Jonathan Rubio enaltece a sus abuelos con sus dos Premios Diez

Don Rodolfo es, quizás, la persona preferida del seleccionado nacional y hace un año fue diagnosticado con cáncer. La emoción de él fue enorme al recibir los premios.

Fredy Nuila

La frase "los amo y son muy especiales" deja de manifiesto el sentimiento que emana del seleccionado nacional hondureño Jonathan Rubio cuando de don Rodolfo y doña Nohemi se trata.

En un extenso diálogo que concluyó con una videollamada a Jonathan hasta Portugal, donde juega para Tondela, concluyó la entrevista con sus patriarcas con motivo de la doble consagración de su nieto en los Premios Diez 2019. La misma sirvió, incluso, para conocer los orígenes del atacante.

El talentoso jugador, de 23 años, prefirió que DIEZ llevara los dos galardones que se adjudicó hasta la colonia Juan Ramón Molina, lugar donde dio sus primeros pasos en el 'deporte rey' de los catrachos y en el que vive los padres de su progenitor Juan Luis Rubio.

"Primeramente darle gracias a Dios porque realmente es Él quien le ha concedido los sueños al niño, muy feliz por ver la empatía que la gente le tiene a pesar de que no ha jugado aquí... Lo han acogido con amor", agradece Nohemi, su abuelita, al momento de cargar el galardón de Mejor Jugador de la H.

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Ella, como mujer empoderada que es, eligió que así fuese y don Rodolfo, como caballero de la vieja usanza, aceptó sin mediar palabra aceptó el honor de alzar el cetro de Mejor Legionario.

Son esposos hace más de 55 años y hace uno él combate como todo un guerrero un cáncer de garganta que le ha dificultado el habla. Pero poco le importa porque lo que más quiere es dedicarle unas palabras a su nieto preferido...

"Si me puede escuchar, que creo que va a ser complicado, esto es uno de los primeros premios que van a trazar la vida futbolística de él, ya está en el camino y piensa en serio echarse a la Selección a la espalda y llevarla a Qatar", expresa con dificultad este maestro de profesión y ex delantero de Real España.

De ahí viene, dicho sea de paso, el amor del jugador por la Máquina... Pero retomando las sentidas palabras de don Rodo, no dudó en expresar que "esa idea" de comandar ofensivamente a la Bicolor "se la inculcamos y no creo que sea abusivo pensar en ese plan, el camino no es fácil, es largo pero no imposible".

Don Rodolfo quiso dedicarle unas palabras a su nieto por la obtención de dos galardones en la gala de los Premios Diez correspondiente a 2019. Lo hizo con su infaltable compañera de vida, Nohemi, quien estaba muy atenta a lo que decía con las dificultades que el cáncer de garganta le produce.

A su juicio, su nieto "es un cipote de Selección que no juega para él, juega con los 11 y para Honduras; tenemos fe en él, desde chiquito pensamos que podía lograr estos premios"... ¡Vaya que el tiempo les está dando la razón!

"¡Abuelito, el patriarca, lo amo!", soltó con sensaciones de ternura el futbolista formado en Juventud Henerma y propiedad del Huesca español. De paso, y en el contacto telefónico que en plena entrevista se improvisó, mandó a decirle a la gente que votó por él que "gracias a Dios y a todo el pueblo hondureño, les agradezco mucho ese apoyo".

En la categoría Mejor Jugador de la H, Jonathan Rubio arrasó con un 45% de las votaciones. Solo el capitán de mil batallas, Maynor Figueroa, le hizo sombra con el 17%.

NIKITA CHRUSCHTSCHOW

El gran líder político de la ex Unión Soviética es el espejo de determinación que don Rodolfo Rubio trató de fomentarle a su cipote la última vez que lo vio, justamente para las fiestas navideñas en suelo portugués.

Reconoce, como dijo antes su señora, que el fútbol "es una acción sinérgica, 11 contra 11", por lo que aplica la metodología de Chruschtschow ya que en el "se ataca y se defiende. Es una batalla".

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"Estoy bien contento. Él tiene la humildad de quien sabe entender las cosas, no es un niño altanero y su humildad es plena, creemos que la oportunidad que le están dando en la Selección va a ser bien empleada por él y sus compañeros", cerró apuntando el mandamás de la familia Rubio.

Jonathan no tiene más que gratitud por los suyos: "La verdad le doy gracias a Dios por sus vidas y sé que me les va a dar más salud para compartir estos momentos", esbozó con una emoción visible.

Doña Nohemi es muy elocuente y refleja el sentido de gratitud que hace destacar a Jonathan sobre el resto. Ella eligió recibir el Premio Diez a Mejor Jugador de la H; el de Mejor Legionario lo tomó su esposo Rodolfo.

Su abuelita lo trata de "amor bello" y recuerda que "desde pequeñito le gustó el fútbol... Tenemos un nieto mayor -Ricardo- que vivía con nosotros y pasaba bastante con Jonathan, se ponía a jugar con el niño, lo bailaba" y enseñó un poco la pasión por el juego aunque lo traía en las venas...

Eso sí, el papel de sus papás es, según doña Nohemi, parte fundamental de quien este doblemente ganador de los Premios Diez 2019 es: "Ya cuando tiene siete años fue el papá, Juan Luis, a través de una profesora que lo llamó, vio las cualidades de él y lo llevó al Honduritas, su primer equipo".

Rememora que "cuando el niño comenzaba a caminar lo que le gustaba era la pelota" al igual que sus otros dos hermanos, Caleb y Juan David. En cuanto a poner los lazos familiares solo por debajo del Todopoderoso, estima que es "lo que sus padres le han inculcado, es trabajo de sus padres...".

Y en ese amor desbordado por los suyos aparece la relación del deportista con su abuelo: "El niño con él siempre, Rodolfo lo aconseja desde que estaba pequeño. La imagen de él en la vida de Jonathan se la inculcaron sus padres".

LA SELECCIÓN SIEMPRE FUE SU SUEÑO

"Cuando no lo convocaban yo le decía: 'Hijo, no se aferre a Honduras, nacionalicese de otro país'... Pero él me decía: 'No abue, yo nací en Honduras, yo voy a jugar con mi país'", rememora lo que no hace muchos meses le aconsejaba a Jonathan.

Es sincera doña Nohemi al decir que "como seres humanos queríamos verlo en una Selección y mirábamos que acá era casi imposible que el niño jugará porque no se había formado acá sino en Europa, entonces es difícil que los entrenadores de las selecciones conocieran su juego".

Desde Portugal y en el mismísimo momento de la entrega de sus dos galardones a sus amados abuelos, Jonathan Rubio aprovechó para reiterar su agradecimiento a quienes votaron por él en los Premios Diez 2019.

Pero Fabián Coito ha jugado un rol preponderante en su adaptación al 'equipo de todos' y ese primer contacto exitoso con el mismo. "Agradecemos al entrenador que tenemos ahorita que, sin conocerlo, le dio un voto de confianza; a sus compañeros que lo han recibido y no ha habido rechazo", valora.

Tampoco deja de lado "al pueblo, esa afición que cuando oí que le decían '¡Rubio, Rubio!'" en el triunfo 2-1 ante Chile le causó una emoción inexplicable que sigue inflándoles el pecho de orgullo en el núcleo familiar.

Relata que entre sus pertenencia "tengo una nota donde él salió en una página completa de DIEZ y que orgullo porque estaba chiquito y ya había salido campeón goleador bilingüe".

En vacaciones le espera nuevamente con las pupusas, baleadas, yuca con chicharrón y sopa de frijoles que tanto le gusta y añora merced a esa década que lleva fuera de su patria.

Lo califica como "un niño tan especial por su humildad, sobre todo porque es bien difícil hallar en una persona con tanta humildad". A ello agrega un deseo que, seguramente, es el de todo un país: "Esperamos ir Qatar".

En el Premio Diez a Mejor Legionario fue aún más sólido el triunfo de Rubio con el 63% de los votos. Brayan Moya, nuevo jugador de Águilas de Rionegro de Colombia, fue segundo con el 17% de las preferencias.

JONATHAN ATENDIÓ A DIEZ DESDE PORTUGAL

El hombre en cuestión cuya historia ha sido contada por estos dos personajes de vital relevancia en su vida, también platicó con DIEZ. En su caso desde Portugal, donde quiere crecer con Tondela en beneficio natural de la Selección Nacional.

"Agradecido primeramente con Dios, todas las personas que votaron por mí y me apoyaron; es algo bonito poder ganar al lado de compañeros que también lo hicieron muy bien, también felicitarlos a ellos porque solo el hecho de ser nominados ya es importante. Estoy muy feliz", destacó Rubio Toro.

Jonathan Rubio y su familia vivieron su momento más emocionante con la Selección de Honduras en noviembre pasado que anotó a Chile el tanto del triunfo en el amistoso jugado en el Olímpico Metropolitano.

De los agradecimientos suyos no se escapa nadie: "A mi familia, todo el pueblo hondureño que me ha apoyado, las personas que están día a día conmigo, mi novia".

Con la mira en el futuro, Jonathan deja en claro que "tengo varios objetivos: seguir en primera división de Europa, sumando minutos con Tondela y consolidándome; con la Selección, igualmente, poder seguir cumpliendo los objetivos que tenemos, ser campeones de la Liga de Naciones y empezar bien el Hexagonal".

Se despide afirmando lo que el patriarcado que fue condecorado en su lugar constató: "Soñé muchas veces con vestir la camiseta de la Selección, fue un orgullo enorme, la primera vez siempre es especial y nunca lo voy a olvidar; el primer gol fue algo emocionante, son sentimientos que no se pueden describir con palabras".

Enhorabuena, Jonathan Josué Rubio Toro. La familia celebrará el doble en estos Premios Diez gracias a ti, mientras su adorado Rodolfo pelea su batalla particular y sigue guiándole junto con doña Nohemi con su sabiduría.

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