Sergio Mendoza es de las personas más relajadas y alegres que he conocido, aunque dentro de la cancha, como defensa titular del Motagua, tenga una personalidad totalmente diferente. Con Sergio compartimos la entrevista aprendiendo a hacer baleadas y la charla resultó más que entretenida.
¿Hace cuánto llegaste a la capital?
Fue en julio de 2006, nosotros somos (él y su familia) de Tela.
¿Cada cuánto vas a ver a tu familia?
Fijate que la familia se desintegró cuando mi mamá buscó el sueño americano. Luego mi papá se fue para Cortés y quedamos con mi hermano mayor, después él también se fue a Estados Unidos
¿Cuántos hermanos son?
De mamá y papá somos cinco hermanos. Mi papá tuvo más hijos.
Sólo cinco hermanos, ¿cómo fue?
Quedamos cuatro primero porque mi hermana mayor se fue con mi mamá también. Apenas tenía 10 u 11 años.
¿Cómo crecen sin mamá ni papá?
Teníamos amistades como Luis Barahona, un entrenador que tuvimos en las reservas del Real España, porque los tres jugábamos con ese equipo. Es un señor a quien toda la familia le agradece mucho porque nos apoyó en situaciones en las que otras personas nos daban la espalda.
Tus hermanos también jugaban, ¿qué tal eso?
El mayor era un zurdo con una clase impresionante. Yo lo comparo con Emil en sus mejores momentos, un jugadorazo, pero el único que llegó a ser profesional fui yo.
¿Crees que la ausencia de tus padres te hará ser un mejor progenitor, dándoles a ellas lo que no recibiste vos?
Sí, correcto. Eso me enseñó mucho. El aprendizaje en mi vida fue grande. Lo que yo he vivido y sufrido es lo que me ha llevado a valorar lo que tengo.
Después de las reservas del Real España, ¿qué siguió?
Me quedo en segunda división con Guifarro, luego reestructuraron todo el equipo y el profesor toma las riendas del equipo de primera, ascendiendo a un buen grupo.
¿El debut?
Fue en marzo de 2001 contra la Universidad, en Siguatepeque. Me quedé con el equipo seis años.
¿Levantaste la Copa?
Sí, en 2003 ante el Olimpia en Tegucigalpa.
¿Por qué salís del Real España?
Tuve problemas con el presidente y por eso firmé con Olimpia, con ellos estuve tres años nada más.
¿Y eso por qué?
Estando en la Selección, durante un partido contra Canadá en octubre de 2008, me suspendieron un año tras una prueba doping que salió positiva, por un cicatrizante llamado Neobol. Yo no le presté importancia porque no tenía nada que ver. Después voy a la Fifa y quise conocer el porcentaje del Clostebol, me dijeron que no salía exactamente, pero que sí aparecía. Y se hizo una novela, un solo drama.
Qué feo…
Yo estaba claro que no había hecho nada, por eso estaba tranquilo y hasta hoy estoy muy tranquilo.
Pero ¿por qué te vas de Olimpia, entonces?
Me habían dicho que no pasaba nada, que seguía en los planes del equipo. Acercándose mi retorno al club, salió un nota públicamente en Diez, donde se decía que ya no estaba en los planes del equipo y que podía buscar otro. Historias de nuestro fútbol.
¿Y entonces...?
Julio Gutiérrez estaba interesado en mis servicios mucho tiempo antes. Viendo las circunstancias, consultó a los directivos y al profe Maradiaga para que dieran el visto bueno.
Esperame, infancia aurinegra, paso por el albo y ahora en el Ciclón. ¿A qué equipo sos afín?
¿La verdad? Me simpatiza Real España, es el equipo en el que crecí y creí que iba a defender siempre, nunca pensé que iba a salir. Vi a mis dos hermanos jugar ahí.
Como jugador profesional, ¿qué sentís hacia Motagua?
Mirá, es cuestión de ser agradecido porque me abrieron las puertas del equipo cuando más lo necesitaba. Le he tomado bastante cariño. Tengo mucha responsabilidad y doy toda mi dedicación, ya que han creído en mí. Lo mínimo que puedo hacer es entregarlo todo en la cancha.
¿Cómo viviste el duelo ante Vida?
Difícil, ellos hicieron muchos méritos para estar en la final, mis respetos para el entrenador y el equipo. Nos complicaron en todo momento.
Ahora ante Olimpia, ¿qué esperás?
Lo mejor, el juego ante Vida nos despertó la confianza, sabiendo que aún en la adversidad, sabemos que podemos hacer las cosas.
¿Qué opinás del tema del arbitraje en el país?
De eso ya días creo que se debe hacer algo. No creo que el último incidente sea todo y sí pienso que ya es hora de reestructurar.
Sos defensa…
Goleador…, de vez en cuando me equivoco.
Ja, ja, ja, qué buenos errores, ¿cuántos has anotado?
Llevo ya seis. Tres con Motagua, uno con Olimpia y dos con España
¿Dedicados a quién?
Ante Real España levanté las manos dándole gracias a Dios y se lo dediqué a las dos.
¿Cuándo fue la última vez que lloraste?
Fue al tercer día de nacida Irmita se puso bastante delicada, 22 de marzo.
¿Última mentira que has contado?
Que no le voy a dar jalón a un compañero, pero sí se lo voy a dar ja, ja, ja.
¿Qué te disgusta de vos?
Que me enojo fácil. En la cancha me ayuda a no dejarme, pero en el diario vivir y con la familia, no. Quizá me dicen algo y no pienso antes de hablar, entonces talvez he causado daño, pero lo reconozco.
Tenemos algo en común…
Sí, es que me enojo y de un solo exploto.
¿Situación más avergonzante de tu vida?
Me han pasado tantas cosas que ya ni me acuerdo, pero en un banco de esos que tienen puertas que dan vuelta, yo no podía entrar. Entonces volví a salir y dije: “No, después regreso” y me dice una muchacha: “Mentira, es que no encontró la puerta”, ja, ja, ja. Notaron que daba vueltas como trompo y no podía entrar.
¿Qué tal sos como amigo?
Muy bueno. Suelo ayudar a quien menos tenga. Me gusta ayudar y no esperar nada a cambio, eso me hace sentir muy bien.
¿Tu amigo más importante en el equipo?
Sería Iván Guerrero, él es un tipo ejemplo de ejemplos, mis respetos para él.
LAS PRINCESAS
¿María de los Ángeles...?
Teleña, la madre de mis hijas, mi única novia y esposa.
¿Cuánto tiempo de novios?
Duramos unos cuatro años y ya tenemos diez de casados.
Toda una vida, ¿desde los 15 años...?
Yo tengo 29 y ella tiene 30. Es mayor que yo, un año nada más, pero no los aparenta, se mira mucho más joven que yo.
¿Cómo la enamoraste?
Nosotros éramos vecinos y nos gustaba jugar básquet juntos, le gustaba bastante y lo hacía muy bien. Luego, se le murió un perro y era lindo. Ella estaba melancólica y ahí nos fuimos conociendo mejor. Me le declaré y dijo que sí.
¿Pediste permiso?
No, para nada.
Pero hasta donde sé, te llevas bien con la suegra…
Sí, mi suegra es una bendición. Lo que pasa es que me querían desde el inicio, cuando éramos amigos. Luego surge el rumor que éramos novios, no estaban muy contentos porque era “la niña de los ojos” y además yo he sido siempre muy bullicioso, relajero…
Incluso hasta ahora...
Ja, ja, ja, sí, a ella le decían cosas de mí que no eran ciertas, pero ella es una señora que ha mantenido sus principios cristianos y nunca me juzgó.
¿Y entonces?
Sale embarazada y nos casamos. Tenían que aceptar, sí o sí.
¿En qué año nace tu hija?
La perdimos esa vez, se le cayó un 19 de marzo, iba a cumplir 6 meses de embarazo.
Lo siento…
Sí, luego volvimos a perder otra de un mes o dos. Y ya con control, nace mi hija Katherine Milagros. Después, estando en Olimpia en 2008, perdemos otra de seis meses.
-Su voz no se quiebra, sin embargo se le han puesto vidriosos sus ojos. Yo estoy conmovida y sorprendida por la historia, pero a Sergio no le duró mucho. Un brillo de felicidad le cambió el rostro inmediatamente. Continuamos...
Tres pérdidas…
Así es, pero ahora tengo a Irma Milagros, es otro nivel.
¿Volverán a intentar?
No, ya se operó, definitivamente ya no, la fábrica reproductora está cerrada.
¿Has pensado en la adopción?
Al principio sí por la dificultad, pero ya con las dos, no.
Contame de Milagros…
Ah, las dos se llaman así, Katherine Milagros e Irma Milagros, que es la bebé. No tengo palabras para describirte lo que significan mis dos hijas, porque la mayor también fue un tema delicado, a ella la sacaron antes, pero no tanto como a Irma.
De la bebé entonces...
Aprendí que no te podés quejar por un dolor de cabeza o cualquier cosa porque al ver a una niña de unas dos libras y media, luchando por la vida en una incubadora, no tenés derecho, no podés. Es una muñequita, es una princesa.
¿En qué hospital está?
Materno, estoy muy agradecido con los doctores, lleva 44 días. Nosotros estamos pendientes cuando necesita medicamentos para comprarlos, pero sí estoy muy contento. La tuve en una clínica privada y no me sacaron un ojo de la cara porque Dios es grande.
¿Pero está bien?
Sí, respira bien, está aumentando de peso. Ahora le están enseñando a mamar porque se alimenta sólo por sondas. Estamos esperando que el Día de la Madre, ella ya pueda estar en casa.
¿Qué dice Katherine?
Contenta, pasa preguntando por ella, siempre le manda saludos. Y pregunta cuándo va a estar en la casa.
¿Cómo los ha apoyado tu suegra?
Le da apoyo a su hija, a su nieta. No es fácil, han sido meses bastante difíciles, desde el embarazo porque le hicieron tres cerclajes, una malla que ponen en la matriz para sostener el peso del bebé. Ella estuvo todo el embarazo acostada.
Tu esposa es un ángel…
Ella es otro nivel, lo que ella ha pasado ha sido muy fuerte…
Vos tenés tu mérito también...
Sí, ella hace que me dé fuerzas, ella estaba luchando por algo que los dos queremos, es mutuo el deseo. Además, la niña luchó por vivir, se aferró la princesa y ahí está viva. La vida nos enseña lo que hay que valorar y que son aspectos muy importantes.
Gracias por mi baleada, por cierto…
Ja, ja, ja, es la especialidad de la casa. Gracias a vos por la invitación.
Y con la que yo te di, ¿cómo te fue?
Bien.
¿En serio?
Sí, claro que sí.