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El blog del DR. Elmer López: El venenoso polvo blanco. La historia que nadie cuenta

El médico habla sobre un enemigo silencioso que a diario consumimos en cantidades no recomendables para el cuerpo.

2021-11-26

Cualquiera que leyó el titulo pensó que me refería a la cocaína, sin embargo, existe otro veneno que está al alcance de todos, pues es barato y fácil de adquirir. Desafortunadamente le hemos perdido el miedo, ya que lo conocemos desde nuestra infancia en nuestro hogar y una vez que lo probamos nos volvimos adictos para toda la vida, a menos que hagamos conciencia y comencemos a evitarlo. Me refiero a el azúcar.

Aunque el azúcar se produjo en el norte de la India en el siglo I d.C., fue hasta por el año 1500 que pudo estar al alcance de toda la población, al abaratarse su costo debido a su industrialización. El 70% del azúcar que se consume a nivel mundial procede de la caña, el 30% restante de la remolacha, ambas proporcionan una forma de azúcar llamada sacarosa.

El azúcar es ampliamente utilizado en nuestra dieta habitual como endulzante para el café o cualquier otra bebida, ya sea natural o artificial (bebidas gaseosas), además se utiliza en la elaboración de repostería, postres y helados. A partir de 1984, en los Estados Unidos y luego en otros países, las grandes compañías de bebidas gaseosas como Coca-Cola y Pepsi, utilizan el jarabe de maíz de alta fructosa (otra forma de azúcar conocida como fructosa: glucosa) en la elaboración de sus bebidas.

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Una vez ingerida, el azúcar (sacarosa) es convertida por nuestro organismo en glucosa y fructosa. La glucosa, al circular en nuestra sangre, es almacenada en los músculos en forma de glucógeno, el cual es la primera fuente de energía que nuestro cuerpo utiliza cuando hace algún tipo de ejercicio físico.

Pero cuando la ingesta de azúcar excede la capacidad del almacenamiento del glucógeno muscular, nuestro cuerpo tiene que transformar y almacenar ese exceso de glucosa en forma de grasa en sitios anormales como la cintura, las caderas, el tronco, muslos y brazos, pero también dentro de nuestro abdomen como grasa intra abdominal, así como también en nuestros órganos como ser el hígado y el corazón.

Aunque muchos no lo crean, nuestro cuerpo no necesita consumir azúcar para vivir, pues puede obtener la glucosa y la fructosa a partir de la digestión de los alimentos de la dieta conocidos como carbohidratos, entre los cuales tenemos los cereales (maíz, avena, trigo, cebada, almendras, nueces, cacahuates), legumbres(frijoles, lentejas, garbanzos), tubérculos (papas, yuca, camote), productos lácteos, frutas y verduras.

Desafortunadamente, el proceso de industrialización de los alimentos nos ofrece ahora una gran cantidad de carbohidratos refinados llamados alimentos ultra procesados, capaces de producir niveles anormalmente elevados de glucosa en la sangre y generando un estado inflamatorio conocido como resistencia a la insulina.

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Los ultra procesados, son los alimentos que utilizan harina blanca y/o combinan azúcar en su preparación: pan blanco o dulce, pizza, pastas, tortillas de harina, repostería, postres, bebidas gaseosas, jugos artificiales, etc.; y estos también se almacenanen forma de grasa.

EL PROBLEMA

El azúcar es el mayor asesino en serie conocido. Nos encontramos ante el mayor responsable de la mayoría de las enfermedades de nuestra sociedad moderna. La epidemia mundial de obesidad y sobrepeso, así como de un sin número de trastornos que de allí se derivan como ser: acné, síndrome metabólico, resistencia a la insulina, diabetes mellitus tipo II, dislipidemia, hígado graso, ateroesclerosis acelerada, hipertensión arterial, enfermedad cerebro y cardiovascular, síndrome de ovarios poliquísticos y otros trastornos como fibromialgia, demencia (Alzheimer) y depresión.

Hay otras cosas interesantes, existe suficiente evidencia científica que también relaciona a la ingesta del azúcar con ciertos tipos de cáncer como ser el de páncreas, colon y recto. Así como también, existe una interesante teoría que relaciona la ingesta de bebidas gaseosas que contienen el jarabe de maíz de alta fructosa con el desarrollo de una forma de insuficiencia renal, muy frecuente en países como Honduras, conocida como nefropatía mesoamericana.

Por lo tanto, no necesitamos más azúcar, sino sustituirla por alimentos saludables como verduras, legumbres, tubérculos, frutas y cereales de granos enteros, pues en ellos está la glucosa que nuestro organismo necesita para funcionar normalmente (ver, ¿“Por qué es tan difícil bajar de peso”?).

Con el conocimiento adquirido, tiene que venir el cambio. Sin embargo, será una tarea difícil, pues recordemos que el azúcar provoca adicción. Por lo tanto, tenemos que ponerle pensamiento a esto cada vez que estemos frente a la tentación. Por ejemplo, antes de tomarnos una lata de refresco pensar que estamos por ingerir 8 cucharadas y media de azúcar.

El conocimiento vence cualquier obstáculo, con disciplina y fuerza de voluntad podrás por fin librarte de esos malos hábitos que atentan contra tu salud.