El español Sergio García protagonizó este domingo una imagen insólita: su pelota de golf acabó encima de un árbol, lo que le obligó a escalarlo y golpear de espaldas y a una mano para devolverla al campo.
Sergio García consiguió robarle algo de protagonismo al estadounidense Tiger Woods con su golpe imposible en la última ronda del torneo de Bay Hill.
Apoyado en uno de los coches, Sergio García escaló el árbol en el que se posó su pelota. Tras buscarla y analizar cómo sacarla de ahí con las piernas apoyadas sobre las ramas, el golfista decidió impactar de espaldas y a una mano con el palo que le alcanzaron. Y funcionó: la pelota cayó al campo. El español concluyó ese hoyo diez con un doble bogey y se retiró del torneo sólo dos hoyos después, aquejado de una mano.