Internacionales
2012-01-25
Con Jerry Palacios no ha sido de las entrevistas más fáciles de conseguir. Sin duda, lo bueno cuesta. Finalmente aceptó y coincidimos.
Había que hacer algo lleno de adrenalina. Qué mejor que en un ambiente con las motocicletas más famosas del mundo, Harley Davidson, para conocer al gran ser humano fuera de las canchas.
El segundo Palacios que entrevisto. Tu familia es divina.
Gracias, estoy muy agradecido con Dios por haberme puesto en una familia tan bella como la que tengo.
¿Cómo fue tu niñez?
Muy buena, un poco difícil porque los tiempos eran duros. Nos criamos en un barrio, en Las Mercedes, en La Ceiba.
He visto las fotos de tu casa llena de recuerdos de ustedes que tu padre ha atesorado…
Correcto, la tuvimos que dejar abandonada con mucho dolor por lo sucedido con mi hermano (Edwin René) desde hace unos tres o cuatro años, luego de toda una vida ahí.
¿El patio era bien grande?
Sí, teníamos un solar inmenso donde jugábamos lo que queríamos. Además, había árboles. Los vecinos y nuestros amigos ahí pasaban, pero donde vayamos siempre recordaremos nuestra niñez en esa casa.
¿Tu papá los incentivaba a jugar o era de ustedes?
él tiene ya más de 30 años de tener su equipo, Las Mercedes. Le gustaba que los niños hicieran deporte y nosotros vimos su esfuerzo y nos motivó, no sólo a ir a entrenar, sino a hacer las tareas. Nos cultivó el amor por el deporte a nosotros y a muchos niños más en La Ceiba. Por eso lo quieren mucho y seguro no lo van a olvidar.
¿Había alguno de los cinco que no quería ir a jugar?
No, a todos nos gustaba el fútbol y queríamos practicarlo. Mi papá fue futbolista con el Victoria, por eso siempre nos inculcó la pasión.
¿Qué tal el equipo?
Te cuento que en los sacos donde mi mamá hacía las compras, ahí metíamos el equipo que usábamos y nos íbamos a entrenar. Bueno, éramos los utileros del cuadro. Así fue por unos siete años.
Futbolísticamente, ¿qué consejo tenés más presente de tu papá?
Que para llegar largo tenemos que ser muy disciplinados. Siempre nos lo dijo, creo que nos marcó mucho y ayudó a llegar a donde estamos y a tratar de mantenernos.
Disciplina… debería ser en todo.
Sí, en todas las áreas de la vida. Da muy buenos resultados.
¿Cómo es tu relación con tu papá?
Muy buena, él para nosotros es lo máximo. Es un hombre que nos dio todo, nos enseñó buenos valores y somos lo que somos por él. Mi mamá también, pero me preguntaste por él en este caso. Es un señor que ha dado todo por la juventud, se le reconoce mucho. Siempre los padres tienen la razón.
¡Qué suerte!
Sí, porque siempre que dicen: esto puede pasar, así pasa.
¿Y con tu mamá?
Bueno, una señora que nos cuida, nos cela, nos protege, da la vida por nosotros, está pendiente de todos, habla con nosotros sólo para saber si comimos. Es una madre muy especial.
¿Estás agradecido?
Sí, con Dios por haberme dado a mis padres, a mi familia en general, son lo máximo.
¿Cómo te iba en la escuela?
Bien, notas aceptables, no era el súper estudiante, pero me iba bien, esto en la escuela. En el colegio bajé un poco.
Recordame las edades.
Mirá, Milton tiene 30, yo con 29, Wilson con 27, Johnny con 25 y Edwin René tendría 21. Hay una pausa, llegó la tele a mi casa, ja, ja, ja.
Sos un bárbaro...
Teníamos uno en blanco y negro, pero teníamos. Buscando la niña se llenó de niños mi mamá.
Cuatro Palacios en el Olimpia, ¿cómo fue eso?
Estuvimos como unos tres años los cuatro porque Johnny había estado en Segunda y lo ascendieron a Primera, no jugaba mucho porque era el más joven, pero estaba con nosotros. Ya con Milton y Wilson jugamos mucho más y con ellos fueron como unos seis años o más.
¿Cómo era entrenar con tus hermanos o mejor dicho, cómo separaban el ser hermanos en el trabajo?
La verdad que mi papá fue muy estricto siempre, además nos llevamos muy bien desde pequeños. Nosotros compartimos todo, si ellos ocupan y el otro tiene, les da, y viceversa. No es difícil para nosotros.
¿Recordás tu primer salario?
Mi primer salario fue con el Vida, pues fui el primero en debutar en Liga Nacional con 16 años con el profe Héctor Vargas, de 2,500 lempiras todos recibieron su parte. En aquel entonces mi papá no estaba trabajando y yo pude colaborar en mi casa. Milton ya estaba en Victoria, pero no había debutado, él me miraba jugar, ja, ja, ja.
Hablando de Milton, ¿dónde está?
Está estudiando, ya se va a graduar, está en La Ceiba.
¿Y tus papás?
En La Ceiba, también.
¿Y vos vivís con...?
Mi familia, en la misma colonia que Johnny, somos vecinos.
Pero es que sigo sin imaginarme cuatro hermanos trabajando juntos…
Ja, ja, ja. Mirá, Milton como el mayor siempre nos controlaba, era el que estaba pendiente que llegáramos a entrenar, que no nos desveláramos. Todos vivíamos juntos. él siempre me motivaba, yo no estaba jugando mucho, habían jugadores emblemáticos en el equipo, pero él me motivaba a que siguiera trabajando porque ya llegaría mi tiempo.
¿Y con Wilson?
Nunca peleamos, ni con Johnny. Es que somos bien tranquilos.
Vos sos súper tranqui, ¿Siempre sos así?
Soy una persona muy tranquila.
¿Y en la cancha?
También. Tratando de llevarme bien con todos. Uno nunca le cae bien a todo mundo, pero trato de no tener enemistades. El fútbol es para hacer amistades.
Es muy cierto…
Esta es sólo una vida. No podemos venir a pelear aquí, hay que disfrutarla.
¿Recordás la primera novia?
Sí, a los 14 años.
¿Te acordás del primer besito?
Sí, de niño, inocente, un beso sin malicia.
Ojalá así fuera siempre…
Claro que sí, pero ya no se puede, uno experimenta cosas, es normal, pues. Ya no es lo mismo, siempre está la malicia en los seres humanos.
¿Por qué será?
Fijate que yo tenía un amigo que me decía que uno como hombre puede tener la amistad con una mujer, pero sí hay que admitir que los amigos siempre están chequeándose o quieren más a uno de los dos.
¿No se puede entonces?
Se puede, pero no es para todos. Si no hubiera malicia se podría, aunque es muy difícil. Hay que tener la distancia debida porque si no, no ganas nada y perdés una amistad. No sé si vos tenés muchos amigos y de pronto uno te parece guapo…
Ja, ja, ja, creo que sé a que te referís…
Bueno, ves, siempre pasa, es la malicia. A todos nos pasa.
¿Mirás novelas?
Miraba, pero no te digo porque me van a molestar mis hermanos, ja, ja, ja. De chiquito intentábamos ver Pantanal.
Era súper tarde, a mí no me dejaban verla y también recuerdo querer hacerlo, ja, ja, ja.
Sí, es que no era para niños, pero seguro era como nosotros por pura curiosidad.
Hoy en día ven cosas peores que eso…
Han cambiado muchos los tiempos.
¿Era mejor antes?
Sí, quisiera volver a ser niño.
¿Qué cambiarías?
No sé, creo que los errores que he cometido, igual creo que los cometería. La verdad sólo extraño mi niñez, pero para volverla a vivir. De cambiar algo, la verdad que no, no cambiaría nada de mi vida.
¿Cómo se escoge entre dos clubes a los que les tenés aprecio?
Te voy a ser sincero, la verdad que acá estamos por dinero, no por sentimiento.
Así debe ser en el trabajo. ¿Entonces se escoge por...?
Lo económico porque tengo una familia que mantener. Por más que mi corazón me diga otra cosa. Por ejemplo, yo estoy agradecido con la gente del Vida, fueron quienes me hicieron debutar y me gustaría retirarme con ellos, poder regresar. Pero si no me pagan, difícilmente pasaría.
¿Es difícil?
Mirá, yo como, mis hijos comen, mi familia come.
¿Es difícil tomar decisiones así?
Sí, no es fácil la verdad.
¿No te gustó estar en China?
La verdad que es bastante difícil. La idea es quedarme un tiempo acá y luego ver qué pasa. Mirá, allá se sufre con la comida y el idioma ni digamos, pero teníamos un traductor. Al final del día son los sacrificios que decidimos hacer por el fútbol.
¿Había más hondureños, verdad?
Michell Brown, Mario Beata y el año pasado Mauricio Sabillón, “Bombero” Ramírez y también estuvo Emil Martínez. Además, había más latinos.
¿Te enamoraron las chinitas?
Sí, son enamoradas las chinitas, pero no. Sólo nos quedaban viendo, nunca habían visto negros, ja, ja, ja, son bromas, hay muchos. Pero sí lo quedan viendo a uno.
¿Te gustan las chinitas?
No, de plano que lo mío es la hondureña, no cambio.
¿Te cambia la vida ser padre?
Ahora entiendo lo que decía y nos dice aún mi papá. Ser padre me ha ayudado a madurar, a ser mejor persona, a cuidarlos, a protegerlos y a tratar de darles un buen ejemplo. Así como las herramientas para que el día de mañana les vaya bien.
¿Y qué tal el Mundial con tus hermanos?
Fue maravilloso para la familia en general. Todo se dio de repente, yo no estaba en la primera lista. Pero yo voy por Julio, triste por él, pero es parte de la vida y del fútbol. Me sentí feliz de encontrarme con mis hermanos (Wilson y Johnny) y hacer historia.
Cuando entrevisté a Johnny me contó que jalaban el colchón para dormir los tres juntos. Es impresionante lo unidos que son.
Mirá, nosotros nos llevamos muy bien. Te cuento que para el Mundial de Sudáfrica yo tenía como año y algo de no ver a Wilson y él presintió que yo llegaría directamente a Sudáfrica desde China y como a las 2:00 de la mañana me estaba esperando. Que estuviéramos los tres en el Mundial fue maravilloso.
¡Qué bellos!
Sí, era mucho tiempo sin vernos, nos abrazamos mucho. Ahora tenemos también mucho tiempo ya sin vernos.
Impresionante… sólo de recordarlo tus ojos se llenan de lágrimas.
Me mata eso a mí. Mi familia es lo máximo para mí.
¿Un domingo perfecto?
Estar con la familia, ver deportes y poder relajarme.
Salvador Nasralla para presidente, ¿qué opinás?
Me gusta la idea. Yo nunca he votado, pero por él sí votaría. Tengo toda la vida de verlo en televisión, una persona honrada, trabajadora, ejemplo para los hondureños, tanto que puedo decir de él. Que cuente con mi voto que se lo voy a dar.
¿Por qué Marathón?
La verdad que tomé la decisión de jugar con Marathón porque fue mi último equipo acá en Honduras y además porque futbolísticamente me ha ido bien.
¿Porque le debías algo o porque te sentías cómodo?
No, eso no lo sentía. Cuando estuve acá lo hice bien, el equipo me dio lo que necesitaba y yo también colaboré con ellos. Ganamos títulos y siento que estamos a mano los dos, ja, ja, ja.
Bajo el mandato de Primi Maradiaga, ¿qué tal?
Va bien. Los compañeros me han recibido bien. No es difícil adaptarse al equipo. Además, creo que es un buen grupo. Sólo queda seguir trabajando.
Ya el domingo jugaste, ¿cómo te sentiste?
Debuté hasta la tercera jornada porque por haberme ido a China quedó pendiente la suspensión de dos partidos y eso me dio tiempo para prepararme. Me siento mucho mejor.
Jugar contra Johnny, ¿qué tal?
Ya lo había vivido, no sólo con él, sino que con Milton y Wilson, pero ya días no nos enfrentábamos, fue para mí una gran motivación poder enfrentarlo y tratar de ganarle. Lastimosamente ellos ganaron.
¿Hablaron después del partido?
Sí, antes, durante y después. Platicamos normal y yo le decía que cuidado me golpeaba que se tranquilizara, ja, ja, ja, nos hemos apoyado siempre, somos hermanos, aunque cada quien en ese caso hace su trabajo.
¿Cómo te va en San Pedro Sula?
Bastante bien, ya había estado por acá. Poco a poco sólo hay que superar la ausencia de la familia que se quedó en Tegucigalpa.