El blog de Mauricio Kawas: "Raúl "Potro" Gutiérrez lanzó sus primeras granadas y no estoy de acuerdo con él"

Mauricio Kawas en su blog analizó lo ocurrido en el clásico Olimpia vs. Real España en el Nacional. Habló del tema deportivo y de los errores arbitrales.

Mauricio Kawas se refirió a las palabras del 'Potro' Gutiérrez tras el clásico Olimpia vs. Real España e hizo un análisis del juego y el tema arbitral.
Mauricio Kawas se refirió a las palabras del 'Potro' Gutiérrez tras el clásico Olimpia vs. Real España e hizo un análisis del juego y el tema arbitral. *
Por Mauricio Kawas

Todos los partidos pueden tener diferentes ángulos de análisis, sobre todo cuando el arbitraje deja muchas dudas con su actuación. Esto aplica directamente a encuentros como el de anoche entre Olimpia y Real España.

En la valoración de la calidad futbolística se quedó muy lejos. Pero en cuanto a lo que deja para el análisis arbitral, pues ahí se llevó un 100% porque nos permitió recolectar elementos clave que pudieron haber marcado el destino del duelo.

Comencemos por el fútbol. El partido fue muy malo y carente de calidad. Ambos equipos cuentan con planteles de alto nivel y esperábamos más. El Real España parece que todavía no encuentra la brújula de lo que quiere hacer en el campo.

Alguna que otra llegada esporádica y luego a medio pararse atrás para esperar a un rival que tampoco acertaba gran cosa en ofensiva. No vimos posesiones largas ni buenos pases filtrados. En la primera mitad un poquito más cerca el cuadro aurinegro.

La complementaria fue un poco más de lo mismo. El partido no tenía ritmo ni intensidad. El gol es una circunstancia bien aprovechada por los albos. El rival parpadea un par de segundos y el león sabe aprovechar esos instantes. Y eso fue todo lo realizado por el Olimpia en el partido. Te queda una, metela.

El asunto es que todavía restaba mucho tiempo y la “mákina” no tuvo la reacción que se espera de un rival que ha invertido para ser campeón de Liga.

Pasemos al tema arbitral porque en este renglón se jugó el “otro partido”. Sobre los 70 minutos un centro al área merengue busca encontrar a Ramiro Rocca. El argentino intenta ir por la pelota, pero Casildo salta sobre su espalda apoyándose en él. La acción es muy evidente incluso sin la repetición.

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Matamoros está cerca, además, el juez asistente tiene mirada libre hacia la jugada. Ninguno marca nada. Digo, el juego ya era lo suficientemente malo como que para el árbitro se desconcentrara y cometiera un error de tal calibre.

Luego sobre el final llegaba la acción invalidada que terminó con el balón en las redes de Menjívar. Vamos a decir que es bien apretada y pareciera que está en línea. Sin embargo, es importante aclarar que no siempre el ángulo de la cámara lateral nos muestra con exactitud la realidad.

Esa decisión del asistente pudo ser para cualquier lado y de todas formas iba a generar polémica. Pero lo que no es aceptable es el lenguaje que se le alcanza a leer al central cuando discute con los jugadores del Real España y que termina con la doble amarilla para Rosas.

No se vale decir que el juez tiene derecho a contestar un insulto en el mismo nivel que lo recibe. Si eso fuera así entonces un jugador no debe ser expulsado cuando responde a una agresión del rival.

En el fútbol no se libera a nadie por alegar “defensa propia”. Pero fue bueno verlo porque varios jugadores han dicho que los árbitros en el campo los insultan una y otra vez. Y ahora podemos decir que es cierto, algunos jueces aplican el “lenguaje del barrio” a los futbolistas.

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Y la cereza para terminar de decorar el pastel la puso Raúl Gutiérrez. Aseguró que el cuadro albo se vio beneficiado con un regalo arbitral y que ya le habían advertido que era habitual pero que no quería creerlo. En este punto no estoy de acuerdo con el Potro. Son errores arbitrales, punto.

Cuando se habla de un regalo arbitral estamos insinuando que fue algo premeditado. No creo que Melvin Matamoros se equivocara a propósito. Los errores molestan, pero que nuestro enfado no nos lleve a dudar de la honorabilidad de los árbitros. Podemos poner en duda su capacidad y su preparación, pero no su honestidad. Por lo menos hasta no tener una prueba irrefutable.