Liga Hondubet

Rambo, el ídolo que vuelve a Puerto Cortés

Platense es el equipo de sus amores, pero el domingo regresa de azul.

2012-03-07

Debutó un primero de septiembre de 1996 contra el desaparecido Real Maya. Anotó un gol. Su equipo ganó 2-0. Aquel día comenzó el amor entre un ídolo y su pueblo.

En esa fecha se cumplió el sueño de un chiquillo llamado Julio César de León, el mismo que el próximo domingo regresará para enfrentar a su amado Platense vestido con la camiseta del Motagua.

Muchos años atrás caminó descalzo por las calles de Puerto Cortés, enfundado en una calzoneta. Quienes lo conocen recuerdan a un niño humilde y educado.

Grevil Castellanos, mejor conocido como “Panita”, quinesiólogo del equipo escualo, es uno de ellos, nos cuenta que los primeros tacos que De León utilizó fueron unos marca Flamingo, ese día pisoteó a quienes encontró para que se percataran que usaba botines nuevos.

Otro que lo conoce es el argentino Alberto Romero, actual técnico de Platense, él lo hizo debutar cuando era un adolescente. “Recuerdo a un jugador diferente, a los 16 años ya tenía la personalidad de hoy”, menciona el estratega.

LA PROMESA
Después de tardes de gloria en el estadio Excélsior, su calidad lo llevaría a cumplir una promesa que le hizo un día a su abuela Catalina de León. Mirando un partido de la liga italiana, “Rambo” pronunció unas palabras proféticas: “Mami, voy a jugar en esa liga y la voy a tener bien”.

Julio César cumplió, pero el destino quiso que su abuela se fuera antes de verlo triunfar. Ahora la vida lo pone en la encrucijada de jugar contra el equipo de sus amores, él ha dicho que si tuviese que lanzar un penal ante el Tiburón, mejor no lo cobra.

MUY QUERIDO
Muchas páginas se han dedicado a todo lo que Julio hace en su pueblo, desde donaciones de uniformes hasta regalar dinero; por eso en Puerto Cortés la mayoría piensa que no habrá rechiflas ni silbidos en contra del ídolo porteño. “Es muy querido, la afición lo recibirá con aplausos”, dice Hermelindo Cantarero, el hombre que lo descubrió y asistente del equipo de Primera.

Una aficionada nos confesó que había decidido no ir más al estadio, pero el domingo llegará para ver al Rambo de la gente.