Fue un momento mágico, como para retroceder el tiempo y regresar a la época de la infancia, y es que para la plantilla del Real España no pasó desapercibido el festejo del Día del Niño y pasaron una mañana llena de alegría en la escuela La Salle.
Todo transcurría con normalidad para los pequeños, hasta que algunos jugadores con camisa amarilla y calzoneta negra ingresaron al centro de estudios y desataron la locura en muchos chiquitines. Incluso los que no simpatizan con Real España sacaron bolígrafos, marcadores, cuadernos y hasta camisas para llevarse la firma de los ídolos.
“Recordar es volver a vivir y es bonito que los niños se diviertan cuando venimos, nos llena de felicidad esta clase de eventos porque pocas veces lo hacemos”, comentó el juvenil delantero Christian Martínez.
¿Y LOBO DÓNDE ESTÁ?
Los tres goles y sus buenas actuaciones han valido para que el joven atacante de “La Máquina” Luis Lobo comience a tomar popularidad entre los niños. Ayer mientras firmaba en un sector de la escuela, en otra área los de cuarto, quinto y sexto grado preguntaban por él.
“Ha sido muy difícil con tantos autógrafos, es la primera vez que me ha tocado firmar tanto, pero es algo bonito que los niños lo quieran a uno y lo reconozcan”, comentó el goleador.
Otros futbolistas como Mario Martínez, Alfredo Mejía, Douglas Caetano y especialmente Kevin Hernández tampoco pasaron desapercibidos.
LA CEIBA Y COPÁN
Los clubes ceibeños -Vida y Victoria- también compartieron con los pequeños. Los jaibos visitaron las salas de atención del Hospital Regional Atlántida.
Cuando llegaron al área de pediatría, el grupo se conmovió al ver el estado de Jeremías Méndez, un chico de cuatro años que recibía los cuidados de su madre en un costado de la cama, y que llevaba dos días esperando que lo atendieran. Los jugadores le dieron ánimos ayer.
Por la tarde los jaibos estuvieron con más infantes en un evento organizado por la alcaldía de La Ceiba, en un estrado del parque central al que también asistió el clubVida. Deportes Savio no se quedó atrás en las actividades sociales. Los copanecos reventaron una piñata con los niños del Hospital de Occidente.