No Todo es Futbol

Muñeco González: 'Yo soy guapo'

El boxeador hondureño compartió sus experiencia en DIEZ.

2011-06-08

Miguel “Muñeco” González es el boxeador del momento en Honduras y compartió con nosotros una cena muy especial en el restaurante La Cava. Además, aprovechamos para que nos abriera su corazón y nos hablara de su vida.

¿Cómo eras de pequeño?
Muy humilde y bastante penoso. Tuve una niñez alegre. Me crié con primos, amigos, hermanos, tíos y mis papás. Cuando tenía 7 años mis papás se separaron. A veces vivía con mi papá y otras con mi mamá.

¿Te dolió la separación?
Sí, bastante, porque me gustaba estar con los dos. Al separarse me quedé con mi padre unos siete meses. Luego mi madre se vino para Tegucigalpa con una familia y la acompañé. Después mi mamá se fue para San Pedro Sula y yo me quedé con mi padre, pero cuando ella iba a Nueva Armenia, entonces me quedaba con ella. Nosotros somos seis hermanos, cinco mujeres y sólo yo de varón.

Bendito entre las mujeres...
Les he preguntado a varios amigos qué se siente tener hermanos hombres, pero según lo que me dicen, es lo mismo... La verdad que no fue tan malo porque aprendí a cocinar.

Somos peleonas las mujeres…
Ja, ja, ja, mis hermanas no, nos llevamos bien todos.

¿Cocinás?
Es que me ponían a ayudarles, por eso soy bueno para la cocina, me tocó aprender y cocino de todo.

¿Tenés sobrinos?
Sí, tengo cuatro. Son tres niñas y un niño. Nos llevamos de maravilla. Las dos pequeñas me dicen papá. Los otros dos viven en otra comunidad y me dicen tío Muñeco.

¿Sos bueno con los niños?

Claro, me llevo bastante bien, me gustan mucho.

¿Querés tener hijos?
Sí, pero no muchos porque está cara la vida. Serían unos dos o tres.

Ja, ja, ja... ¿Hacías travesuras cuando eras niño?
Sí, yo digo que sí.

¿Alguna que recordés?
Después de la comida, al rato cuando no había nadie en la casa, me robaba lo que quedaba para seguir comiendo.

¿Eras gordito?
No, siempre he sido delgado.

¿Pero si comelón?
Sí, soy un barril sin fondo. Ahora tengo más cuerpo que hace unos tres años atrás y eso que antes comía más que ahora. Siempre como bastante, pero me toca mantener un peso y eso me obliga a comer poco.

¿Te considerás un soñador desde pequeño?

Sí, siempre. La vida del trabajador es difícil, yo decía que cuando tuviera cierta edad quería tener un buen negocio y vivir de ello. Antes sólo era eso, un sueño, porque oportunidades no las tenía, hasta que me encontré el boxeo y lo podré tener.

¿En un país donde el deporte principal es el fútbol cómo llegás al boxeo?

Como futbolista yo sabía que no tenía futuro, no soy bueno.

¿Te gusta el fútbol?
No miro para nada. Cuando ponen en la casa partidos de la Selección o equipos nacionales, mejor me meto en mi cuarto a escuchar música. No le hallo gusto.

¿Por qué?
Yo sé, veo que a todo el mundo le gusta, pero a mí no, nunca me ha gustado.

¿Entonces no tenés equipo nacional?
Ninguno, no apoyo a nadie, gane quien gane yo siento lo mismo, me da igual.

¿Cómo empezás a boxear?
Estando en Cayos Chochinos con unos amigos y jugando a la luchita, mi táctica era siempre pasar bandeado, luego esperaba que todos estuvieran en el suelo para yo tirarme encima, porque era muy débil. Ahí nos vio Julián Solís, nuestro entrenador, y nos preguntó si nos gustaría aprender boxeo porque él nos podía enseñar... Y aceptamos.

Qué súper…
Tenía 17 años, fue por un mes. Después Julián viajó a Tegucigalpa y ya no pude seguir aprendiendo. Entonces me fui a San Pedro Sula por dos años.

¿Y allá?
Estuve trabajando. Primero en una importadora de aceite, luego en una comercial, después en dos carwash. Luego regresé a Nueva Armenia donde nuevamente me encontré con Julián.

¿Volvieron a entrenar?
Sí, empezamos bastante fuerte. Incluso lo que recordaba de los 17 años no había sido tan difícil, pero después me di cuenta que el boxeo no es fácil y a las dos semanas de estar entrenando no quería seguir por lo duro y sacrificado. Pasaba muy cansado, me dolía el cuerpo, las piernas, todo. Me fui adaptando con un poco de paciencia, gracias a Dios, y mirame cómo estoy ahora.

¿Cambió tu vida esa decisión?
Sí, mucho y para bien.

¿Te reconoce la gente en la calle?
Claro, siempre me saludan, me piden fotos, autógrafos.

¿Qué se siente?
Los primeros días me daba un poco de pena, pero ya me he ido acostumbrando. Me tomo fotos con todos lo que me piden y doy autógrafos. Me hace sentir bastante alegre.

Muchos en Honduras no han entendido el trámite todavía de ser figura y lo gratificante que es el cariño de la gente.
Deberían porque es muy lindo. Fijate que recientemente estábamos viendo una pelea en el gimnasio y la mayoría de los que estaban ahí me pidieron fotos. Los compañeros me decían: “No te riás Muñeco porque se va a quebrar la cámara”.

¡Ay qué malos...!
No, yo les dije: “Cómo se va a quebrar la cámara si yo soy guapo”.

Perdón pues, ja, ja, ja... ¿te molestan?
No, es que todos nos llevamos bien y bromeamos bastante.

¿En algún momento tu mamá intentó impedir que estuvieras en el boxeo por temor a que te pasara algo?
Sí, la primera vez que entrené a los 17 años no le gustaba. Tenía un primo que era boxeador y mi mamá sabía que era bastante duro. Además, mi tía le decía que no me dejara.

¿Pero le pasó algo a tu primo?
No, pero es un deporte duro. Notaban que pasaba cansado, no podía hacer más que entrenar y no se ganaba dinero, sólo era perder el tiempo. Mucho sacrificio.

¿Y vos cómo hacías?
Godofredo Fajardo me depositaba dinero y Julián Solís con su esposa me daban los tres tiempos de comida.

¿Ya tranquila tu mamá?
Después aceptó porque le habían dicho que me estaba arruinando en San Pedro Sula, que pasaba con malas amistades y andaba por mal camino.

Qué feo eso…
Sí, dijo que prefería que entrenara a que anduviera en malos pasos. Así fue como empecé a entrenar fuerte con el apoyo de mi mamá y de mis hermanas por completo.

¿Qué es lo más difícil?
Hacer el peso. Después que uno entrena, termina cansado y con hambre, pero para mantener el peso de la categoría en la que peleas hay que luchar contra el hambre, comer poco. Antes de las peleas no se debe tomar mucho líquido. Las prácticas son muy difíciles, hasta he llorado en mis entrenamientos.

Wow... ¿Tanto así?
Sí, porque estoy cansado, estoy deshidratado, no puedo con los brazos o las manos, todo me duele y al siguiente día a entrenar de nuevo.

Oíme, qué cansado…
Mi entrenador me exige, me dice que si no puedo hacer eso, nunca voy a ser campeón mundial, porque todos han pasado por eso y más.

¿Y la pelea en sí es tan cansada?
Los entrenamientos son peores que las peleas, uno se prepara para ellas. Eso sí, la pelea te puede salir fácil o quizá bastante dura, pero es más rápido que la preparación.

¿Pegás fuerte?
Primero no tenía pegada, pero comenzamos a entrenar. En la comunidad me ponían a picar leña con hacha para tener fuerza. Mi fogueo lo hacía con nicaragüenses, ellos eran mejores que yo, pero yo aprendía. Ya cuando fui a El Salvador y Panamá, eran más de mi nivel.

¿Descansás y tenés vacaciones?
Mi entrenador me dice: ‘‘Todo lo que suma, cuenta”. Por ejemplo, durante Semana Santa me fui a Cayos Cochinos y estando allá me llama mi entrenador el miércoles diciéndome que me venga a Tegucigalpa. Yo no quería y él me dijo: “Un día que no entrenés, cuenta”. Yo no le hice caso, me quedé allá y regresé hasta el sábado.

Te valió…
Sí, porque en la siguiente pelea tuve problemas con el peso. Me hizo falta una libra y me cobraron 100 dólares por ella.

¿Y tu próxima pelea?
El 25 de junio en Campeche, Mexico.

¿Qué dice tu papá?
Falleció hace ya ocho años.

Lo siento... ¿No te vio boxear?
Cuando empecé a él le gustaba, pero sólo me vio entrenar.

¿De qué murió?
En un accidente con una bicicleta.

¿Cómo así?
Se golpeó y se le reventó un órgano o algo así. No recuerdo bien. Nosotros pensábamos que no era grave, sólo un golpe y dolor, por eso no lo sacamos de la comunidad, hasta el día siguiente que no durmió en toda la noche. Cuando llegamos al hospital nos dijeron que de haberlo hecho a tiempo se hubiera salvado. Ese mismo día murió.

¿No se culpan o sí?
No, porque fue un accidente y cualquiera lo tiene.

¿Te hace falta?
Sí, siempre lo recuerdo, nos llevamos muy bien. él y yo éramos los mejores amigos, siempre nos llevamos muy bien. él me aconsejaba, nunca nos faltamos el respeto, jamás lo vi pelear con nadie, ni discutir, me dio un buen ejemplo.

MÁS DEL MUÑECO:

¿Crees en el amor?
Sí, creo.

¿Novia?
Si tengo, se llama Esly Judith. Vive en Nueva Armenia, pero ahora está en Cayos Cochinos. Nos vemos cada vez que se puede.

¿Hace cuánto son novios?

Mucho tiempo, desde que éramos unos niños. Nos hemos separado, pero ahí seguimos.

¿Te casarás con ella?

Seguramente que sí, lo he hablado con sus padres. Al principio tuvimos problemas, después vieron que no era broma y terminaron aceptando la relación.

¿Qué te enamora de ella?
Es una persona bastante seria, no se anda por las orillas, si no le gusta algo, te lo dice. Me tiene confianza. Me cuenta todo lo que le pasa, igual yo a ella. Eso de la confianza es lo que más me gusta.

¿Te ha cambiado?
Sí, claro. Antes todas las mujeres que yo veía, me gustaban. Decía que no quería a nadie, no me quería ni a mí mismo. Cualquier mujer que se me acercara, yo iba a aprovechar todo al máximo, pero cambié al estar con ella.

¿Cómo eres de novio?
No soy tan detallista, pero sí soy muy atento.

¿Hasta dónde querés llegar?
Quiero convertirme en campeón mundial y poderle dar un cinturón de boxeador profesional al país.

¿Te gusta bailar?
Bailo muy poco.

Ja, ja, ja, duro para el fútbol y para bailar…
Sólo en el boxeo soy bueno.

¿Qué música escuchás?
Muchas rancheras, Ricardo Arjona y Vicente Fernández.

¿Viste a Arjona cuando vino?
Ese día compré un video en vivo de él y lo puse en la casa. No fui porque no tenía dinero para la entrada, pero sentí que lo vi porque lo escuché.

¿Te gusta salir a parrandear?
No, me gusta salir para estar en una casa con amigos, para platicar.

¿Sos un hombre que cuida mucho su apariencia?
No, sólo las uñas si me están creciendo mucho. Pero cremas y eso no uso en la cara, pues ponen muy suave la piel, cualquier golpe te puede partir.

¿Religión?
Yo creo en Dios, pero no practico ninguna religión. Trato de encomendarme siempre antes de cada pelea.

¿Comida favorita?
La china, el chopsuey y el arroz, pero trato de dejarlo porque subo mucho de peso. Cuando me toca pagar a mí, vamos por comida china.

¿Por qué?
Me sale más cómodo y comen muchos.

¿Línea de ropa favorita?
Yo me pongo cualquier cosa, soy estándar. Con tal que me vista y me quede bien.

Y como sos guapo, no hay problema…
Pues claro, la belleza sale siempre. Ja, ja, ja...

AL DETALLE:

Nombre: Miguel Alberto González Mena

Nació: 20 de abril de 1986

Edad: 25 años

Ciudad de nacimiento: Nueva Armenia, Atlántida

Mamá: María Gladys

Papá: Miguel Arcángel (Q.D.D.G.)

Novia: Esly

Altura: 1.78 mts

Peso: 1.38 lbs

Victorias (Profesionales): 5 (Nocauts)

Serie: Dragón Ball

Actor: Bruce Lee

Novela: Mari Mar

Inspiración: Sugar Ray Leonard

Libro: Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Playa: Cayos Chochinos
Cantante:Ricardo Arjona

'EL MUÑECO' ACEPTA EL RETO...

Esperando la cena estábamos cuando sonó mi celular, era alguien que quería hablar con el Muñeco, lo puse en altavoz y le dijo: “Buenas tardes mi Muñeco”. Acto seguido sonrió y el Muñeco reconoció la voz al instante. “¿Y vos creés que en el primer round me vas a noquear?”.

Muñeco: “Si nos ponemos a boxear sí, si es a jugar fútbol, vos me ganás a mí, lógico”. Retador: “No te confiés, que en las dos te puedo ganar”. Muñeco: “En el boxeo no me ganarías nunca...”. Esta historia continuará...

Retador: “Preparate mi muñequito porque mañana vamos a ir con todo. Comé bien porque tenés que estar fuerte.”
Así se pactó el reto, finalmente el Muñeco aseguró: “Va a ser muy emocionante, yo llevo mucha ventaja porque esta es mi vida, mi pasión. Tiene bastante valor de retarme.

|