Liga Hondubet
2012-02-26
Una genialidad de Cristiano Ronaldo castigó la valiente apuesta del Rayo Vallecano ante el líder, que mereció más tras tener en las cuerdas al Real Madrid en la primera parte y caer por un taconazo del goleador portugués, que conduce al equipo de José Mourinho a un récord histórico con nueve victorias consecutivas a domicilio (0-1).
Vallecas volvió a saborear el derbi que más orgullo da jugar a un modesto como el Rayo. El todopoderoso Real Madrid visitó nueve años después un estadio de unas dimensiones reducidas a las que nunca se acopló. Sufrió como nunca pero conquistó un triunfo que es un nuevo paso hacia el título de Liga.
Sin fútbol, el Real Madrid se entregó a las acciones individuales de Cristiano Ronaldo. Sus dos disparos con potencia no encontraron puerta. Fueron la única noticia ofensiva en el primer acto junto a una internada de Gonzalo Higuaín que no supo definir. Ningún tiro a puerta. A merced de un Rayo que manejaba todos los aspectos del juego.
Mourinho aplaudía la entrega de la afición de Vallecas al descanso. En el vestuario no hubo aplausos. Su enfado se tradujo en adelantar metros a todas las líneas de su equipo para buscar el triunfo. Los madridistas se pusieron el mono de trabajo y el partido se afeó. Al Rayo le costó más construir fútbol.
LA JOYA DE CRISTIANO RONALDO
Fue cuando encontró el premio Cristiano Ronaldo. Inventó un recurso tras un balón muerto de un córner que le cayó de espaldas. Soltó un taconazo que se coló entre todos y entró pegada al palo de Joel. Era el minuto 54 y la leve mejoría madridista encontraba rápido el premio. Cosa de los grandes.
Comprobó el equipo de Mourinho que estos partidos se suelen decidir a balón parado. Y comenzó a hacer trabajar a Joel. Primero una falta con rosca desde un lateral de Xabi Alonso. Luego un cañonazo de Cristiano. El Rayo debía reaccionar y Sandoval recurrió a la velocidad de Lass.
Volvió a encerrar a su rival en su terreno pero perdonó. Un error de Ramos en la salida de balón acabó con Michu ante Casillas. Ajustó tanto su disparo que se marchó fuera. El capitán madridista hizo la parada de la tarde a un zurdazo lejano de Casado. Voló y a mano cambiada sacó un balón con rumbo a la escuadra.
Era un final de locura en el que a la contra perdonó Cristiano y Armenteros falló lo infallable. Solo, en el segundo palo tras un córner, midió mal y no acertó. El líder se llevaba el triunfo de uno de esos campos donde se ganan Ligas. Vallecas presume orgulloso de su Rayo. Plantó cara al Real Madrid con un fútbol que invita a soñar.