River Plate, en el último suspiro, saca un aguerrido empate ante el diezmado Paranaense y se complica

La escuadra argentina logró salir vivo de su complicada visita a Brasil.

AFP



River Plate sacó la casta cuando su derrota parecía segura y empató 1-1 este martes en su visita al diezmado Athletico Paranaense, que a base de unidad y orden lo puso en aprietos en el juego de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores 2020.

Con seis bajas por el nuevo coronavirus, entre ellas las de su portero, lateral y atacante titulares, el equipo del experimentado Paulo Autuori daba una cátedra de pragmatismo ante el favorito de la llave, el millonario de Marcelo Gallardo que alumbra al continente con sus exhibiciones de buen fútbol.



Sin embargo, la solidez del 'Furacao', que desde el minuto 66 jugó con diez hombres por la expulsión de Reinaldo, solo duró novena minutos. Los brasileños se fueron adelante con un remate de fuera de área de Bissoli, en el minuto 57, tras la displicencia en la marca de los centrales de la banda cruzada. Pero un cabezazo certero del chileno Paulo Díaz, en el 90, sentenció las tablas.

Aunque se adueñó del balón y mandó en la cancha de la Arena Athletico Paranaense, el favorito River Plate sufrió más de lo esperado y se jugará su destino en el partido de vuelta, el 1 de diciembre en Argentina.

El vencedor de esta llave se enfrentará en los cuartos de final con el ganador de los choques entre Independiente de Valle (ECU) y Nacional (URU).

Pragmatismo vs buen fútbol

El papel, en el fútbol, resiste todo. Inclusive una aparente igualdad entre equipos con presentes tan disparejos. River, en teoría, debía haber ganado con tranquilidad este juego ante las bajas por el nuevo coronavirus de su rival.

Bastó una desconcentración de sus centrales, Díaz y el capitán Javier Pinola, para que el recién ingresado Bissoli derrotara a Armani en un zapatazo de derecha desde fuera del área, en la segunda opción de los anfitriones en todo el partido.

Los millonarios, hombre a hombre, son más, pero si algo ha mostrado el equipo del experimentado Autuori es que en la unión está su fortaleza.

El desparpajo del cafetero Jorge Carrascal y el poderío ofensivo de Lucas Pratto, que ingresaron en la segunda parte, apenas incomodaron a los locales. Ni siquiera la imprudencia de Reinaldo, que dejó a los brasileños con diez tras doble amonestación, doblegó al 'Furacao'.

El poderío del Paranaense fue aguantar y sorprender, y consolidar una tendencia que en Europa ya es moda: el pragmatismo vence al buen fútbol. Pero que es tendencia desde que aguante. Si no funciona, por un cabezazo de última hora, como el de Díaz, en un córner, hay que revaluar.

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