, que reaccionó en el tramo.
Con su planteamiento atrevido se plantó 'Paco' Jémez en el Calderón. No le importó la entidad del rival para alinear a tres defensas y tres delanteros. Un esquema que le viene dando resultados y decidió no tocar. Así que tuvo más posesión de balón, en parte porque el Atlético se lo concedió, pero le costó pisar área y generar oportunidades.
El equipo de Simeone lograba robar en zonas peligrosas y lanzaba contragolpes, aunque le costó en la primera mitad dar el último pase.
Así, las ocasiones hasta el descanso se contaron con los dedos de una mano. Primero un disparo de Gabi que despejó Dani, después un zurdazo de Falcao que se marchó desviado y, a la tercera, a la media hora, acertó el Atlético.
Diego Costa dio la primera de sus asistencias desde el perfil izquierdo del área para que Mario Suárez embocara en el segundo palo. No llegó la ayuda del centro del campo del Rayo y, en un planteamiento tan arriesgado, si nadie está atento a la incorporación de la segunda línea rival se paga caro.
JUGARON CON FUEGO
Luego Arda Turan tuvo el segundo con un toque de vaselina que sacó un defensa bajo palos. En la segunda mitad se mantuvo el guión, pero esta vez con más agresividad colchonera. Diego Costa volvió a asistir y el rematador fue Koke.
En una jugada idéntica, poco después, Diego Costa lanzó a Juanfran, que dio otro pase de la muerte que embocó Arda Turan. Más tarde el brasileño provocó un penalti de Javi Fuego que transformó Falcao, que prolongó así su prodigiosa racha.
Entonces se despistó el Atlético, que jugó con fuego y estuvo a punto de quemarse. El Rayo Vallecano, casi sin quererlo, acortó distancias con un doblete que Delibasic ni siquiera celebró.
Ni el montenegrino confiaba en la remontada. Pero le dio tiempo a Leo Baptistao de hacer otro y de realizar una jugada en el descuento que encogió el corazón del Calderón. Courtois detuvo el balón sobre la línea y el Atlético sumó tres puntos con un gran Diego Costa y un gran susto.