El ex lanzador de las Grandes Ligas, Roger Clemens, llegó al edificio de tribunales en Washington con el único objetivo de declararse inocente de acusaciones de haber cometido perjurio ante el Congreso de Estados Unidos al haber negado que había consumido esteroides u hormona de crecimiento humano.
Clemens colocó su mano derecha en el estrado, se inclinó hacia el micrófono y expresó probablemente la frase más importante de su vida: 'Inocente, su Señoría'.
Esas palabras, expresadas con una voz fuerte y confiada por el siete veces ganador del Trofeo Cy Young, que vestía un saco color negro y luces rubias en el cabello, dieron comienzo oficial a un caso en tribunales que podrían manchar aún más al béisbol y podrían enviar a Clemens a la cárcel.
El juez del juzgado federal Reggie Walton presidió la audiencia de arraigo que duró menos de 14 minutos en una sala ceremonial del tribunal federal, que se encuentra frente al Capitolio.
Walton fijó el 5 de abril como la fecha para comenzar la selección del jurado, el primer lunes de la primera semana de la temporada de béisbol del 2011.
También está cercano al momento en que otro caso de perjurio, que se seguirá contra el 'rey' de los jonrones, el bateador Barry Bonds, líder de todos los tiempos de cuadrangulares, podría estar terminando en San Francisco.
Otras ex figuras como Pete Rose, Darryl Strawberry, Dwight Gooden y Denny McLain están en la lista de los ex profesionales que han pasado períodos en la cárcel.
Por su parte, Clemens y Bonds, que parecían estar encaminados a dejar grandes hazañas durante sus épocas de peloteros, parecen ahora amenazados con verse esfumar sus logros.
Ambos corren el peligro de convertirse en los primeros peloteros estelares del béisbol en ser encarcelados por ser hallados culpables en el grave problema del consumo de sustancias que mejoran el rendimiento deportivo y que han afectado al deporte pasatiempo nacional en los últimos 15 años.
Si es encontrado culpable de las seis cargos --tres por hacer declaraciones falsas, dos por perjurio y una por obstrucción a una investigación del Congreso--, Clemens podría enfrentar hasta 30 años den prisión y 1,5 millones de dólares en multas, aunque la condena sería entre 15 y 21 meses de cárcel, de acuerdo con sistema federal.
Sin alterar para nada su actitud en todo el proceso que ha mantenido desde que decidió ir a declarar de forma voluntaria ante el Congreso de Estados Unidos, Clemens nuevamente rechazó cualquier sugerencia que hizo trampa durante sus 23 años de carrera que terminó con 354 victorias y acumuló 4.672 ponches.
Clemens estuvo de nuevo en Washington por el testimonio voluntario, que rindió ante el Congreso en el 2008.
El ex lanzador de los Yanquis de Nueva York, Medias Rojas de Boston, Azulejos de Toronto y Astros de Houston se presentó frente a una comisión de la Cámara de Representantes para limpiar su nombre después de que fue señalado por el Informe Mitchell.
Sin embargo, todo se le ha complicado y su calvario legal ha entrado en una fase decisiva de repercusiones que ni su propio abogado, el prominente Rusty Hardin, sabe como podrá concluir, aunque fue el único que al salir de los juzgados federales mostró una amplia sonrisa.