Liga Hondubet

'Cuando llegué a Honduras solo tenía 20 dólares”

Sabores de Colombia trae Con Sello Femenino en una extendida historia de Luis Castro, quien encontró todo en su segunda nación, Honduras.

2012-04-25

Cuando conocí a Luis Castro recuerdo que estaba en una entrevistaba con Charles Córdoba su “paisa” y me dijo que siempre leía Con Sello Femenino. Por eso cuando lo llamamos ni dudó en aceptar, solo bajo una condición y era llevar a sus dos princesas (Kelly y Juliett). Fuimos a Sabores de Colombia a probar las delicias culinarias del país cafetero.

Sos de Santa Martha, Colombia, ¿cómo fue crecer allí?
Tuve un niñez bonita, aunque algo dolorosa porque mi papá murió cuando yo tenía nueve años, pero tuve una mamá que supo hacer los dos papeles. Me dio todo a mí y a mi hermano. Siempre me apoyó mucho, aunque no es de su agrado tanto porque dice que perdió los mejores momentos de su vida conmigo porque me fui a otra ciudad a jugar.

¿Crecieron separados?
Sí, porque como a los 14 años me fui a jugar a Medellín, donde hice mi carrera. Siempre iba a verla, pero todo por perseguir mi objetivo de ser un jugador de fútbol profesional y hoy te puedo decir que es un sueño cumplido.

Claro. Siento mucho lo de tu papá, ¿de qué falleció?
Una fibrosis pulmonar, es como un humo en el pulmón. él era ingeniero químico y pasaba expuesto a alcohol, formol y otros. Pero él en medio de su ignorancia, creyéndose el más fuerte no usaba la protección industrial, una máscara. él absorbió eso durante 8 años, le dio una gripe que lo internó y lo terminó matando.

¿Tu hermano es mayor o menor?
Es mayor, él tiene 29 años. Nosotros estábamos muy pequeños, pero creo que mi mamá redobló esfuerzo. Ella es una señora que dio todo por nosotros y gracias a ella somos lo que somos.

¿Dejaste los estudios?
No, yo terminé, pero desde que estaba pequeño y con la influencia de mi papá que también jugó fútbol en un equipo en segunda división. Siempre desde niño tenía la idea de jugar a la pelota.

¿Tu padre te inspiró?
Sí, me acompañaba también a los partidos. Era algo que lo miraba como un hobby, luego al pasar el tiempo lo fui viendo como una profesión en la que podría salir adelante. Entonces, al terminar los estudios ya podía dedicarme al fútbol porque mi mamá tenía una regla en la casa que cuando terminara el bachillerato, entonces podía decidir si me iba a jugar, mientras tanto no.

¿Sentís que te dedicaste al fútbol por acercarte más a tu papá?
Bueno, yo sé que si mi papá estuviera vivo, él estaría muy orgulloso de que jugara fútbol, que fuera a selecciones y demás. Donde sea que esté, él sabe que su hijo está cumpliendo lo que él algún día no logró ser.

¿A dónde te fuiste al terminar el bachillerato?
Recuerdo tanto que fue un 7 de diciembre de 2000 que terminé y al darle el título a mi mamá, ella me dice: “¿Y ahora?”, y yo le dije, “ahora me voy”. Me pidió que no lo hiciera, que estudiara, entonces me dijo que me daba una oportunidad, pero que si me iba y regresaba no volvía a salir de la casa. Y lo tomé.

¡Qué fe…!
Sí, fuimos entonces con un tío que tiene una escuelita de fútbol y fue él quien me recomendó a Independiente de Medellín donde llevó unos jugadores a una prueba. Me quedé y formé parte del club desde 2001 hasta 2008. Hice divisiones menores, debuté en fútbol profesional, formé parte de la Sub-17 y la Sub-20, pero después vino algo que no sé cómo llamar, pero así como diríamos en el argot popular, pues uno de repente cree que todo lo tiene y me creía Dios, el súper jugador, pero todo lo hacía mal.

¿Qué edad tenías?
Tipo 20 años ya me creía una estrella, no escuchaba consejos y comenzaron los errores...

¿Malas decisiones?
Eso mero me llevó a que el equipo que me dio todas las oportunidades me entregara mis papales y dijeran que me fuera. Bueno, pasó eso y llamé a mi mamá y le dije que iba para la casa.

¿Tu oportunidad se terminaba?
No me dijo ni hola, sólo me dio el dinero y me dijo que me fuera a matricular a la universidad. Le pedí que me diera una semana, pero me exigió que fuera ahora. En el trayecto a matricularme, yo pensé: “Si lo hago no juego más nunca”. Y como mandado por Dios me llamó el técnico Carlos Mario, que me ofreció irme a segunda división.

¡Qué suerte…!
Sí, pero era un golpe a mi ego como jugador después de venir de jugar de primera y la selección. Pero lo tomé y con el dinero que me dio mi mamá me fui. Ella no supo, porque no regresé por las maletas ni nada. Sólo la llamé y le dije que estaba en Caucasia. Porque si regresaba ella no me hubiera dejado ir. Le pedí que me enviara la ropa. No quiso, pero mi hermano sí lo hizo, ja, ja, ja.

Pero, ¿te apoyó después?
Sí, claro. Siempre. Ya yo iba a verla a la casa y todo tranquilo. Estuve dos años y después pasé a Academia Compesar en Bogotá, luego a Deportes Quindío y estando ahí fue cuando pensé que no volvería a jugar. Ya era todo muy difícil.

¿Pero?
Llegó una tarde alguien que me dijo que quería traer jugadores a Honduras. Yo le dije que si para el viernes me solucionaba las cosas, yo me iba. Y el miércoles a las 11:00 de la noche me dijo que yo salía el jueves a las 7:00 de la mañana para acá.

¿Nada te amarró, tenías novia?
No, ya no estábamos más juntos, pero aparte he sido de las personas que cuando quiere algo tiene que buscarlo y aunque alguien vaya a sufrir se debe decir siempre la verdad. Yo siempre he sido muy franco y directo con la gente, no me gusta la mentira.

¿En qué año fue?
En junio de 2007, en mi bolsa cuando llegué a Honduras sólo tenía 20 dólares. No tenía más.

¿Qué sabías?
Que iba para el Real Juventud y ya. Mi mamá sólo me decía que me iban a matar, pero yo sí me quería venir. En serio que sólo recogí mi maleta con tres calzonetas, camisas y unas chancletas que estaban dañadas.

¿Y los tacos?
No tenía nada. Me vine como estaba. Llegué acá un jueves 27 de junio, nadie me fue a buscar, estaba en San Pedro Sula y por allá como a la hora vi a un señor con un papel que decía mi nombre. Me monté en un carro y me llevaron a Santa Bárbara, donde álvaro Pérez, un doctor de allá que es una gran persona y amigo.

¿Qué tal el viaje?
Yo miraba monte y monte y monte y decía: “¿A dónde voy, Dios mío?”. Dele y dele, pero ya luego de un par de horas llegamos y voy con don Virgilio Reyes en una paila y me llevan a un cuarto con un calor increíble y no había nada. Ahí me recibió Carlos Paes de Oliveira, él me dijo que me fuera a su cuarto y me preguntó: “¿Querés fresco?”, yo le dije que no.

¿No querías?
No sabía qué era, ja, ja, ja, es una gaseosa para mí. Ahora ya sé.

¿Y luego?
Me encontré con Charles que me conocía de Colombia y nos empezamos a llevar. Así comienza mi camino desde Santa Bárbara hasta llegar a donde estoy hoy.

¿Te arrepentís de haberte venido para acá?
Jamás, jamás. Creo que independientemente de cualquier cosa, yo nací en Colombia, pero yo amo este país, me ha dado todo y lo que no pude conseguir en mi país lo he tenido acá. Vine a encontrar el amor de mi vida, pero nunca me voy a arrepentir.

¿Cómo te trataron en Santa Bárbara?
Es como mi segundo hogar, pasé muchas cosas, pero jamás me acosté sin un plato de comida. Con muy poco dinero, pero nadie me desamparó. Gente muy hospitalaria y quisiera vivir el resto de mi vida en Santa Bárbara.

¿Cuánto estuviste en el Real Juventud?
Estuve tres años y cuando descendemos es cuando me di cuenta que estaba enamorado de Kelly.

Explicame eso...
Porque me llamó el profe Carlos Martínez la primera vez y me pidió que me viniera a La Ceiba, pero en ese tiempo la relación no estaba muy bien. Charles sí se vino, pero yo pensé “si me voy la pierdo”. No sabía qué hacer.

¿Y qué pasó?
Le dije que iba a firmar en segunda división por ella para quedarme allá. Y firmé. Pero me dieron un pasaje para ir a Colombia Y yo le dije que iba a volver, pero no me creyó. Yo tenía claro que era ella con quien yo quería estar y me di cuenta lo enamorado que estaba, tuve mil novias, pero nunca me había enamorado. Si les hice daño les pido perdón. En fin, me voy a Colombia y el mismo día ella se enferma, le prometí hablarle de Panamá, pero no lo hice.

Típico…
A los cuatro días lo hice y supe que ella me amaba. Luego de un mes, regresé. No era de muy buen agrado en la familia por ser un jugador de fútbol, pues en Honduras es una profesión mal vista. Le pedí una oportunidad de estar con ella, luchando contra cualquier obstáculo y ya faltando unos ocho meses para iniciar el torneo con Real Juventud, la mamá me ofrece que me vaya a vivir con ellas.

¿Te la ganaste?
Era una señora bien hermética. Recuerdo una vez que me levanté muy temprano para acompañarla a la estación de bus porque iba a Tegucigalpa y fue cuando me dijo: “por qué en vez de pagar un cuarto no me iba a vivir con ellas”.

¿Te fuiste?
Sí, lo hice, me trataron de lo mejor. Y fue cuando me llaman para venir al Vida de nuevo.

¿Qué hiciste para que Kelly se viniera con vos?
Ella tenía un buen trabajo allá y era muy querida en ese lugar. Me vine entonces yo primero y viajaba cada vez que tenía tiempo. Viví un año solo en La Ceiba y tuvimos problemas terribles que casi nos cuesta la separación, más que todo por errores míos.

Pero, ¿y entonces?
Dije que tenía que luchar y seguir luchando. Entonces pasé muchos problemas y casi no dormía, por lo que antes del siguiente torneo me fui a la casa y le dije: “o renunciaba al trabajo o a Luis”.

¿Fue un ultimátum?
Sabíamos que tenía un buen trabajo, pero me dijo que no era así de fácil. Me dijo entonces que me fuera yo solo y me acomodara. Y fue cuando le dije que la esperaba tres meses, si no llegaba, pues…

¡Qué bella que llegó…!
Sí, puso la renuncia y se vinieron para acá a vivir. La llegada de ella ha sido como la tranquilidad que siempre necesité, pues llegó en el momento justo. Ya no tenemos problemas... bueno sí los normales de día a día.

¿Cómo es la vida en familia?
Tengo un buen ejemplo de mi papá y el poco tiempo que estuvo, trato de implementar ahora lo que puedo. En mi caso soy celoso, muy celoso, pero porque no quiero que me les pase nada. Cuando yo tengo libre trato de dedicarles todo el tiempo a ellas, complacerlas, pero cuando papá no está en la casa, nadie sale.

¿Por qué?
Me da miedo que me les pase algo y sería algo que no me podría perdonar. Cuando yo no estoy no salen, por eso cuando sí lo estoy aprovechamos.

¿Solamente en La Ceiba?
No, en donde estemos. Esa es una regla mía de mi casa, de mi hogar. Si hay emergencia, claro, pero si es para otras cosas no. La desconfianza no es con ellas, es con lo que se vive a diario en el país, porque en quien no confío es en los demás. Da mucho temor.

¿Qué es lo más difícil de ser papá?
Las preguntas que te hacen porque te agarran fuera de lugar.

Algún ejemplo...
Mi hija me preguntó cómo se hacen los bebés. Ajá, ¿qué contestás ahí? o me preguntó por qué su hermanito no nace.

¿Está embarazada tu esposa?
No, pero estamos en eso y ya le dijimos. Pues fuimos al ginecólogo y ella pensó que íbamos a ir a traer ya al hermano. Y fue cuando me preguntó.

¿Y qué le dijiste?
Yo le dije: “Mi amor, los bebés se hacen cuando yo abrazo a tu mamá fuerte y ahí pasa el bebé”. Entonces ella me dijo a mí: “Abrázame a mí y tenemos uno”. Esas son las cosas que son difíciles cómo explicarles, ja, ja, ja.

Le hubieras dicho la cigüeña, era más fácil…
Ni sabe qué es una cigüeña, ja, ja, ja. Nosotros tratamos de darle una buena educación y que no le falte nada nunca.

¿Qué te sorprende de ella?
Ver con inteligencia que todo lo soluciona, es muy independiente. Ella siempre pregunta por mí. Me alegra verla crecer, feliz. Es tan astuta, pero a la vez me asusta.

¿Qué tal el Vida?
Me ha dado a conocer, me ha dado una continuidad, estaré siempre eternamente agradecido. Tratamos de partido a partido irle demostrando al equipo que estamos ahí por algo y darle una mano.

¿Cómo es tu relación con el profe Carlón?
Es una persona buena, se preocupa primero por el ser humano y que uno esté bien. él ha confiado en mí y me ha dado la posibilidad de jugar a su mando.

Hacen mucho, pero no logran más.
Ha sido difícil porque sí luchamos contra todo. Llevo ya dos años acá, cuatro torneos y en los cuales he aprendido a querer al equipo, pero sí puedo decir que falta dar el saltito.

¿Cuál sería?
Quizás si no se fueran tantos jugadores por torneo ya fuéramos campeones. Pero entiendo que el equipo, como dice la presidenta, no puede competir con los sueldos que ofrecen los demás.

Pero eso le ayuda al equipo económicamente. Aunque si ya tendrían un título.
Sí, la verdad que sería un equipo espectacular. Hay que hacerle una mención importante ahí al profe porque cada vez que se le van los jugadores, él siempre selecciona otros más y comienza un nuevo proceso. Y ya luego se los quieren llevar también.

¿Es un pule talentos?
Sí, total. Además, puede escoger muy bien a los jugadores que ocupa para que aporten mucho y no quiten de los que hay.

¿Estás contento?
Muy contento, realmente va a ser difícil que me vaya del Vida.

¿Con quiénes te llevás más?
Paso siempre de arriba a bajo por ser colombianos con Charles Córdoba, pero también me llevo con Lozano, con Doño, con Chico. En sí, con todos.

¿Tenés un montón de tatuajes?
Me gustan los tatuajes, pero ya no me voy a hacer más porque la niña ya me dijo que el día que crezca se va a hacer el de un conejo, y no quiero. Además, antes usaba aretes, pero un día llegué a la casa y me preguntó por qué los usaba, y me dijo ella que los niños no usaban, sólo las niñas, entonces ya no me los pongo.

¿Qué es lo que más extrañas de Colombia?
A mi mamá y a mi familia, de ahí todo lo tengo acá.

¿Vendrá tu familia a visitarte pronto?
Sí, es la idea que vengan en junio y en primicia te cuento que me caso el 28 de junio.

¡Qué súper...! te deseamos muchísimas bendiciones.
Gracias, y estarás invitada.