No Todo es Futbol
2012-03-26
Con la mirada baja, mientras salían del camerino rumbo al autobús para abandonar el Home Depot Center luego de la dolorosa caída frente a México 3-0, los jugadores de la Selección de Honduras Sub-23 se distrajeron con música para olvidar las penas.
La mayoría de los seleccionados se miraba con un semblante diferente al que le vimos el día que vencieron a Panamá y se marcharon en silencio del estadio enfocados en cambiar la historia mañana frente a Trinidad y Tobago.
El delantero Rommel Quioto, quien fue uno de los últimos en salir del estadio, caminaba con su mirada viendo el piso mientras se distraía escuchando música; al mismo tiempo el capitán Johnny Leverón, con su temperamento de seriedad que lo caracteriza, hizo un alto y habló con la prensa deportiva, mientras los demás jugadores salieron en grupo, en su mente sabían que dejaron ir la clasificación en este encuentro, pero tienen la oportunidad ante los trinitecos.
La fría noche de Los Ángeles fue de reflexión, el grupo se hospedó en el hotel de concentración, mismo que está aislado de los medios de comunicación y aficionados que llegan a saludar a los jugadores.
ASEGURAR EL PASE A SEMIFINALES
La impotencia en los rostros de jugadores que se entregaron a fondo como el caso de Alfredo Mejía y Arnold Peralta era visible, fueron los dos futbolistas a los que la prensa internacional alabó por el trabajo ante México más por sus ganas que lo hecho dentro de la cancha.
Mientras en un sector los jugadores mexicanos eran alabados por la prensa azteca por su brillante papel, los catrachos uno a uno fueron pasando, pensando que no les queda otra que vencer a Trinidad y Tobago este martes para asegurar el último boleto a Kansas City o del contrario volar a Honduras, algo que no se cruza por la mente del entrenador Luis Fernando Suárez.