La historia del exclusivo Ferrari negro de Diego Maradona: Coppola logró lo imposible

En Argentina recuerdan el día que Diego Maradona consiguió el primer Ferrari negro, en una époco donde solo eran de color rojo.

Redacción Diez

Diego Maradona dejó una interminable lista de historias durante sus 60 años de vida, ya sean dentro del campo o fuera de él.

Tras su fallecimiento, una de las historias más recordadas en Argentina ha sido la del Ferrari que le pidió a Guillermo Coppola, quien era su representante.

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Excéntrico, a Diego siempre se le conoció sus gustos particulares por los automóviles. Desde su primer 0KM, un Fiat 128, o un Porsche usado, hasta un Mercedes-Benz 500 SLC rojo que le regalaron los fanáticos de Argentinos Juniors cuando se despidió del club de La Paternal para ponerse la azul y oro de Boca.

Una vez que llegó a territorio italiano, Maradona adquirió la famosa Ferrari Testarossa. Pero antes de despedirse de Nápoles para irse a disputar el Mundial 86, Pelusa le dejó un recado a su histórico mánager.

Antes de subirse al avión y vestirse de celeste y blanco para jugar su segunda Copa del Mundo, Diego le pidió a Guillermo Coppola que sume una segunda Ferrari a su flota. Pero con una condición: tenía que ser negra y se trataba de un F40 (solo se fabricaron 40 unidades). Todavía en aquella época, todos los coches de la icónica marca con sede en Maranello eran rojos, así que el apoderado del ex futbolista tuvo que ponerse en contacto con uno de los hombres más reconocidos en la historia del automovilismo mundial.

Gracias a los contactos de Coppola en Italia, logró una reunión con el mismísimo Enzo Ferrari, fundador de la escudería. Guille viajó de Milán a Monza y se juntó con el histórico empresario. Una vez que sellaron el acuerdo por una suma cercana a los 500.000 dólares, el amigo de la familia Maradona se acordó del detalle que le había pedido el jugador. ¿Cuál fue la respuesta del creador de la marca italiana?


Maradona pidió el primer Ferrari de color negro y su representante se lo consiguió.

“¿Negra? ¡No existe de color negra! ¡Mis Ferraris no pueden ser de un color que no sea rojo!”, le dijo Enzo a Coppola, quien reveló que después de unas llamadas aceptó el capricho del que estaba por hacer historia en el Mundial de México en 1986.

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El precio de este espectacular auto era de 430 mil euros y Coppola contó que logró hacer que el presidente del equipo napolitano, Corrado Ferlaino, terminara pagando el lujoso automóvil por más del doble del valor que le costó a él. Fue un negocio redondo.

"Yo hice que Corrado Ferlaino pagara la Ferrari que le conseguí a Maradona y que para esa época era impensado tener. Valía 430.000 dólares. Le pasé el doble del gasto y le agregué 130.000 de la pintura. Ferlaino terminó aceptando porque le prometí que iba a recuperar su dinero con un amistoso", contó Coppola en alguna ocasión para TyC Sports.

El presidente del Napoli decidió comprar el Ferrari F40 por dos motivos, Maradona venía der maravillar al mundo en México y, segundo, no tenía la mejor relación con él, por lo que era el momento ideal para ganarse al mejor jugador del mundo, algo que funcionó al principio...

El representante de Maradona le llevó el auto al aeropuerto y contó cuál fue la reacción de Diego Maradona: "Se abre la puerta del avión, Diego la ve, se tira de paloma. '¡No, Guille, no!', '¡No, Guille no, Corrado! ¡Te la acaba de regalar el presidente!', '¡Caro presidente!'. Maradona abrazó y besó a Corrado. '¡Qué grande, presidente! ¡La máquina que yo quería!'".

"¡Qué buena, Guille! Ferrari negra. Tapizado blanco. Todo como querías, Diego. La pagué 470 (mil dólares) y se la cobré un palo (1 millón de dólares)", contó su representante. ¿Qué le respondió Maradona? "Comprate una", le contestó el número 10 de Argentina. "No, si ya tengo la otra", agregó Coppola.

POR POCO LO REGRESA

Todo iba bien con lo que había conseguido Coppola, hasta que Maradona se dio cuenta de que su nuevo juguete no tenía estéreo.

Nos subimos los dos y (Maradona) empezó a mirar para todos lados. Le digo '¿qué pasa?'. '¿Y el estéreo?', pregunta Diego'. Le digo '¿cómo el estéreo? No tiene estéreo... Es un auto de carrera, no tiene estéreo, no tiene aire acondicionado, no tiene nada'. Y me dice 'bueno, entonces que se la metan en el cul.... Ferlaino no lo podía creer...".

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