Internacionales
2012-12-14
En España se ha desatado la polémica tras la derrota de Real Madrid ante el Celta en Copa del Rey, según publica este viernes diario El País hay una especie de 'guerra sicológica en el vestuario' del club.
Mourinho ha tenido ocasión de demostrar la coherencia de su discurso porque el Madrid lleva seis partidos perdidos en cuatro meses, uno más que en todo el curso pasado.
Comenzó tras la derrota en Getafe acusando veladamente a Ramos de falta de concentración. Y ya no paró. Por más que los capitanes, Ramos, Casillas e Higuaín, le pidieran enérgicamente que dejase de limpiar su reputación a costa de desacreditar a sus subordinados.
Mourinho los señaló tras perder frente al Sevilla, los tachó de displicentes después de caer contra el Betis, y lamentó su falta de 'continuidad emocional' antes de medirse al Ajax. La derrota del miércoles en Balaídos (2-1) no alteró el guion.
“Hay jugadores que a lo mejor no querían jugar este partido”, dijo el mánager. “Frío, lluvia, Copa… A lo mejor no es siempre el entrenador quien tiene la responsabilidad”, fueron las palabras de Mou tras caer ante Celta.
Después de caer en el Benito Villamarín (1-0), hace dos semanas, Mourinho remató su sentencia diciendo que en caso de derrota él era el único culpable, mientras que, si ganaban, había algunos que se beneficiaban más que otros.
Los jugadores escucharon los comentarios por radio antes de llegar al aeropuerto de Sevilla y se sintieron traicionados. Especialmente los españoles, que se dieron por aludidos, y el capitán, Iker Casillas, que después del partido había convocado a los medios de comunicación para defender al mánager y culpar al árbitro.
El lunes siguiente, antes de la práctica, Casillas buscó al mánager, según fuentes de Valdebebas, y lo reprobó con dureza. El capitán le pidió a Mourinho que le explicara a quién se refirió en Sevilla cuando dijo que había unos que siempre ganaban más que otros.
Casillas le confesó su frustración al comprobar que, después de defenderle ante la prensa, y después de criticar al árbitro porque así se lo habían pedido desde la directiva, había descubierto que él responsabilizó de la derrota a los jugadores por falta de profesionalismo, poniendo como ejemplo al tenista Radek Stepanek.
“¡Yo en público me muerdo la lengua por el bien de la institución!”, le dijo el portero. “¡Haga usted lo mismo! ¡Y si tiene algo que decirle a alguien, dígalo a la cara!”.
Mientras Casillas le retaba como un profesor a un niño maleducado, Mourinho sonrió, se dio la vuelta, y se alejó murmurando: “No me referí a nadie en concreto, hablaba en general…”