Liga Hondubet
2012-10-08
El fútbol de la Liga Nacional se encuentra en crisis por varias razones y luego de la salida de Chelato Uclés del Real España, la cual se suma a la de “Primi” Maradiaga del Marathón, encontramos otra causa, ya que estos dos técnicos son de los pocos de nuestro medio que anteponen al resultado el jugar bien, dando espectáculo.
O sea que, con todo el respeto que se merecen, en la Liga Nacional los entrenadores buscan sobrevivir en sus puestos y para ello juegan cautelosamente privando al público de los buenos espectáculos. Esta es otra razón por la que las personas prefieren quedarse en sus casas viendo por televisión fútbol internacional.
Usted puede jugar ruleta toda una noche poniendo fichas que abarquen cuatro números y al final no ganará ni perderá; si apuesta a un solo número corre el riesgo de perder, pero si acierta recibe un gran premio.
En el torneo actual se confabula para que todos los conservadores mantengan su “chamba”, un absurdo reglamento de clasificación mediante el cual el sexto lugar entre los 10 equipos tiene iguales posibilidades de ser campeón que el que termina primero luego de 18 partidos.
Esto es igual que permitir a un alumno con 40% de rendimiento aprobar una clase. Al graduarse no estará preparado para conseguir trabajo y en el caso de una selección no estará apta para competir con éxito en torneos internacionales como se ha visto también en el fracaso de Olimpia y Marathón en la Concachampions.
El público no se engaña, ya les descubrió el jueguito a los entrenadores, se siente estafado y no asiste a los estadios. Para subsistir en este hipócrita sistema hay que ser diplomático y callar ante las provocaciones de los que para divertirse toman el fútbol como una corrida de toros en la que disfrutan cuando cornean al torero.
Los que van de frente como Maradiaga y Uclés, quienes no cambian su forma de proponer los partidos, sangran y se ven obligados a dar un paso al costado.
El único que pierde es el fútbol hondureño que se hunde en una mediocridad que está a punto de costarnos la temprana eliminación del Mundial de Brasil.
Todos queremos ver fútbol abierto, generoso y con entrega, pero no lo encontramos en Primera División, por eso ahora muchos juegos de Segunda División llevan a los estadios más público que la Liga Nacional.
En el Torneo de Ascenso, futbolistas y entrenadores ganan poco, la mayoría juega más por amor que por lo que devengan y debido a eso los encuentros son más atractivos como los de la Liga Nacional hasta el año 2000.
La pregunta que debemos hacernos periodistas, dirigentes y todos los que estamos alrededor del fútbol es: ¿Deberíamos volver a esos tiempos para recuperar el espectáculo que perdimos?